Los neo nazis hoy están en Israel

Israel continúa con su política de aislamiento, demonización y exterminio de los palestinos. Y gran parte de los grandes medios de comunicación siguen poniendo en un plano de igualdad la violencia de víctimas y verdugos. Una analista europea acaba de señalar: “Israel está transitando un camino sin retorno, pues llegó al extremo de la justificación sistemática del asesinato y su utilización como moneda de cambio en el sistema político”.
En plena campaña electoral el Estado confesional de Israel no ha dudado en acelerar su política genocida en busca de una imagen de mano dura ante los votantes. Y buena parte de los gobiernos occidentales apelan a consignas como “que cese la violencia” creando la falsa imagen de que hay dos Estados en guerra. Las poderosas corporaciones mediáticas globales reproducen y justifican el discurso israelí: convierten los cuarteles de la policía palestina en Gaza en “instalaciones de Hamas”, palabra maldita que permite justificar el exterminio en masa de la población palestina.
Un periodista español acaba de escribir que “las elecciones, la democracia modelo occidental, no dio los frutos deseados en Gaza, de modo que si no se consiguió que los palestinos eligieran a los candidatos ‘adecuados’ y potables para Israel y EE.UU. habrá que convencerlos por la fuerza. Tampoco en Cisjordania se vieron los resultados esperados, por eso Israel encarceló a once legisladores palestinos. Uno de ellos fue condenado a 30 años de prisión por reclamar el cese de la ocupación israelí en territorio palestino”.
También Israel bombardeó medios de comunicación palestinos pero en Europa y EE.UU. casi no ha habido protestas porque, al fin y al cabo, se trata de medios árabes y no occidentales. Los grandes medios occidentales sólo reproducen las declaraciones oficiales de los atacantes -el ejército israelí- y silencian la voz de las víctimas -los familiares de los muertos-.
La lucha es extremadamente desigual, por eso los palestinos no renuncian a su derecho a defenderse. “Esta es una guerra desigual, cobarde. Nosotros no tenemos armas. Occidente es cobarde, le proporciona a Israel todo tipo de armas, y hasta le permite que posea un arsenal atómico con centenares de misiles nucleares, mientras nosotros tenemos sólo cohetes caseros.
El ocupante, el invasor, tiene todo el derecho a matarnos, ¿y nosotros?”, se pregunta un dirigente palestino, en declaraciones que sólo se pueden leer por Internet.
Gaza es hoy un inmenso campo de concentración, con alambradas en su perímetro que no puede atravesar nadie. Israel controla quien ingresa y quién no. Hasta altos funcionarios de la ONU no han podido entrar a Gaza para observar y registrar cómo viven los palestinos.
Si Israel quiere, puede cortar el ingreso de alimentos, de agua, de energía eléctrica, de medicamentos. Por eso los niños mueren de enfermedades evitables. Es una verdadera política de exterminio y escarmiento: por votar “mal”, es decir, por votar a Hamas; y por no someterse sin reaccionar al poder del invasor. Lo que pretende Israel es que los palestinos se resignen a ser parias en su propia tierra. Ni siquiera que tengan un Estado en los escasos territorios que les dejaron. Israel, que ha desconocido y desobedecido infinidad de resoluciones de la ONU, no tiene ninguna autoridad moral para exigir ese sometimiento sin límites ni piedad al pueblo palestino.
Será por todo esto que en las manifestaciones de repudio que se observan en todo el mundo, con mayor frecuencia aparecen en las pancartas las cruces svásticas relacionadas con la estrella de David. No otra cosa que nazi es la estrategia israelí de invadir y exterminar palestinos para ocupar un “espacio vital”.