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Macri se sentó con Stornelli y perfila hacia arriba los alcances de la asociación ilícita

SUBURRA SUR

«Suburra, sangre sobre Roma» es una serie italiana de Netflix, recomendable para entender la política argentina de los últimos años. Trata sobre la relación entre la mafia del sur, los políticos del norte, los negocios con el espacio urbano y el juego y la Iglesia Católica. Las semejanzas de los personajes con la realidad no son pura coincidencia
POR HORACIO VERBITSKY
La pública exhibición del presidente Maurizio Macrì junto al fiscal rebelde Carlos Stornelli y al traficante de parafernalia de seguridad e inteligencia Mario Montoto, nada menos que en la celebración por el Día del Ejército, perfila hacia arriba los alcances de la asociación ilícita para la extorsión y el espionaje definida por el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla y transmite un mensaje ominoso al conjunto de la sociedad. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue la vocera oficial que respondió al asombro por estas presencias y dijo que no había de qué sorprenderse. Esto es por completo cierto, aunque no en el sentido que ella intentó darle.
Montoto estaba sentado a una fila de Macrì, entre Stornelli y el Secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco. El ahora detenido agente de inteligencia Marcelo Sebastián D’Alessio, sobrino del escribano general del gobierno de Macrì, Carlos Marcelo D’Alessio, le dijo a la última de sus víctimas, Pedro Etchebest, que su jefe era Mario Montoto. Etchebest documentó la extorsión a que lo sometía D’Alessio y lo denunció. Por eso en el expediente consta que según D’Alessio, Montoto es uno de los hombres más poderosos de la Argentina, que opera en las sombras, que lo introdujo en el círculo íntimo de Patricia Bullrich y que es copropietario de Infobae. No mencionó al nieto de la ministra.
El 26 de enero, D’Alessio le informa a Montoto que resultó «perfecta la extracción de los 4 objetivos de la embajada», le anuncia que volverá por 48 horas a Venezuela y le manda bendiciones para el «Sumo Pontifice si podés verlo». En sus charlas con Etchebest, D’Alessio dijo que Montoto había sido uno de los recaudadores que consiguió el dinero requerido para levantar la quiebra del banco del Vaticano, de modo que Jorge Bergoglio fuera electo Papa. Pero aquí no se está floreando con un incauto; el diálogo es con el propio Montoto. Los amigos argentinos del Pontífice presionaron para que esta parte no se publicara. Sólo fracasaron con El Cohete a la Luna.
Montoto preside la Cámara de Comercio Argentino-Israelí y ha sido el valedor de Bullrich ante la industria israelí, proveedora de aparatos de espionaje y para la represión del conflicto social. Stornelli le escribió a D’Alessio que Montoto era su hermano. El traficante también es íntimo amigo del juez Claudio Bonadío, con quien comparte la pasión por las armas. A Bullrich la conoce desde los tiempos en que ella era la cuñada de Rodolfo Galimberti y usaba el nombre de Cali, y Montoto dirigía la seguridad de Mario Firmenich, como Pascualito. Ya entonces estaban vinculados con el conflicto de Medio Oriente, pero del otro lado: estuvieron entre los organizadores del entrenamiento de montoneros en Líbano, Siria y Palestina. Una pregunta usual es si cambiaron, y cuándo, o si se pusieron en evidencia.
En marzo de este año, Pascualito invitó al doctor Glock a ser el principal expositor en un seminario sobre «Lavado de activos y financiación del terrorismo en la Triple Frontera», que organizó en el regimiento de Patricios de Palermo. Cables de Wikileaks muestran que Montoto también es habitué de la embajada de los Estados Unidos, el país que impulsa esas actividades como pretexto y encubrimiento del control social en lo que el senador republicano Lindsey Graham llamó esta semana «nuestro patio trasero», al reclamar la intervención militar en Venezuela.
En una de las agendas secuestradas a D’Alessio figura un número anotado como Patricia Bullrich S6. El Ministerio de Seguridad tiene seis Secretarías. La 6ª en su página web es la de Seguridad. Su objetivo N° 6 es proponer y desarrollar acuerdos y mecanismos de cooperación con organismos nacionales e internacionales en materia de seguridad y control del tráfico ilícito de estupefacientes, aquello de lo que se encargaba D’Alessio, desde el otro lado del mostrador. El titular de esa secretaría es el vecino de Montoto y Stornelli en el Colegio Militar el Día del Ejército, Eugenio Burzaco.
Nicky Burzaco fue el organizador de la policía porteña y en 2002 viajó a Estados Unidos con Macrì y Francisco De Narváez para presentar el lanzamiento político de ambos empresarios y mostrar compromiso con los temas de la agenda estadounidense de seguridad y control social. En 2007, cuando Macrì era candidato a la alcaldía porteña, apoyaba para la presidencia al gobernador de Neuquén Jorge Sobisch, a quien Burzaco también asesoraba en temas de seguridad y adquisición de instrumental represivo. Pero luego del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, Macrì tomó prudente distancia de Sobisch.
En 2015, cuando Alejandro Burzaco, CEO de Torneos y Competencias, fue detenido en Nueva York por el pago de coimas para conseguir contratos de transmisión de partidos de fútbol en la operación que el FBI denominó FIFAGATE, su hermano Nicky fue el recaudador de la fianza de 30 millones de dólares que le permitió recuperar la libertad. Alejandro inscribió a Eugenio como responsable en la cuenta secreta que tenía en el banco Merril Lynch.

¿Fuerte o débil?
Macrì concibe estos desplantes como una demostración de fuerza y una advertencia de que no se rendirá. Es el tipo de manifestación de los débiles cuando sienten que todo se resquebraja a su alrededor.
La compañera sentimental de Stornelli, Florencia Antonini Mondet, intentó convencer al padre de sus dos hijas, el piloto peruano-estadounidense Jorge Christian Castañón, de que no declarara ante Ramos Padilla, porque Macrì le había dicho a Stornelli que esa semana lo echaría. La fecha coincide con la solicitud de juicio político al juez que Macrì ordenó presentar al ministro de Justicia Germán Garavano. Stornelli le había pedido que espiara a Castañón y D’Alessio sugirió ponerle droga en el equipaje para que fuera detenido. Pero ese fue un diálogo privado, que trascendió por la desesperación de Stornelli y Compañía. Sentar a su diestra al fiscal rebelde en un acto público es otra cosa. En su breve mensaje por el Día del Ejército, Macrì aderezó una ensalada entre Defensa y Seguridad.
Antonini Mondet fue una de las personas que asistieron a la sesión de la Legislatura porteña donde recibió acuerdo como fiscal general de la Ciudad Autónoma el subsecretario de asuntos penitenciarios del ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques, de quien depende el Servicio Penitenciario Federal. El SPF es fundamental para el espionaje sobre los presos alojados en los penales de Ezeiza y Marcos Paz. Su hermano Ignacio es uno de los fiscales que acusa a CFK en la causa Vialidad. En un pasillo de la Legislatura, Antonini Mondet increpó a los representantes de ONGs que impugnaron la candidatura de Mahiques y la del secretario de Justicia, Santiago Otamendi, que recibió acuerdo como juez del Superior Tribunal de Justicia.
El propósito de Macrì de cubrirse las espaldas antes de concluir su mandato, fue frustrado por los partidos opositores en el Senado, que le negaron el acuerdo para una lista de siete docenas de jueces federales.
La decisión de Cambiemos es sostener a Macrì como candidato por al menos tres razones:
Él cree que aún puede evitar un triste y solitario final; Si declinara su candidatura, el vuelco de campana del naufragio hundiría también al resto de la alianza; la única alternativa a la vista sería el Hada Buena, pero en tal caso no tendrían reemplazo en el principal distrito del país.
Pero aún así, la idea ronda el pensamiento hasta de su círculo íntimo, como muestran los sucesivos actos fallidos de Diego Santilli y Marcos Peña Braun. El ex vicepresidente Julio Cobos relanzó la candidatura del Hada Buena. El vicejefe de gobierno de la Capital le respondió en un reportaje radial:
-Nuestro candidato es María Eu… Mauricio Macri.
Peña Braun no sólo es jefe de gabinete sino también responsable de la campaña de Macrì por su reelección. En un encuentro con los responsables de las campañas de varias docenas de candidatos a gobiernos municipales, quiso descartar alternativas:
– Sólo hay tres tipos de votantes. Los nuestros, los que quieren a Cristina y los que tienen el dilema de Macri o Vidal- le salió.
– Perdón, entre Macri y Cristina, se corrigió.

Sólo el núcleo duro.
Esto avala la opinión del director de Poliarquía, Eduardo Fidanza, quien dijo al blog artepolítica que no ve motivos para que alguien más que el núcleo duro de Cambiemos vote por Macrì y consideró brillante la decisión de Cristina de postular a Fernández para la presidencia, porque vació el discurso antigrieta y fulminó toda pretensión de que ella no pertenece al sistema democrático (como intentó instalar el gobierno con la absurda y machacona identificación con Venezuela y Maduro). Fidanza piensa que tampoco la economía mejorará lo suficiente antes de las PASO.
Pese a las posiciones críticas que ha tenido frente al kirchnerismo, Fidanza le atribuye responsabilidad en haber impedido un avance de la extrema derecha, como en Brasil y Europa. «El kirchnerismo o el cristinismo, que muchos observan como expresiones políticas autoritarias, en realidad tienen una interpretación distinta sobre la democracia, muy volcada a la idea de las democracias electorales con liderazgos fuertes, que requieren la lectura de Ernesto Laclau. Pero si uno analiza las reglas básicas de la democracia, todas han sido respetadas en los doce años de kirchnerismo: el resultado de las elecciones, el funcionamiento de las cámaras legislativas, la libertad de reunión, de opinión, de asociación, etcétera. Hay otro elemento muy importante: el discurso de los derechos humanos, que aleja a esta fuerza de cualquiera de los típicos discursos de la derecha. De todos modos, no ha habido una emergencia de este tipo de figura. Hay elementos que permiten suponer que la democracia argentina tiene los anticuerpos suficientes». Por último, minimiza la posibilidad de capitalizar ese voto con el discurso duro de Patricia Bullrich, ya que «hoy cuando uno pregunta en las encuestas que es lo que más preocupa a nivel individual y familiar, la gente dice: economía, economía, economía. La inseguridad pasó a ser un tema local. No hace falta hacer mucha filosofía para comprender cuál es la gran causa si Cambiemos pierde y no alcanza la reelección: será la economía».

El péndulo demoledor.
Tal vez por todo esto, ni siquiera la condescendencia de Juan Schiaretti, Juan Urtubey y Micky Vainilla con Macrì pudo impedir que el Congreso del Frente Renovador comisionara a Sergio Massa para negociar una coalición más amplia contra el macrismo, es decir hacia el Partido Justicialista y la Unidad Ciudadana y su fórmula Fernández, de Kirchner. Es evidente que Schiaretti, que está de salida; Urtubey que tiene una vida por delante, y Vainilla, que ha elegido actuar como ariete contra Cristina, prefieren cuatro años más de Macrì, aunque el país se hunda.
Massa manejó mal los tiempos y no contó con buena información. Fueron dos de sus colaboradores en el FR los que lo desconcertaron: Alberto Fernández, que volvió al redil kirchnerista y obtuvo mucho más de lo que buscaba, y Roberto Lavagna, cuyos zigzags destrozaron tanto a la Alternativa Federal cuanto a los rebeldes de la UCR. Eyaculador político precoz, el ex ministro de Economía disputa con Jaime Durán Barba la denominación del colaborador más valioso de Macrì. Y a diferencia del ecuatoriano, lo hace gratis. Lavagna fue y volvió tantas veces con su cántaro, del radicalismo a la Alternativa Federal, que todo terminó por romperse. Massa no supo qué hacer y mientras él se decidía, Alberto fue lanzado como candidato por Cristina, quienes también patrocinaron la fórmula bonaerense Axel Kicillof-Verónica Magario.
Massa quedó arrinconado entre esa espada y la pared de la estructura que lo acompañaba y que temió quedar a la intemperie. Fernández le había ofrecido la candidatura bonaerense, que Massa no aceptó porque desde los 17 años viene repitiéndole a su mamá política, Graciela Camaño, que él será presidente, y teme los coscorrones si no cumple. Cuando ella recordó ese diálogo infantil en el Congreso renovador, Massa y su esposa moquearon con los ojos líquidos.
Graciela Camaño fustigó flamígera al gobierno anterior, al que responsabilizó por la victoria de Macrì. En cambio, Massa y el documento programático aprobado por unanimidad, sólo dirigieron sus invectivas a Macrì y Cambiemos, cuya derrota es el único objetivo esbozado, para lo cual postularon «una coalición opositora amplia, plural y federal».
Cada día que pasa hay menos espacios para ofrecer. La última propuesta fue lugares para los suyos en las listas nacionales y provinciales y un cargo en el gabinete para él. Camaño fue quien más resistencia planteó al acuerdo. Raúl Pérez, Cecilia Moreau (quien no puede ocultar su filiación) y el intendente de Necochea, Facundo López, presionaron para que se despegara del Peornismo Federal. Pérez y el ex ministro duhaldista Juanjo Álvarez son los negociadores de Massa con Máximo Kirchner y Wado de Pedro.
Igual que en el PJ, también en el Frente Renovador los intendentes bonaerenses inclinaron la balanza. El primero fue el de Tigre, Julio Zamora, quien en las elecciones de 2017 estuvo al filo de perder el control del Consejo Deliberante. Zamora le explicó a Massa que otra elección similar implicaría resignar a manos del kirchnerismo el municipio en el que Massa cimentó su carrera política. También empujaron en la misma dirección diversos dirigentes sindicales, desde los Gordos Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez, al combativo federal Sergio Palazzo. El golpe decisivo lo aplicó Héctor Daer, uno de los dos secretarios generales de la CGT, quien ante una pregunta directa respondió que si Massa no acordaba con el Frente Patriótico, el apoyaría a su amigo Alberto Fernández. Los intendentes le transmitieron un ultimátum similar.

Despacito.
Una imitación extraordinaria de Massa, en cuerpo y alma, describió la parábola que lo llevó a esa encrucijada. Quien mucho abarca, poco aprieta.
En cambio, la instalación de Kicillof y Magario fue un trabajo lento y sutil. Ya en 2015, Cristina había pensado en su ministro de Economía como alternativa presidencial a Scioli, pero por entonces el nivel de conocimiento de Kicillof era bajo y ninguna proyección le daba más del 7%. El elegido para eludir a Scioli fue otro ministro, el de Transporte, Florencio Randazzo, quien tampoco remontó vuelo pese a la generosa billetera para el reequipamiento ferroviario que le entregó el gobierno.
Desinteresado de una estrategia de conjunto, Randazzo basó su campaña en ataques a Scioli, algunos autodescalificatorios como la alusión irónica al brazo perdido por Scioli en un accidente, pese a que Cristina le hizo saber que a cada intento por esa vía, mermaba su intención de voto. Cuando se anunció la fórmula Scioli-Zannini, Randazzo tuvo una crisis de nervios y rehusó la candidatura bonaerense que estaba a su disposición (lo mismo que Massa ahora). Cristina le sugirió entonces que seleccionara a Axel como vice y se presentara a las PASO contra Scioli, pero Randazzo tampoco aceptó y luego de enfrentar a Cristina en las elecciones legislativas de 2017 se retiró de la política. Aún se está lamiendo las heridas, mientras la ex presidente cosecha los frutos de aquella decisión de negarle la interna, que no todos entendieron en su momento.
Aunque se lo suele identificar con La Cámpora, Kicillof nunca integró esa organización. Por afinidades ideológicas y generacionales siempre estuvo cerca, pero nunca como orgánico. De hecho, su instalación bonaerense fue una decisión personal, avalada por Cristina, que contrarió la preferencia de los camporistas por su inscripción en la Ciudad Autónoma, que ha sido un distrito reacio al kirchnerismo. A poco andar, todos percibieron el fenómeno que provoca cada aparición de Axel.
En 2012, cuando expuso en el Senado por qué era imprescindible la expropiación de YPF, su carisma no era obvio como lo es hoy. Así lo describió un columnista de Página/12: «Su defensa del proyecto tuvo algo de la intensidad y la persuasión de las clases semanales de Perón en la CGT. Kicillof se expresó con notoria facilidad y sin nervios porque hasta que no recibió un mensaje de texto de su esposa no supo que la sesión se estaba transmitiendo en directo por varias señales de cable. Su impacto fue tan grande que hizo incurrir a un servicial veterano como Roberto García en el exceso de postularlo como eventual sucesor de Cristina».
La Liga de Intendentes llegó a un acuerdo tácito con Máximo a fines del año pasado: él podría encabezar la lista de diputados bonaerenses e Insaurralde sería candidato a gobernador. El rol de Máximo no fue simple. Por un lado actuaba como representante de su madre pero al mismo tiempo conducía una organización de la que ella procuraba distanciarse. La ampliación del espacio comenzó por allí.
Mientras, Axel recorrió los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires. Concluyó la primera vuelta este fin de semana, con sus visitas a Pila, Chascomús y Dolores. Lo hizo sin prensa que reprodujera las muestras de adhesión que recogió en el conurbano pero también en el interior de la provincia, donde se sentó a discutir cara a cara con las patronales agropecuarias, que no lo aplaudieron pero lo escucharon con interés. Lo mismo ocurrió con su presentación en el Wilson Center de Washington, donde expuso sobre los lineamientos del posible cuarto gobierno kirchnerista.
Es obvio que la catástrofe macrista ayuda a disolver odiosidades de ayer, pero nada ocurre por sí solo. Cuando los intendentes quisieron acordarse, ninguno de ellos pasaba del 10% de adhesiones mientras Axel superaba el 30%. Con su invariable pragmatismo, los intendentes masticaron su frustración y el propio Insaurralde fue el primero en anunciar su apoyo a la fórmula Kicillof-Magario, que Cristina y Alberto Fernández habían instalado sin palabras, sólo con una foto de los cuatro en el acto de Merlo.
Al mismo tiempo, el aparato de inteligencia del Estado se ponía en movimiento para justificar la quinta inasistencia de Stornelli a ejercer su defensa, con las escuchas ilegales a los presos en unidades del Servicio Penitenciario Federal. El Consejo de la Magistratura presionaba con una investigación a Ramos Padilla, los publicistas Luis Majul y Jorge Lanata difundían el domingo 26 de mayo las mismas escuchas ilegales a los presos en Ezeiza y la dirigente cambiemita Elisa Carrió reactivaba una denuncia contra el juez de Casación Alejandro Slokar. El objetivo es recusarlo para que no intervenga en la apelación del fiscal Juan Manuel Pettiggiani contra el fallo de la Cámara Federal de Mar del Plata que ratificó la competencia de Ramos Padilla.

Delito no es falta disciplinaria.
Completa la maniobra la protección del fiscal que está en forma interina a cargo de la Procuración General, Eduardo Casal, quien ordenó instruir un sumario contra Stornelli. El Reglamento para Magistrados del Ministerio Público Fiscal de la Nación establece el régimen disciplinario al que se sujetarán sus funcionarios, quienes tienen el deber de observar buena conducta dentro y fuera del ejercicio de sus funciones. Esto implica no incurrir en las faltas graves y leves que enumeran los artículos 68 y 69 de la ley orgánica del Ministerio Público, que el artículo 70 prevé sancionar con multas o remoción. Las faltas leves son llegar tarde o faltar al trabajo, no cumplir instrucciones, ser irrespetuoso, no cuidar los muebles. Las graves, lo mismo pero en forma reiterada; violar reglas de confidencialidad, filtrar documentación reservada; ser negligente, no informar a la víctima, perder actuaciones, no excusarse cuando corresponde, interferir en actuaciones judiciales en las que no tenga ninguna intervención oficial; actuar como abogado salvo en asuntos propios; desempeñar profesión, empleo público o privado; recibir dádivas, no presentar la declaración jurada patrimonial, ser maltratador en sus funciones o acumulas cinco faltas leves en un año.
Pero la Cámara Federal de Mar del Plata le ordenó a Ramos Padilla que pidiera el juicio político y desafuero de Stornelli por delitos que no tienen relación con sus actos funcionales como fiscal y que están tipificados en el Código Penal, que rige para todo ciudadano, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón porque la Constitución niega los fueros personales. Es inimaginable que la comisión de fiscales dictamine que Stornelli no debe presentarse en Dolores, cosa que excede el ámbito de sus atribuciones, por lo que la única función que cumplen es ganar tiempo mientras reiteran las maniobras para alejar a Ramos Padilla del expediente.
«Suburra, sangre sobre Roma» es una serie italiana de Netflix, recomendable para entender la política argentina de los últimos años. Las semejanzas de los personajes con la realidad no son pura coincidencia. El autor del libro es el juez penal de Roma Giancarlo de Cataldo. Trata sobre la relación entre la mafia del sur, los políticos del norte, los negocios con el espacio urbano y el juego y la Iglesia Católica, que es el financista de última instancia.