Lugar poco destacado

El gobierno nacional ha sido proclive a extender su organigrama con la creación de nuevas carteras y dependencias específicas. Ocurrió con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el de Agricultura, Ganadería y Pesca, el de Turismo, el de Seguridad y adicionó el área de Transporte al Ministerio de Interior.
Estas medidas respondieron a cuestiones coyunturales ante determinadas demandas, a descentralizar áreas que se veían obstaculizadas por depender de otras y, sobre todo, para jerarquizar la acción de algunas secretarías.
El último ministerio creado fue, hace ya algunos días, el de Cultura, al frente del cual fue designada Teresa Parodi. Hasta ese momento, Cultura era una secretaría. En sus primeras declaraciones, la flamante funcionaria dijo que su objetivo será “que el Estado haga visible la diversidad cultural”.
Cultura no ha sido un área de gobierno muy destacada y promovida por nuestros gobernantes, aunque sí ha sido utilizada en muchas casos cuando había un interés propagandístico. Los políticos no la tienen como una de sus prioridades. Si bien debería serlo, y así pareció entenderlo la presidenta, no solo para desarrollar las manifestaciones artísticas, sino para profundizar la identidad de un pueblo.
La medida contrasta con lo que ocurre en nuestra provincia. Desde la vuelta a la democracia hace treinta años, el área pasó de dirección a subsecretaría. Comparte cartel con el Ministerio de Educación, pero ni siquiera tiene un organigrama propio. De hecho, parece una oficina periférica frente a otras dependencias. Debajo del cargo de subsecretario no hay otros. Y esa falta de organización parece atentar contra su accionar.
Esta decisión de la presidenta puede llegar a contagiarse en otras jurisdicciones, aunque la experiencia indica que todo seguirá sin cambios.