Macri debutó violando la ley y con medidas económicas antipopulares

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – El presidente comenzó llevándose puesta a la ley de servicios de comunicación audiovisuales y su órgano de aplicación. A eso se sumaron medidas económicas antipopulares. Y de yapa, Gendarmería reprimió en Ezeiza.
El viejo refrán lo advierte: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. El macrismo en la más acérrima oposición a Cristina Fernández de Kirchner juró que la suya sería una República con mayúsculas y respeto irrestricto a la ley, a diferencia de un gobierno populista que iba “por todo” sin guardar formas. El diálogo y consenso lo harían posible. Los acuerdos entre los partidos y la negociación en el Congreso, a la luz pública, iban a mejorar la vida de los argentinos.
Ese fue el relato macrista, que dio por válido el 52 por ciento de los votantes el 22 de noviembre. En menos de veinte días, aquella ficción empieza a desmoronarse ante hechos variados que le pegan en varios flancos.
La defensa acérrima que hacen los medios concentrados del flamante presidente pueden morigerar el impacto negativo, pero no lo pondrán a salvo todo el tiempo. Por ejemplo, mientras Mauricio Macri y su familia se fueron de vacaciones diez días a Villa la Angostura, en el sur, está inundado buena parte del litoral del noreste, sobre todo en Entre Ríos, Corrientes y Chaco. En varias de esas provincias ganó el PRO-Cambiemos en el balotaje y allí hay 20.000 inundados que han debido ser evacuados.
¿Será de muy mal pensados creer que a entrerrianos y correntinos corridos por las aguas les hubiera gustado ver llegar en su auxilio al nuevo presidente y ocuparse de ellos? Acusando recibo, hoy llegará en “visita de médico”.
Es que en política -por más que el grupo Clarín le dispense una coraza protectora- no es muy distinto que Daniel Scioli se hubiera ido a Italia en agosto, en medio de las inundaciones en Buenos Aires, y que su vencedor se tome hoy vacaciones en el sur. Los dos veraneantes deberían pagar un costo político por su sensibilidad paquidérmica…
En la primera semana de su administración, sobresalieron medidas poco institucionales como la designación por decreto de dos miembros para la Corte Suprema, con una retorcida e inédita interpretación de un artículo de la Constitución. Ese escándalo no se superó, solamente bajaron decibeles de la polémica, en la medida que el presidente dispuso que Rosatti y Rosenkrantz no juraran de inmediato sino en febrero. Antes se pondrían en marcha los fundamentos de sus postulaciones, recibiendo apoyos y críticas, según un ponderado decreto de Néstor Kirchner. De todas maneras la violación al procedimiento de designación no fue superada y el decreto sigue en pie. Dentro de algo más de un mes la polémica volverá al rojo vivo.

Tiren contra la Afsca.
La otra irregularidad del macrismo le hizo pasar una Nochebuena muy amarga a Martín Sabbatella, titular hasta ese día de la autoridad de aplicación de la ley 26.522 de medios audiovisuales.
En los días previos Macri con su catarata de decretos, algunos de Necesidad y Urgencia donde no había ni una ni otra cosa, afectó la autarquía y autonomía de la AFSCA, colocándola dentro del recién fundado ministerio de Comunicaciones conducido por Oscar “Milico” Aguad.
Como Sabbatella protestó contra esos cambios que no respetaban la ley de referencia, Aguad intervino la Afsca y su similar Aftyc, referida a las telecomunicaciones. Sabbatella siguió resistiendo y presentó un recurso de amparo y un habeas corpus preventivo.
Llegado a ese punto, el designado interventor Garzón denunció a aquél por supuesto abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público. Eso demostró que acá se vive en el reino del revés, porque quien había incurrido en esos posibles delitos era Aguad, con su supina ignorancia sobre la ley y las formas de desplazar al ex intendente de Morón, que aquella norma prevé por mayoría del Consejo Federal (Confeca).
Las denuncias del interventor Garzón, político y legislador del PRO sin antecedentes periodísticos de importancia, fueron motorizadas por el fiscal Carlos Stornelli y el juez Julián Ercolini.
Ambos funcionarios distan de la imparcialidad. Stornelli fue secretario de Seguridad en Boca Juniors, casi una filial macrista desde el punto de vista político (pasiones futbolísticas al margen). Lo era antes y lo sigue siendo en estos años con Daniel Angelici, operador macrista en la justicia federal y empresario del juego.
Ercolini, por su parte, es el juez que lleva cinco largos años cavilando si llama a indagatoria a Ernestina de Noble y Bartolomé Mitre por la apropiación de Papel Prensa durante la dictadura, aprovechando que sus legítimos dueños, los Graiver, estaban secuestrados, torturados y Lidia Papaleo violada. Aún no se decidió.
En tiempo récord, entre Aguad y Garzón del macrismo político, y Stornelli y Ercolini del macrismo judicial, allanaron el local de Suipacha donde tiene la sede la Afsca y le pusieron franja de clausura.
¿Por qué tanta urgencia para imponer el toque de clarinete?
Muy sencillo. El 14 de enero vence la cautelar que los dueños de Clarín habían logrado de la justicia amiga, en contra de la resolución de Sabbatella para readecuar de oficio las 237 licencias de ese emporio. El funcionario había descubierto que la adecuación voluntaria era un fraude porque los 6 conglomerados supuestamente independientes estaban íntimamente vinculados por medio de directores, estudios jurídicos y empresas con domicilios en común.
De todos modos, como esos empresarios monopolistas siempre tienen un plan B por si les falla el A, ya lograron que un juez federal prorrogue la cautelar. Nueve periodistas del multimedios, entre ellos Morales Solá, Van der Kooy, Ruiz Guiñazú y Castro, asumieron la defensa de su patronal y lograron que ese juez admitiera que estaban en gravísimo riesgo la libertad de prensa y su derecho al trabajo.
Frente a funcionarios kirchneristas que siguieron en sus cargos por coincidencias con Macri, casos de Lino Barañao y Miguel Galuccio, lo de Sabbatella fue muy digno, de resistir hasta el final. Salvando las distancias, al cronista le trajo el recuerdo de don Arturo Illia en el golpe de junio 1966, cuando tuvieron que desalojarlo de la Rosada con una compañía de gases. El viejo no se iba.

Listo el pollo.
En esta primera etapa del macrismo no solamente han sufrido alteraciones las leyes y cláusulas constitucionales sino también, lo que impacta más en el argentino medio, las variables económicas y sociales.
Antes que se devaluara y el dólar pasara de menos de 10 a 14 pesos por unidad, ya muchos precios de productos transables se habían disparado. Eso impacta en la capacidad adquisitiva del salario, sobre todo cuando el gobierno nacional y la mayoría de los provinciales, con honrosas excepciones como La Pampa, declinaron pagar un bono de fin de año a sus empleados para mitigar esos aumentos. El establishment empresarial tiene decidido no rebajar los precios a noviembre, como lo indicó Carlos de la Vega, de la Cámara de Comercio y el Council of Americas. Marcos Peña ya no pide ese retroceso de la remarcación sino sólo que a partir de ahora no aumenten tanto. Como en su tiempo Juan Carlos Pugliese, les habla a empresarios que no tienen corazón sino bolsillos…
La Fundación Mediterránea, de tupidos vínculos con la crema del empresariado, ha pronosticado que en los próximos meses la inflación estará bien por encima del 2 por ciento mensual que registraba en el período anterior. Se la extrañará a Patricia Bullrich y otros opositores mostrando el cartelito con el índice Congreso de precios. Y no habrá forma oficial de medir la inflación pues el interventor del Indec, Jorge Todesca, desactivó los equipos y discontinuó las mediciones, por un tiempo impreciso. No hace falta ser muy listo para pensar que ese apagón informativo pretende ocultar el empinamiento de los precios en góndolas, comercios, etc.
¡Y éstos políticos eran los que, con algunas justas razones, se quejaban de los manejos arbitrarios de Guillermo Moreno en aquel Instituto! Ahora se está peor.
En esta columna se sostuvo que empezaba un nuevo ciclo político de signo antipopular, pro ajustes y con reamigamiento con el FMI y los fondos buitres.
Ahora se agrega que ese ciclo no sólo abarca a Macri sino también a gobernadores de diferentes partidos, caso de Juan Schiaretti, de Córdoba. El miércoles 23 hizo debutar a la Legislatura con un recálculo de los haberes jubilatorios hacia la baja, pues ahora percibirán el 82 por ciento del 89, o sea un 73 por ciento neto.
Ese es el tono de las medidas por venir, como la revisión que el ministro Oscar Ibarra quiere hacer de miles de contratos de empleados públicos, que provocó un paro nacional de ATE para el martes 29.
Ese es el problema del gobierno: viene a ajustar a sectores con mayor conciencia y experiencias de resistencia al neoliberalismo de los ´90. Macri y Bullrich, frente al conflicto de Cresta Roja, deben haber pensado, mandamos la Gendarmería y “listo el pollo”. Y si bien lograron desalojar la autopista Ricchieri, tuvieron dura oposición de los trabajadores, que denunciaron una cruel represión. Cada balazo de goma y palos que pegaron los gendarmes tuvieron una amplia difusión nacional y un costo político para quien estaba haciendo las valijas hacia Villa la Angostura.