Mendoza insiste en violar la ley

Con un desarrollo de los acontecimientos que roza el absurdo, casi simultáneamente con el anuncio del ministro del Interior acerca de la necesidad de atender a todos los intereses interestaduales en las obras hídricas que involucran a más de una provincia, Mendoza volvió a dar otra muestra de su contumacia. El funcionario nacional se había referido a Portezuelo del Viento con una posición de respaldo al comité de cuenca del río Colorado, el Coirco, en su función de apoyar los beneficios comunes a todas las provincias interesadas, como debiera ser.
Sin embargo, quizás porque esa postura no armoniza para nada con sus intereses o porque ya venía desarrollando una estrategia con dobleces en el tema, la provincia cuyana hizo saber que igualmente apuesta a la construcción de la represa sin tener en cuenta esas declaraciones del ministro ya que, apenas conseguida la financiación, la obra se aprobaría por decreto del Presidente de la Nación, que ordenaría su ejecución por tal vía administrativa. La posibilidad es inquietante ya que el jefe del gobierno nacional, pese a que meses atrás avaló la pertinencia de la interprovincialidad del recurso, ha dado repetidas muestras de apoyo a Mendoza, muy especialmente en materia de aporte de recursos económicos. De hecho los trascendidos gubernamentales destacan que aquella provincia “confía en que la oposición de La Pampa sólo podría demorar algunos meses los inicios de obra, ya que el presidente Mauricio Macri tendría voluntad de ejecutarla vía decreto”. Si así ocurriera, esa falta de coherencia afectaría al gobierno nacional y lo dejaría expuesto en su incapacidad para hacer respetar su palabra y un federalismo sin hijos ni entenados. En cuanto al Coirco demás está decir que quedaría en posición desairada, con uno de sus miembros incumpliendo el Tratado del Río Colorado (que tiene fuerza de ley) y desautorizado de hecho por el gobierno nacional.
La posibilidad -que algunos dirigentes pampeanos dan como cierta- obliga a considerar dos puntos de vista sobre el tema, diferentes pero complementarios. Por un lado la postura de los regantes del valle inferior del río Colorado que, de acuerdo a lo que expresaran recientemente en asambleas y en presentaciones jurídicas, parecen haber reconocido la importancia de armonizar las diversas cuencas hídricas que influyen en sus intereses. Algunos de ellos entienden que Portezuelo del Viento, manejado exclusivamente por Mendoza y con la posibilidad de concretar el trasvase de 34 metros cúbicos por segundo que le corresponden por el Tratado del Río Colorado, es ni más ni menos que una espada de Damocles sobre sus regadíos, los más extensos del país. La reiteración de la durísima experiencia de La Pampa, con un siglo de apropiación del Atuel, pende sobre ellos. Y son los antecedentes de los incumplimientos cuyanos los que autorizan a pensar así.
El otro aspecto a considerar está vinculado a la postura que debería adoptar La Pampa a partir de ese nuevo agravio político. Con el desarrollo que han alcanzado los acontecimientos es lícito preguntarse si tiene sentido seguir hablando de negociaciones con una provincia que desde siempre muestra actitudes que poco tienen de hermana, que desprecia el interés de otros estados y que pretende imponerse por encima de la ley. No se trata de promover un conflicto entre provincias pero lo cierto es que La Pampa tiene motivos para estar harta de poner la otra mejilla y cuenta, también, con medios como para responder a los agravios. Poco se puede confiar en alguien que, al margen de pretender desobedecer una ley nacional, reacciona con tanta desconsideración ante las prudentes declaraciones ministeriales, que se ajustan a contemplar los intereses de todas las provincias que comparten la misma cuenca.

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