Macri, tan cómodo en la Rural como en un local del PRO

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – El 4 de agosto será el segundo ruidazo nacional contra Macri y los tarifazos. La imagen presidencial viene cayendo a nivel nacional. En la Sociedad Rural a Macri lo vivaron y mimaron como su héroe.
Las políticas de ajuste golpean a vastos sectores en sus ingresos, derechos y aspiraciones a una vida digna. La Dirección de Estadísticas y Censos de la Capital Federal, dependiente del gobierno de Horacio Larreta, estimó que una familia tipo necesitaba en junio 20.000 pesos para llegar a fin de mes. Y se trata de un grupo familiar sin auto y que manda sus hijos a escuela pública. Por debajo de aquella suma mensual, caería debajo de la línea de pobreza, donde se amontonan al menos 1.4 millón más de personas en los primeros meses de gestión macrista, según la Universidad Católica Argentina.
Ese clima de desasosiego y protesta quedará evidenciado nuevamente el 4 de agosto, cuando se repita el ruidazo nacional contra el aumento de tarifas. Sus organizadores lo llaman así, ruidazo, porque no quieren usar el “cacerolazo”, por las reminiscencias de las protestas de la gente pudiente contra Cristina Fernández. Además, como se sabe, los “cacerolazos” debutaron con la derecha golpista chilena manifestándose en contra del presidente Salvador Allende.
Como ya ha comenzado el famoso “segundo semestre” y las cosas no mejoran para el grueso de la población, antes bien siguen cuesta abajo en su rodada, se espera que a aquella protesta sigan otras de índole gremial. La Marcha Federal convocada por la CTA se ha pospuesto para el 1 de setiembre, pero todo indica que aglutinará a más gremios de los nucleados en esa central. Dicho de otro modo, que habrá más presencia de sindicatos que pertenecen a alguna de las CGT y que están disconformes con una eventual conducción tripartita pero sobre todo con por la línea apaciguadora que impera allí respecto al gobierno nacional.
Esa masa crítica hacia Mauricio Macri no sólo se alimenta de reclamos reivindicativos. También se indigna por medidas políticas y administrativas que siente como intromisivas, poco democráticas y peligrosas para la seguridad. Por caso, hizo mucho ruido y provocó denuncias en tribunales la decisión de la jefatura de Gabinete, a cargo de Marcos Peña, para que la Anses le transfiera a la secretaría de Comunicaciones, dependiente de aquél, el padrón de los 16 millones de argentinos que figuran con sus nombres, DNI, domicilios, teléfonos, Emails, etc.
Según el gobierno, será para mejorar la comunicación con cada persona. Pero para la oposición se trata de una medida inconsulta, ilegal y peligrosa, que allana el camino para la propaganda política gubernamental y eventualmente para varios miles de hackers y eventuales delitos contra los afiliados de la Anses.

Un “rock star”.
Con ese cuadro adverso a cuestas, el presidente, la primera dama y la primera niñita fueron ayer al predio rural de Palermo, para dejar inaugurada oficialmente la Exposición.
Allí sí que lo quieren a Macri. Lo ovacionaron como a uno de los suyos, cantándole el “Sí se puede, sí se puede”, un himno que el PRO hizo suyo sin pagar copyright.
Macri dijo allí que “se le ha sacado la pata de encima al campo y se le está tendiendo la mano”. En realidad lo que se le sacó de encima fueron las retenciones a las exportaciones de granos y se redujo sensiblemente las de la soja. Esos varios miles de millones de dólares anuales antes iban al Estado nacional, y una parte se distribuía a las provincias, con destinos a planes y obras.
Ahora esos importantes fondos quedaron para el productor, que no siempre invierte con sentido social. Una reciente prueba es que tiene 10.000 empleados rurales menos que un año atrás. Se le tendió la mano al sector, con la bolsa de plata de las retenciones, para completar la metáfora macrista de ayer.
Según la crónica de Clarinete, “el mandatario negó que las políticas de su Gobierno beneficien a los sectores más ricos y defendió la eliminación de las retenciones”. La realidad indica que su administración beneficia sobre todo a los más ricos y la quita de aquellas retenciones fue parte de esa transferencia de recursos desde el Estado que los percibía hacia los productores, sojeros y exportadores.
Pareció una burla, entonces, que el mandatario identificara a esos productores con “el campo” y los pusiera como “ejemplo de solidaridad” y sinónimo de “gaucho”. Si se levantaba José Hernández y escuchaba eso, se volvía a morir junto con Martín Fierro. ¡La Sociedad Rural equivalente del gauchaje! Ni siquiera el fundador de la SRA, José Martínez de Hoz, estaría de acuerdo con semejante identificación.
El presidente de la Nación compartió tribuna con el titular del dueño de casa, Luis Miguel Etchevehere, quien le agradeció por cumplir sus promesas de campaña como la eliminación de las retenciones, la devaluación y el pago a los fondos buitres (en sus expresiones, “salida del cepo cambiario y del default”).
El mensaje del ruralista fue agraviante para una parte de la sociedad, porque volvió a reivindicar el lock out patronal de 2008, cuando por tres meses la Mesa de Enlace Rural se dedicó a cortar rutas, desabastecer el país y arrojar millones de litros de leche y alimentos en los caminos.
Lo más grave de Etchevehere fue que formuló una temeraria y mentirosa afirmación sobre Argentina, al sostener que “en los años previos a la elección de diciembre de 2015 no hubo provecho para nada más que para el delito”.Consecuente con esa visión, planteó que “quienes han violado la ley tienen que ir presos”. Y como si eso fuera poco, culminó exigiendo “desterrar para siempre el populismo”.
Que al poderoso productor entrerriano no le guste el populismo (léase el peronismo), se entiende perfectamente. Pero no tiene derecho a considerar la última década como mera repetición de robos y delitos desde el gobierno. Y menos a reclamar cárcel a Cristina Fernández, porque a eso apuntaba el mandamás terrateniente. Ese modo de “erradicar el populismo” parece calcado del manual gorila del golpe de 1955 y su hedor revanchista se sentía más fuerte que los caros perfumes del enjoyado palco VIP de la Rural.
Etchevehere ve la paja en el ojo populista y no la viga en el sojero. Si de delitos se habla, su entidad debería haber devuelto al Estado el predio que compró a precio vil en 1991 y nunca terminó de pagar.

Los realineamientos.
Macri en Palermo rompió una veda presidencial de quince años. El último que había concurrido allí fue Fernando de la Rúa, en 2001. De allí la alegría desbordante de Etchevehere y demás propietarios rurales, algunos que en este momento calzan ropas ministeriales, como Ricardo Buryaile. Que el campo es algo más importante que el motor del país sonó a música maravillosa para sus oídos y sobre todo para el tintinear de sus bolsillos.
No es el único realineamiento que viene operando el gobierno del PRO-Cambiemos. El Palacio San Martín sigue colaborando con la maniobra de las cancillerías de Brasil y Paraguay para bloquear el ascenso de Venezuela a la presidencia pro-témpore del Mercosur. Uruguay ya dio por finalizado su cargo y le corresponde asumir a Caracas, por orden abecedario. Sin embargo la oposición de derecha a cumplir las reglas del Mercosur han vetado hasta hoy a Venezuela. Estaba convocada para ayer una reunión de cancilleres en Montevideo para resolver, pero la misma fue suspendida. De los involucrados el único que se salva porque ha mantenido una posición justa y coherente es Uruguay, quien juzgó que Venezuela tiene derecho de ocupar ese lugar, ahora vacío. El resto de los socios sigue jugando sucio, incluida la Argentina.
Esas inconductas no son casuales y tienen que ver con la decisión de Macri de reformular el Mercosur en dirección a un bloque con la pro-norteamericana Alianza del Pacífico, donde ya estuvo de observador en su reunión de principios de mes en Chile.
Incluso si en los próximos días se disipara el actual bloqueo contra Venezuela, lo más probable es que Argentina, Brasil y Paraguay adopten la actitud práctica de dejar al Mercosur en un lugar decorativo o lo pongan en el freezer. Así de poco democráticos son estos críticos del gobierno bolivariano al que dicen reprochar supuestas falencias democráticas.
La política regional macrista se vio esta semana con su recepción al presidente de México, Enrique Peña Nieto, quienlo colmó de elogios políticos y personales y dijo compartir la política de ajuste que se aplica en Argentina.
Fue indignante escuchar al azteca pontificando en el Salón Blanco sobre “consolidar nuestras democracias y ser fieles defensores de las libertades humanas, de los derechos humanos y de combatir a las organizaciones criminales que tanto lastiman la convivencia en nuestras sociedades”. ¿El líder del PRI siempre asociado a la corrupción tomaba de estúpido al público? ¿Creerá que aquí no se recuerda la masacre de 43 alumnos de la Escuela Rural de Ayotzinapa, Guerrero, en septiembre de 2014? Claro que se los tiene presentes, igual que a los docentes asesinados en junio pasado en Oaxaca.
Si Macri y Peña Nieto quieren trabajar de aliados de Washington, pues que lo hagan. Pero que no le tomen el pelo a la gente diciendo que firmaron 16 convenios porque van a luchar contra el narcotráfico. Ni el Chavo del 8 les creería ese chiste.

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