Macri pulveriza la integración regional

Nelson Nicoletti*
Sorprende la facilidad, la rapidez y la impunidad con la que el gobierno de Mauricio Macri está destruyendo los esfuerzos colectivos que, en materia de integración regional, han realizado los países latinoamericanos. El desamparo de los representantes y organismos continentales que se ocupan de las cosas comunes, como Derechos Humanos de la ONU, la Unasur, el Mercosur, El Parlasur, la Celac y otros, se han desdibujado hasta hacerse invisibles.
Esta reducción del consenso y la palabra hace juego con la decadente calidad institucional que castiga a Brasil y a Argentina por el autismo prepotente de Temer y Macri. Sus iniciativas, muchas de dudosa legitimidad, esquivando a los Congresos y a fuerza de DNU y vetos han abaratado la investidura presidencial. La renuncia a la soberanía nacional deprecia a su Presidente.
La pérdida del compromiso entre los Estados para asumir en conjunto la defensa de sus intereses frente a las potencias europeas, asiáticas o norteamericana, dejan en soledad a los pueblos. Sólo se salvan las corporaciones. Las finanzas. Los ricos.
“Mundosur”, conformado por dirigente políticos, sociales y sindicales y por especialistas en política exterior (entre otros, Jorge Taiana, Roberto Varadle, Martín Granovsky, Ana Jaramillo, Oscar Laborde, Eduardo Valdez) en su documento fundacional sintetiza la situación: “El gobierno se propuso desmontar cuanta iniciativa integradora tuviera a mano. Como en la década de 1990, despolitizó otra vez al Mercosur, debilitó al Parlasur, maniató a la Unasur, y congeló la CELAC. Convirtió el hostigamiento a Venezuela en un signo de identidad. Abandonó el reclamo por las Malvinas a nivel nacional y le quitó el nivel de exigencia regional que ya había alcanzado. Violó en casos paradigmáticos las garantías individuales y el principio del debido proceso y se apartó del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y de sus órganos.
El gobierno de Mauricio Macri no solo hizo retroceder a la Argentina hasta volver a la doctrina aislacionista de fines del siglo XX. En los hechos disminuyó drásticamente la capacidad de negociación del Estado Nacional.
Para un país de desarrollo medio como la Argentina, donde los principales desafíos son la disminución de la desigualdad y la recuperación del ímpetu industrializador, debilitar las alianzas naturales significa una amputación de los instrumentos de desarrollo autónomo”.
También expresa que el Presidente interpretó de manera equivocada el momento: “E un mundo de bloques, Macri pretende una integración en solitario” y sentencia: “El Gobierno de Macri representa el proyecto de una Argentina que se deja maniatar y el de una elite que busca maximizar sus ganancias, aprovechando y exagerando ese vínculo de subordinación”, y termina diciendo: “o peor está por terminar y no hay tiempo que perder”.-

*Parlamentario del Parlasur