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Más despidos, más inflación, más represión

SITUACION SOCIAL

Ya no se puede tapar la crisis económica con la gran cobertura mediática de la causa de los «cuadernos», mientras los despidos arrojan a miles de argentinos a una situación desesperante.
IRINA SANTESTEBAN
Si un extranjero llegara a la Argentina y quisiera enterarse de su realidad social, económica y política a través de la televisión, pensaría que sólo un tema preocupa a los argentinos: la causa judicial promovida por el fiscal Carlos Stornelli, con base en fotocopias de cuadernos que llevó Centeno durante varios años, cuando trabajaba como chofer del ex secretario Roberto Baratta, durante el gobierno de Cristina Fernández.
Detenciones, pedidos de allanamientos, confesiones, arrepentidos, etc., todos los días hay nuevos capítulos de esta novela judicial, que viene a dar fuerza al clásico «se robaron todo», con que el gobierno de Cambiemos intenta explicar su descalabro económico y social.

El ajuste.
Es una marca de este gobierno, y no podía ser de otra manera, siendo que el gabinete está conformado en su gran mayoría por gerentes de empresas, muchas de ellas multinacionales. Lejos quedaron aquellas promesas de María Eugenia Vidal en la campaña de 2017: «No vas a perder nada de lo que ya tenés», o del propio presidente: «Lo peor ya pasó».
La mayoría de los analistas económicos vaticinan que «lo peor está por venir», y no están errados, si vemos que el acuerdo con el FMI se hizo sobre la base de aceptar el severo ajuste que ese organismo exige, luego de haber desembolsado 15.000 de los 50.000 millones de dólares que va a prestar.
Ese ajuste se viene implementando desde el momento de la asunción de Mauricio Macri, con ceses de contratos (eufemismo de cesantías), paritarias a la baja (un aumento salarial del 15% en tres cuotas frente a una inflación probable del 35%), bajas de programas sociales, recorte de jubilaciones (con la ley de reforma previsional aprobada con represión policial del 18 de diciembre de 2017), entre otras medidas antipopulares.

Universidad en lucha.
Uno de los recortes más fuertes fue en el presupuesto universitario, que ha llevado a las 55 casas de estudio de todo el país a un paro que excede al plantel docente. Hasta consejos directivos de muchas facultades promueven paros activos, clases públicas, movilizaciones, abrazos, etc.
El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires expresó su preocupación por el desfinanciamiento del Conicet y el sector científico y tecnológico, que afecta en particular a su Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, considerado uno de los más importantes centros de investigación de nuestro país.
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), viene reclamando al gobierno la normalización del financiamiento del sistema educativo y científico, y que atienda los reclamos salariales de docentes y trabajadores universitarios. El CIN pidió para 2019 un aumento presupuestario del 30 por ciento.

Despidos.
La semana pasada hubo 130 despidos en Fabricaciones Militares, entre las fábricas de Río Tercero y Villa María (ambas en Córdoba), Fray Luis Beltrán (en Santa Fe) y Jáchal (en San Juan).
En diciembre del año pasado, se cerró la planta de FM de Azul, en la provincia de Buenos Aires, dejando 220 trabajadores en la calle
Ahora, la medida del ministro de Defensa Oscar «Milico» Aguad, golpea a Río Tercero, a 100 km al sur de la capital cordobesa, y cuya principal fuente de trabajo es la Fábrica Militar.
Allí laboran 459 empleados y empleadas, y el despido de 49 se sumó a los 27 que ya habían sido echados en diciembre pasado. La meta de Macri y su ministro, paradojalmente cordobés, es la privatización de la planta, entregándola a algún comprador, o directamente, el cierre.

Sin zapatillas.
El retiro paulatino de la empresa Adidas del mercado argentino, con una merma notoria en su producción, también viene provocando suspensiones en aquellas plantas que producen para la marca de las tres tiras. En Chivilcoy, la empresa Paquetá suspendió a 600 trabajadores, por la acumulación de stock. En Esteban Echeverría cerró otra empresa que también producía para Adidas, Extreme Gear.

Desempleo en alza.
Según un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en el país hay 5 millones de personas desocupadas y/o subocupadas; y en el último año ha crecido un 11% la cantidad de personas que buscan empleo.
El ministro Aguad, con cinismo, justificó los despidos en FM diciendo que «algún sacrificio hay que hacer».
Nada dice del papel que le cupo en ese derroche, habiendo sido funcionario de varios gobiernos, en Córdoba y en Corrientes, en esta provincia formando parte de la intervención que dispuso el gobierno de la Alianza (1999/2001). De allí salió procesado por varios delitos cometidos en fraude a la administración pública, por 60 millones de dólares. No tuvo juicio ni condena porque fue sobreseído por prescripción.

Niños y jóvenes, los más pobres.
No es novedad que, en los índices de pobreza y exclusión, son las mujeres y los niños/as, los más afectados. El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), insospechado de progresista por sus vínculos con la Fundación Mediterránea, revela que entre la población menor de 20 años de edad la pobreza alcanza al 38%, mientras que en la franja etárea de 20 a 60 años de edad, es del 23%.
Según Idesa los niños y los jóvenes sufren cinco veces más pobreza que los mayores.
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios, los recortes de programas sociales (como las pensiones por incapacidad, muchos de cuyos beneficiarios son niños, niñas y jóvenes), y los crecientes despidos, no hacen más que agravar la situación de las familias.

Sin horizonte.
No se ve que el gobierno de CEOs tenga en la manga algún as, o simplemente una buena carta, como para salir de esta situación. Por el contrario, las noticias diarias ratifican aquello de «lo peor está por venir», confirmado por nueve subas de la nafta en lo que va del año, totalizando un 30% de aumento.
Mientras tanto, el show judicial de Bonadío-Stornelli sigue ocupando el 90% de los espacios televisivos y de los diarios nacionales de mayor tirada. La realidad que se quiere tapar muestra de todos modos su rostro en los de los trabajadores de Astilleros Río Santiago. Los quieren hundir en las aguas de la privatización. Ayer protestaron ante la gobernación platense y fueron reprimidos por las fuerzas policiales bajo el mando de Vidal, la ex «hada buena» de un ajuste impiadoso.