Inicio Opinion Los golpistas de Bolivia fueron los que protegieron al represor Baraldini

Los golpistas de Bolivia fueron los que protegieron al represor Baraldini

VOLUMNA DE VERBITSKY

Estados Unidos reconoció prontamente a las Fuerzas Armas de Bolivia por su participación en el golpe que desalojó del gobierno al presidente Evo Morales. Esto no es una sorpresa, sino que sólo sigue una línea coherente en defensa de intereses económicos y geopolíticos.
POR HORACIO VERBITSKY
El pronto reconocimiento de Estados Unidos a las Fuerzas Armas bolivianas por su participación en el golpe que desalojó del gobierno al presidente Evo Morales no es una sorpresa, sólo sigue una línea coherente en defensa de intereses económicos y geopolíticos.
Cuando se habla de la influencia del Comando Sur en los asuntos de nuestros países no siempre hay conciencia de la importancia que la región tiene para Estados Unidos. Una fuente fundamental de información es el propio Comando Sur, tanto las presentaciones de su comandante ante las comisiones del Senado de su país como los documentos públicos sobre estrategia.
En 2004, cuando debatí en Miami con el entonces jefe del Comando Sur, general James T. Hill, quien propiciaba que los militares se ocuparan de la seguridad interior, la región (y dentro de ella básicamente Venezuela) proveía un tercio del petróleo que importaba Estados Unidos, es decir más que todos los países del Medio Oriente juntos; implicaba un intercambio comercial equivalente al que Estados Unidos tenía con toda Europa y, para 2010, se estimaba que superaría al que Estados Unidos tendría con Europa y Japón juntos. En 2001, Estados Unidos vendió a los países del Mercosur más que a China y la India sumadas. Cada vez que menciono estos datos encuentro gestos de asombro. Ellos lo tienen mucho más claro que nosotros.
En mayo de este año el almirante Craig Faller difundió el documento de estrategia del Comando Sur a su cargo, titulado Enduring Promise for the Americas. Allí dice que «los países de la región mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos de más de 1,8 billones de dólares cada año» (trillions, en inglés). Esto triplica el volumen del comercio de mercancías de Estados Unidos con Europa, que según las estadísticas oficiales de la Unión Europea, en 2018 fueron de 673.000 millones de dólares.
El informe de Faller también dice que entre 2013 y 2017, «la inversión directa estadounidense en América Latina y el Caribe superó los 655.000 millones de dólares», es decir un promedio de 130.000 millones por año. En 2018, según el informe de la Unctad el total de la Inversión Extranjera Directa de cualquier origen en América Latina fue de 151.000 millones.
En junio, Faller visitó Buenos Aires y ante cadetes de la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas advirtió contra la amenaza de China y Venezuela.
En julio, ante la comisión de FFAA del Senado de su país, Subcomisión de Amenazas Emergentes, señaló que China intenta desplazar a Estados Unidos como socio principal en la región.

De la viejas nuevas amenazas…

Desde principios de este siglo, el Comando Sur insiste sobre las «nuevas amenazas» contra las que deberían actuar los militares de América Latina y el Caribe. En marzo de 2000, al inaugurar el Curso Superior de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa Ricardo López Murphy enumeró entre esas «nuevas amenazas» que se cernirían sobre la sociedad: la pobreza extrema, la superpoblación y migraciones masivas, el terrorismo internacional, el narcotráfico, el fundamentalismo religioso y las luchas étnicas y raciales.
Estas visiones paranoides recibieron un enorme estímulo a partir de los ataques terroristas en Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, sobre cuya autoría faltan décadas para que se abran los archivos. Desde el Estado Mayor Conjunto, el general Juan Carlos Mugnolo redactaba informes con mapas en los cuales Brasil se escribía con Z y las fronteras eran señaladas como international boundaries. A aquellas amenazas se sumaron el populismo radical y el indigenismo. Para el pelirrojo y pecoso general Mugnolo, era un problema que el 30% de los militares brasileños asignados en la Amazonía «son indígenas». La misma impronta racista sobrevolaba el capítulo dedicado a Ecuador, según el cual «persiste el problema del indigenismo en el país (47 por ciento)» que «agravará los conflictos internos». Para el Ejército argentino, que suprimió el indigenismo local con la campaña al desierto del siglo XIX, el indigenismo ecuatoriano es uno de los factores que sume a ese país «en una ola de decadencia e inestabilidad». Ni qué hablar de Bolivia, donde la dictadura argentina condujo en 1980 el golpe que instauró la narcodictadura represiva de Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

…a la militarización del conflicto tecnológico.

En los últimos años, los informes del Jefe del Comando Sur son menos detallados acerca de la importancia económica de la región para Estados Unidos, pero siguen los lineamientos del documento sobre Estrategia de Seguridad Nacional que el presidente Donald Trump firmó en diciembre de 2017, donde desplaza el eje de las amenazas terroristas y el narcotráfico a la confrontación con potencias hostiles, como China, Rusia e Irán. Ese documento presidencial, fundamenta la militarización de la política exterior, en el combate con China (y su aliado menor, Rusia) por la supremacía tecnológica.
Trump postula allí que «Seguridad Económica es Seguridad Nacional» y señala algunos objetivos para lograrla: Rejuvenecer la Economía Doméstica (es decir el mercado interno); Ser Líder en Investigación, Tecnología, Invención e Innovación; Promover y Proteger nuestra Base de Seguridad Nacional en Innovación (contra la penetración de competidores como China); Afirmar el Predominio Energético.
Para cada objetivo se fijan diversas prioridades. Una es ocuparse de los «anacrónicos gobiernos izquierdistas autoritarios de Venezuela y Cuba», que permiten la acción de los competidores de Estados Unidos, China y Rusia, que «buscan expandir sus vínculos militares y la venta de armas en la región». Pero además, China busca atraer a la región a su órbita mediante «inversiones y créditos estatales». La tercera prioridad es Combatir la Corrupción en el extranjero, «apuntándoles a los funcionarios extranjeros corruptos y trabajando con los países para que mejoren su capacidad de enfrentar la corrupción, de modo que las empresas de los Estados Unidos puedan competir en forma limpia en un entorno de negocios transparente».
Esto es de primordial importancia para la Argentina, donde está radicada la mayor inversión externa china en todo el mundo (la construcción de las represas Cepernic y Kirchner en Condor Cliff y Barrancosa, por 5.000 millones de dólares); se asienta la mayor base de observación satelital china, que intervino en el exitoso alunizaje en la cara oculta de Selene y en cuya operación participa el Ejército Rojo; la petrolera estatal China National Offshore Oil Corporation (Cnooc) es una de los nueve concesionarios de áreas en Vaca Muerta, asociada con British Petroleum y los Bulgheroni. Cerca de allí, Estados Unidos erigió una base de ayuda humanitaria, de potencial uso militar; el Grupo Clarín convino el desarrollo de la tecnología 5G con la empresa china Huawei, que está en el centro del conflicto sino-gringo; un tercio de las escasas reservas del Banco Central están constituidas en la moneda china, vulgarmente denominada Yuan; China financiará el 85% de la instalación de la cuarta y quinta central nuclear argentinas, que se construirán en asociación con Invap. Esta suma asciende a 8.000 millones de dólares.
Durante el encuentro en México con el presidente electo Alberto Fernández, el delegado para Subamérica en el Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, el hijo de cubanos Mauricio Claver, dijo que comprendían la necesidad argentina de mantener las mejores relaciones con China, pero pidió que se abstuvieran del trato con Huawei. Alberto tomó nota y no se pronunció. No es posible descartar que cuando asuma, la cuestión haya perimido, porque las concesiones que los chinos acordaron hacer en términos comerciales a Estados Unidos, tienen como contraparte el levantamiento de la cuarentena mundial contra Huawei.

Volver al radar.

Desde la primera guerra del Golfo, hace tres décadas, hasta las intervenciones estadounidenses en Irak, Afganistán, Libia y Siria, América Latina salió del radar estadounidense. Esta bendición coincidió con el fin del ciclo de las dictaduras militares. Hubo de todos modos una serie de episodios que pusieron en evidencia el hielo fino sobre el que patinaban los gobiernos populistas: el fallido golpe contra Hugo Chávez en Caracas, en 2002; la crisis haitiana de 2004, que culminó con el derrocamiento del primer presidente electo por el voto popular, el sacerdote y teólogo tercermundista Jean Aristide; la rebelión de las patronales agropecuarias argentinas y el alzamiento de la Media Luna contra Evo Morales en 2008; el derrocamiento del presidente de Honduras Mel Zelaya en 2009; la destitución express del Presidente de Paraguay Fernando Lugo en 2012; la desestabilización del gobierno argentino a partir de la muerte del ex fiscal Natalio Alberto Nisman, con una ofensiva de desinformación financiada por los fondos buitre, que ya habían recibido la promesa del candidato opositor Maurizio Macrì de pagar todo lo que le exigían sin discusión; la destitución por el Congreso de la presidente de Brasil Dilma Roussef y la detención de Lula para impedirle presentarse y ganar las elecciones de las que emergió como presidente el capitán del Ejército Jair Bolsonaro, quien reivindica en forma estridente no sólo la dictadura, sino las torturas a sus prisioneros.
Decenas de miles de cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks desde las misiones diplomáticas de Estados Unidos en la región describen el apoyo económico y estratégico que recibieron fuerzas que confrontaron con Evo Morales en Bolivia y CFK en la Argentina, en las revueltas paralelas de las patronales agropecuarias en 2008. Ya en 2007, cables de la embajada en La Paz destacaban el apoyo a la oposición en la Media Luna, «para reforzar a los gobiernos regionales como contrapeso del gobierno central». La agencia de ayuda Usaid tiene una Oficina de Iniciativas de Transición (Office of Transition Initiatives, OTI) que aprobó subvenciones por millones de dólares para financiar a los opositores a Chávez y a Evo. Cuando los departamentos de la Media Luna organizaron protestas violentas en las que murieron 20 partidarios del gobierno, Cristina, Michelle Bachelet y Lula sostuvieron al gobierno de Morales, mientras Estados Unidos mantenía una comunicación regular con los líderes del movimiento violento, separatista y racista que se proponía «volar por los aires los conductos de gas» y considerar la «violencia como posibilidad para forzar al gobierno». Incluso un cable menciona que un Comité de Acciones de Emergencia y el Equipo de Evaluación Situacional del Comando Sur «desarrollarán un plan de respuesta inmediata en caso de emergencia inesperada, por ejemplo un intento de golpe de Estado o la muerte del presidente Morales».
El reformateado ABC con Cristina, Lula y Bachelet equilibró las fuerzas en la región. En 2009, durante la campaña por la reelección de Evo, se estableció que terratenientes y empresarios de Santa Cruz de la Sierra habían reclutado a mercenarios centroeuropeos y carapintadas argentinos, (entre ellos el coronel seineldista Luis Enrique Baraldini y el capitán Jorge Mones Ruiz) para actuar como fuerza de choque y comando asesino. Uno de los líderes de aquel alzamiento fue el empresario boliviano de origen croata Branko Marinkoviæ Joviæeviæ.
Mones Ruiz fue creador de Unamérica, una confederación de organizaciones regionales de ultraderecha, como contracara de la Unasur. En abril de 2009 la policía boliviana detectó una célula encabezada por el aventurero boliviano de origen húngaro Eduardo Rózsa Flores, quien luego de su participación en la guerra de los balcanes obtuvo además la nacionalidad croata; el húngaro Árpád Magyarosi y el irlandés Michael Martin Dwyer, quienes se proponían matar a Evo. Los tres fueron abatidos al resistir el arresto.
Estados Unidos aprestó su IV Flota, mientras su instrumento de propaganda radial, la Voice of America, expandió sus transmisiones hacia países «cuyos líderes son críticos estridentes de Estados Unidos», según la calificación del Washington Post en 2009. La nota de Juan O. Tamayo mencionaba a Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua. En todas esas crisis, Lula, Cristina y sus colaboradores Marco Aurelio García y Jorge Taiana se mantuvieron en contacto, con clara comprensión de que no hay países pequeños e irrelevantes y que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.
La reaparición de las FFAA como actores políticos en toda la región es uno de los aspectos más desgraciados de la situación. Esto ocurre de Norte a Sur, con pocas excepciones. La Argentina es la principal, debido al rol de los organismos defensores de los derechos humanos, que hicieron posible un proceso único en el mundo de Memoria Verdad y Justicia. Estuvieron ahora entre los primeros en repudiar el golpe en Bolivia, y mañana participarán con organizaciones sindicales y sociales en la movilización de respaldo a Evo Morales y denuncia del golpe.

Los financistas.

En el portal de periodismo de investigación The Grey Zone, es decir La Zona Gris, el investigador Jeb Sprague informa que los jefes del Ejército y de la policía de Bolivia que forzaron la renuncia del presidente Evo Morales fueron entrenados por Estados Unidos en la Escuela de las Américas y en cursos del FBI. El comandante de las fuerzas armadas de Bolivia, Williams Kaliman, quien en conferencia de prensa sugirió que Morales renunciara (esa sugerencia está contemplada en la Constitución ante situaciones graves de seguridad, pero nunca para temas políticos) fue agregado militar de la embajada de Bolivia en la capital estadounidense. En 2003 asistió al curso de Comando y Estado Mayor de Whinsec, la sigla del Instituto de Seguridad del Hemisferio Occidental. que funciona en Fort Benning, Georgia, desde que se le cambió el nombre a la Escuela de las Américas, dada su ligazón imborrable con los golpes y las dictaduras militares de décadas pasadas.
Según TheGreyZone, los principales jefes policiales golpistas participaron en el programa de intercambio Apala, que se encarga de reclutar a los agregados policiales de las embajadas latinoamericanas en Washington. Hace apenas seis meses, el 20 de mayo de 2019, se publicó un informe de la periodista Eva Golinger titulado La silenciosa invasión de Usaid en Bolivia (cuyo inocente nombre oficial es agencia para el Desarrollo Internacional, que también es un juego de palabras, ya que significa Ayuda de Estados Unidos). Golinger y Jeremy Bigwood descubrieron con documentos obtenidos mediante el programa de Libertad de Información (FOIA) que esa agencia invirtió 97 millones de dólares en proyectos de descentralización y autonomía regional y en el apoyo a partidos políticos, desde 2002. Que financió en 2003 y 2004 los intentos por impedir que el líder cocalero Evo Morales llegara a la presidencia, y a partir de entonces para derrocarlo y eventualmente dividir Bolivia en dos repúblicas, una gobernada por la mayoría indígena y la otra por descendientes de europeos y mestizos, que habitan en las áreas ricas en recursos naturales, como agua y gas. Usaid se convirtió así en el principal financista de los movimientos separatistas promovidos en la Media Luna del Oriente Boliviano, la sede de Camacho, quien hoy preside el comité departamental de Santa Cruz.
Sobre las empresas de la familia Camacho y sus conexiones con otros grupos económicos, según la base de datos Offshore Leaks, compilada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación con los informes de los Panama Papers, entre los accionistas de la empresa insignia de los Camacho, Navi International Holdings está Radmila Jovicevic de Marinkovic, la madre de Branko.
Una comisión legislativa investigó la participación de Camacho en los Panama Papers y concluye que actuó como intermediario en el esquema offshore para favorecer el ocultamiento de fortunas, el lavado de dinero y evasión de impuestos.
Las reuniones preparatorias de miembros de los comités cívicos con oficiales de las Fuerzas Armadas, fueron registradas en una docena de audios que se publicaron en diversos medios independientes, como La Época y Elperiodico.cr. Allí se menciona la planificación para oponerse a la reelección de Evo Morales, las denuncias de fraude que se preparaban y el desconocimiento de los resultados si el presidente resultara reelecto. Incluso hay una referencia a contactos con los senadores estadounidenses de origen hispano Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Menéndez. Las voces identificadas son las del ex alcalde de Cochabamba y ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, ex alumno de Whinsec, que actualmente reside en los Estados Unidos; el general Remberto Siles Vasquez; Coronel Julio César Maldonado Leoni; Coronel Oscar Pacello Aguirre y Coronel Teobaldo Cardozo Guevara. Todos asistieron a la Escuela de las Américas.
Alejandra Dandan reconstruyó la reunión previa al golpe en la que Camacho le pidió al cónsul argentino en Santa Cruz, Roberto Dupuy, asilo preventivo por si fallaba el golpe. En otra nota, Fernando Latrille entrevistó a Edgardo Salmoiraghi, presidente de la Sociedad Rural de Ramallo (que fue uno de los epicentros de los bloqueos de 2008 para desabastecer a las ciudades). Con un discurso explícitamente antipolítico y en un tono exasperado, Salmoiraghi rechaza cualquier aumento de las retenciones. En una solicitada oficial la SRA de Ramallo se declara en estado de alerta y reprocha a las autoridades nacionales de la Rural su pasividad y silencio ante «la inminente aplicación de medidas de confiscación para productores con la implementación de una nueva medida de incremento de retenciones». Además afirma que Alberto Fernández «será embestido por su compañera de fórmula».

A dios rogando.

El factor religioso no puede menospreciarse. Un video proveniente de Bolivia muestra una congregación protestante en una sesión en la que el pastor alude al futuro golpe, en sus propias palabras, lo profetiza, lo mismo que el carácter cristiano del futuro presidente y su origen en la Media Luna, específicamente Santa Cruz.
Pero también el Episcopado Católico emitió un mensaje en el que justifica el derrocamiento de Evo Morales, afirma que no se trató de un golpe e insta a las Fuerzas Armadas a defender…la propiedad.
La mescolanza ideológica y religiosa fue manifiesta en la biografía de Eduardo Rózsa Flores: de madre judía, militó en el Opus Dei católico pero luego se convirtió al Islam.
Los golpistas mudaron la sede del gobierno al palacio Quemado, alegando que la Casa del Pueblo construida por Evo era un emblema de corrupción. Al estilo del golpismo porteño de 1955 organizaron una visita al dormitorio de Evo, alegando que era fastuoso, cosa que no mostraban las imágenes. En una imperdible entrevista con la BBC, la presidentitere Añez dijo que con ella Cristo y los Evangelios volvían a la Casa de Gobierno, acusó a Evo de ateo y cuando el asombrado reporter inglés le señaló que Bolivia seguía siendo un estado laico, le respondió maternalmente que el 80 % de los bolivianos eran hombres de fe. Luego, describe como «enemigos internos a los hermanos campesinos».
Los insultos que se dirigen a Evo son muy similares a los del integrismo católico contra el Papa Francisco, a quien acusan de profanar la basílica de San Pedro por haber permitido durante el Sínodo Amazónico la colocación de una imagen de la Pachamama, la Madre Naturaleza, a la que consideran un ícono pagano. El racismo también está presente en la quema de la Wiphala y en el acto policial de dejar sólo la bandera boliviana en su placa identificatoria, luego de arrancar la imagen adyacente multicolor, es decir multicultural. Y no es que los policías del altiplano sean reclutados en Escandinavia.

Mito y verdad del litio.

Entre los factores económicos a los que se atribuye incidencia en el golpe está la explotación del litio, crucial para el reemplazo de combustibles fósiles por electricidad en el transporte. Bolivia, Chile, la Argentina y Perú poseen las mayores reservas mundiales, y Bolivia se propuso no exportar la materia prima para que otros la elaboren, sino desarrollar desde una empresa estatal la tecnología necesaria para producir y exportar la batería. Para ello abrió negociaciones con una empresa alemana (contrato que Evo Morales denunció en uno de sus últimos actos de gobierno) y otra china, lo cual razonablemente no era del agrado de Estados Unidos. Sin embargo, la revista Foreign Policy relativiza su importancia.
Según FP, Bolivia tiene no menos del 30 % de los recursos globales de litio, pero sólo una parte sería económicamente viable. Las reservas de la Argentina y Chile son de mayor calidad y en condiciones climáticas más favorables, lo que las hace más atractivas. Las compañías mineras dejan la salmuera al sol para que se evapore, cosa más fácil en las áridas mesetas de Chile y la Argentina, mientras las formaciones bolivianas están en tierras más bajas y húmedas, lo que incrementa los tiempos de secado y el costo. Además tienen menor concentración del mineral y 20 veces más de magnesio que en la Argentina y tres veces más que en Chile. Separar el magnesio también sube el costo. Es imposible para un lego determinar si estas son objeciones razonables o interesadas. Por eso sólo se consignan.

Hacia dónde mirar.

Al finalizar la dictadura, el presidente Raúl Alfonsín se rodeó de académicos e intelectuales, como el canciller Dante Caputo, y propició un debate sobre la democracia y sus formas. En simposios, conferencias y artículos sobre la transición abundaban las referencias a los procesos de España, Portugal, Francia e Italia. Hace poco Eduardo Rinesi recordó que los jóvenes estudiantes de entonces leían en mis artículos el descenso de esas especulaciones a tierra. Lo que yo decía entonces era: «Para conocer la democracia argentina y sus posibilidades no miren a Europa, sino a Bolivia».
Sigue siendo un consejo válido, cuatro décadas después.