Los frutos son muy morosos

Los skinheads, expresión que suele traducirse “cabezas rapadas”, aparecieron en los medios de prensa en estos días porque organizaron un acto en el cementerio Alemán, para rendir homenaje a un jerarca nazi. Exhibieron símbolos nazis y pancartas contra los judíos.
Veintiséis de ellos fueron detenidos por las derivaciones del acto. Los cabeza rapada no pertenecen a las “tribus urbanas” de estos días. Se originaron en Gran Bretaña, hacia 1960, y se distinguieron inicialmente por el tipo de música que preferían. Luego se fueron dividiendo y así aparecieron skinheads antirracistas y racistas, al tiempo que rapaban sus cabezas y dejaban una cresta agresiva, con reminiscencias del casco de alguna infantería del pasado. En Inglaterra desaparecieron o volvieron a sus orígenes (movimiento mod) o se disolvieron en una variedad de tribus. En la Argentina son racistas, nazis, con buena prensa: cualquier cosa que hagan halla espacio de publicidad.
El dicho bíblico “por sus frutos los conoceréis” no es aceptado por estos grupos, que no tienen tiempo para preparar la fructificación, pues se agotan en su afán por atarse a la adolescencia y congelar esa edad. Buscan, entonces, ser conocidos por su apariencia, su música y, en casos, por su violencia.