Macri debe dar respuestas para pensar en elecciones

DE DOMINGO A DOMINGO

El presidente Mauricio Macri deberá, en las próximas semanas, dar respuestas a los crecientes problemas económicos -y encaminar las falencias demostradas a la hora de implementar el aumento de las tarifas- para poder así afrontar los desafíos políticos electorales del año próximo.
A casi nueve meses de asumir, el gobierno se encuentra en una situación delicada donde debe encontrar el equilibrio entre la falta de tiempo (o el tiempo desperdiciado) y la necesidad de dar respuestas a las expectativas económicas y de preparar una estrategia para las elecciones de medio término.
La obsesión oficial pasa por generar un clima positivo, según el cual la sociedad “comprende” el estado en el que recibió el gobierno y “acepta” las medidas que se adoptan para revertir la situación. También se intenta instalar una sensación de “buena onda” en cuanto a las inversiones que se realizan y a lo “bien que se gestiona”.

La realidad.
La realidad de los indicadores económicos es otra. Según reconoció el propio Indec, la actividad económica cayó un 4,3 por ciento respecto al año pasado y un 1,3 por ciento en lo que va del año, la facturación de los supermercados subió por debajo de la inflación y la balanza comercial tuvo un superavit, pero con fuerte caída en el volumen. Y el desempleo y subocupación afectan a más del 20 por ciento de la población que trabaja en blanco, con epicentro en los grandes centros urbanos.
Para la Universidad Torcuato Di Tella, la confianza de los consumidores en la economía cayó. Para el Centro de Estudios Económicos de Osvaldo Ferreres, la caída del PBI es en julio del 5 por ciento y la inversión bruta se derrumbó en ese mes casi un 10 por ciento.
La inflación proyectada en agosto es de menos del 1 por ciento, pero como consecuencia del freno en el aumento de las tarifas.
El gobierno mostró con este tema una incompetencia directamente proporcional con la forma eficiente con la que actuó en la salida del cepo y el pago a los holdouts.
Tras el fallo de la Corte Suprema, que suspendió el aumento en el gas para los usuarios residenciales, el gobierno se vio obligado a convocar a una audiencia pública, pero parece no haber aprendido de sus errores.
La convocatoria inicial del 12 de septiembre se tuvo que postergar cuatro días porque coincidía con un encuentro de cientos de CEOs de las principales empresas del mundo. Ni siquiera pudieron prever eso antes de anunciarlo.
Es la misma actitud que se tuvo desde el Ministerio de Energía a cargo de Juan José Aranguren por abril, cuando las empresas involucradas en el aumento se enteraron de las medidas minutos antes de su anuncio, pese a los reclamos para ser escuchadas.

Improvisación.
La improvisación llevó al absurdo de que las empresas distribuidoras tengan que enviar cuatro facturas de un mismo bimestre por las idas y vueltas del gobierno.
Ahora, el gobierno dice que propondrá topes del 300 por ciento en los aumentos del gas.
Una vez más: porqué no se hizo antes.
Abril no es agosto y el bolsillo y el humor de los argentinos tampoco.
La “lluvia de dólares” prometida en campaña no llega, pese a los anuncios oficiales sobre “miles de millones” que ya están en marcha.
Las principales espadas macristas se preocupan por dar mensajes tranquilizadores ante la andanada de críticas de la oposición.
El cuestionamiento más directo llegó desde La Pampa, donde un ministro afirmó que en Cambiemos “no estaban preparados para gobernar”.
En ese marco, mientras el gobierno busca dar respuestas a las exigencias económicas, los tiempos electorales ya están en marcha.
Con un peronismo en proceso de reagrupamiento y un kirchnerismo activo, desde Cambiemos comenzaron a dar señales de su interés por el armado político.
El viernes, en San Juan, se reunieron dirigentes del PRO de todo el país para reforzar el clima de unidad y buscar una estrategia para el año próximo.
Pero Cambiemos incluye también a la UCR y a la Coalición Cívica.

Descontento.
Y allí las cosas no están tan bien. Al descontento de los radicales se suma el reclamo de las huestes de Carrió de “mayor integración”. Tras quedar afuera del “timbreo” de la semana pasada, Carrió se mostró con Vidal en un acto público. Esas señales de las cúpulas deberá llegar a las bases que conforman Cambiemos.
El debate “desestabilizador”, en el que se enfrascaron el gobierno y el kirchnerismo, poco ayuda.
La marcha de la “resistencia” contra Macri convocada desde el kirchnerismo suena a exagerada, como así también las declaraciones oficiales alertando sobre un plan para que el gobierno “se vaya antes”.
Es un juego peligroso, en el que el gobierno no debería entrar si pretende resolver los problemas de los argentinos y aspira a tener un futuro promisorio. (Especial para DYN, por Ernesto Behrensen)