Los dos rostros de un reclamo

“Hoy en Argentina la grieta es Santiago Maldonado”. La expresión, que pertenece a un periodista que no trabaja para los medios dominantes, puede ser imperfecta pero debe convenirse que encierra una buena dosis de verdad.
La gran movilización del domingo por los sesenta días de la desaparición del joven en un operativo de la Gendarmería mostró que una buena parte de la sociedad se sigue movilizando tras las banderas de la defensa de los derechos humanos. Y lo hace en tiempos en que las grandes manifestaciones políticas desaparecieron de las calles con excepción de los reclamos sectoriales. Las plazas de las ciudades del país, al igual que hace un mes, volvieron a ser el escenario de una demanda que va por afuera de la agenda de los grandes grupos mediáticos y de muchos espacios políticos que, entretenidos con la campaña de los comicios legislativos, no ven otra cosa que su interés electoral inmediato.
Así las cosas, las concentraciones masivas por la desaparición forzada del joven adquieren una significación especial porque expresan la voluntad de un sector de la sociedad de no ceder ante una campaña insidiosa. El gobierno nacional y su poderosa cadena de medios adictos intentó desde el primer momento encubrir el accionar de la fuerza de seguridad que ingresó sin autorización judicial a las tierras que reclaman las comunidades aborígenes. Pero también buscó demonizar a quienes comenzaron a reclamar por la aparición con vida del joven bonaerense que se sumó a la desigual lucha de los mapuches por recuperar una pequeñísima parte de las enormes extensiones de tierras que fueron vendidas a poderosas corporaciones extranjeras.
Esa estrategia de la confrontación fue la que propició esta fractura en la sociedad. Con la activa participación de los grupos mediáticos más poderosos, el gobierno y sus voceros no pararon de estigmatizar a quienes no se inclinaron ante su versión de los hechos calificando como la “izquierda”, el “kirchnerismo” o el “terrorismo mapuche” -entre tantas otras imputaciones- a los que se sumaban al reclamo por Santiago Maldonado. La mentira y la distorsión de los hechos formó parte del operativo a una escala nunca antes vista.
En Santa Rosa la movilización, al igual que hace un mes, volvió a ser muy concurrida. Durante el acto, entre tantas declaraciones, se leyó una emotiva carta enviada por una de las víctimas del terrorismo de Estado y que acaba de declarar en el juicio de la Subzona 14. A pesar del tiempo transcurrido y de la gran diferencia entre ambos momentos políticos es imposible no ver la línea que une a las dos tragedias; especialmente porque en la desaparición de Santiago Maldonado está involucrada una fuerza de seguridad gubernamental.
Son muchos los que se han sumado al pedido por Santiago Maldonado al entender que afecta negativamente la vida democrática del país. Pero no son pocos los que muestran una posición de indiferencia y hasta de hostilidad hacia el reclamo. La prédica del gobierno y de los grandes medios ha sido crucial para hacer de este hecho tan preocupante un motivo de confrontación antes que de coincidencia.