Los problemas de una economía que crece endeudándose

DATOS ESTADISTICOS CONTRADICTORIOS

La orientación de la política económica de la Argentina presenta una notable debilidad estructural pues requiere de un proceso de fuerte endeudamiento que no puede sostenerse sin grave riesgo para el país.
JULIO C. GAMBINA*
El Indec acaba de informar una baja del índice de pobreza y un crecimiento de la producción industrial. Al mismo tiempo difundió datos relativos al deterioro del déficit comercial, la posición de inversión, la salida de capitales y todo en un fondo de mayor endeudamiento. Los datos son contradictorios y combinados expresan la complejidad del momento y las nocivas consecuencias en el futuro de la sociedad en la Argentina.
Por un lado, con la baja del índice de pobreza y el alza de los indicadores industriales, el gobierno disputa consenso en plena campaña electoral. Por otra parte, en el deterioro de las cuentas externas, con menos difusión e impacto social, se esconde la real situación de la Argentina, ya que la hipoteca de la deuda tendrá que pagarse, a corto plazo con intereses acrecentados y a mediano y largo plazo se compromete la riqueza socialmente generada.

Pobreza.
Son pobres el 28,6% de la población y 6,2% son indigentes, sobre una encuesta realizada en 31 aglomerados urbanos con población de 27.451.977 de personas. De ahí podemos deducir que la pobreza alcanza a más de 12 millones de personas del total de la población actual de la Argentina. Los indigentes suman más de 2,6 millones de personas. Es cierto que la pobreza baja respecto del 2016, pero la indigencia sube y si bien se dice en la metodología y poco se discute en los medios, los datos están discontinuados por la “emergencia estadística” decretada por el gobierno de Macri.
Puede pensarse que el profundo ajuste desde diciembre del 2015 no solo generó recesión económica sino que incrementó la pobreza a niveles alarmantes para el 2016 y que ahora, con cierta recuperación de la actividad económica, una parte de la población empobrecida el año previo supera con sus ingresos la línea de pobreza.
La pobreza mide los ingresos necesarios para cubrir la canasta total (Canasta Básica Total), que incluye alimentos y otros bienes y servicios, como vestimenta, transporte, educación, salud, etc. La indigencia solo contiene alimentos (Canasta Básica Alimentaria, CBA).
El total de indigentes y pobres por ingresos es una cifra alarmante. Más aún el crecimiento de la indigencia, que manifiesta que una parte de la población pasa de pobre a indigente para malvivir y subsistir. Algunos salen de pobre, pero sus magros ingresos apenas cubren sus necesidades.

Industria.
Con la activación de la industria ocurre algo similar, ya que el crecimiento a fines de agosto de 2017 presenta una suba de 5,1% con respecto al mismo mes del año 2016, cuando el registro entonces había sido -5,7%; o sea, no se recupera lo perdido un año atrás.
Ni la industria de alimentos ni la textil, que contienen en su seno cantidad importantes de pequeñas y medianas empresas locales, logran el promedio de crecimiento. Sus registros son negativos. Los sectores industriales que están por encima del promedio son las petroleras y las automotrices, que como sabemos, constituyen un sector altamente concentrado, con pocas empresas, en general extranjeras, salvo YPF que está gestionada por el Estado.
Desde marzo del 2016 a junio del 2017, 16 meses, los registros de la evolución industrial son negativos. Solo en julio empezó una recuperación que con el registro de agosto acumula un crecimiento del 1,4% anualizado. No son cifras para festejar, pero desde el gobierno se anuncia el cierre del ciclo recesivo y se anuncia, de cara a las elecciones de octubre, que el proceso de recuperación se inició para no detenerse.
Según el Ministro de Hacienda, se vienen ahora 20 años de crecimiento de la economía en Argentina. Es un optimismo que no se compadece con las cuentas externas de la economía.

Sector externo.
Para el segundo trimestre del 2017, abril a junio, el déficit comercial alcanzó los 5.954 millones de dólares, lo que significa mayores importaciones que exportaciones. Ese déficit debe cancelarse con divisas (moneda de otros países), ya que no se pueden cancelar compras externas con moneda local.
Para hacerse de divisas el país requiere de un balance externo superavitario, logrado con mayores exportaciones que importaciones. No es lo que ocurre y además, la tendencia es al crecimiento de manera importante de las importaciones por encima de una debilitada evolución de las exportaciones.
También puede hacerse de divisas mediante las inversiones externas y eso no ocurre, salvo en cuentagotas. Ello explica las concesiones regulares, actuales o prometidas a inversores externos para hacer rentables sus inversiones en el país. Para eso viene la OMC en diciembre al país y la coordinación Argentina del G20 durante el 2018 abona en ese sentido. Finalmente, el tema se resuelve con endeudamiento. Es lo que ocurre, hipotecando el presente y el futuro de la Argentina.
El ingreso neto de capitales, es decir, ingresos menos egresos, fue de 6.376 millones de dólares y las reservas internacionales se redujeron en el periodo en 2.804 millones de dólares. Son datos oficiales de los informes del Indec señalados.
La deuda externa alcanzó los 204.818 millones de dólares. Son 5.950 millones de dólares más con respecto a fines de marzo de 2017, como consecuencia de emisiones de deuda del gobierno y del BCRA.

Hipoteca.
Si tomamos en conjunto el análisis de estos datos comprobamos la hipoteca sobre el conjunto de la sociedad, ya que la relativa baja de la pobreza, o la relativa suba industrial, solo se explica por mayores compromisos de deuda asumidos que convocan a renovadas políticas de ajuste fiscal que soporta la mayoría de menores ingresos.
La orientación de la política económica de la Argentina genera esta debilidad estructural financiada con deuda para seguir aportando a la acumulación mundial del capital. Es un proceso dirigido por una minoría parlamentaria, el macrismo, que funciona por acuerdos políticos con otras minorías en el Congreso y la mediación de burocracias políticas, sindicales y mediáticas que facilitan el consenso electoral.
Resulta necesario pensar y actuar políticamente para construir una perspectiva alternativa, con otra orientación, más allá de la lógica de la ganancia y el régimen del capital. Es el sentido de la reunión federal que el sábado 30 de septiembre se convocara en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, denominada “Semana de acción global fuera de la OMC”, para la construcción de una cumbre de los pueblos construyendo soberanía.
Lo que no genera la institucionalidad puede resolverse desde la iniciativa popular en la búsqueda de nuevos horizontes, aun cuando las premisas continúan girando sobre lo que no se quiere, pero interesa destacar la búsqueda de proposiciones alternativas. En síntesis, la información sesgada de los datos es utilizada para la política gubernamental y consolidar el bloque de beneficiarios y de poder en el país; pero la iniciativa política popular también puede disputar sentido y construir soberanía, tal como formula el movimiento Fuera OMC de la Argentina. (Rebelión).

*Doctor en ciencias sociales de la UBA. Profesor de economía política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, IEF-CTA Autónoma.