Mensaje mafioso contra los docentes

En el bonaerense partido de Moreno hay unas 200 escuelas cerradas por graves problemas de infraestructura, por eso proliferan las ollas populares y en los comedores comunitarios se apiñan los chicos que comían en aquellos establecimientos. Corina de Bonis, la maestra secuestrada y torturada, trabajaba en uno de los Centros Educativos en donde, junto a compañeras de trabajo y madres del barrio organizaron un comedor. Al hablar de la iniciativa expresó que con el cierre de las escuelas la vianda que reciben los chicos es muy frugal y encima fría: una feta de queso, otra de paleta, un pan y una fruta. “Nos pareció poco por eso armamos la olla para que los chicos tuvieran algo más, ya que para muchos es la única comida”. La descripción es impactante como también su firmeza y compromiso con la comunidad.
En ese comedor y en otros venían recibiendo amenazas para que abandonaran la tarea emprendida. Es evidente que a alguien molestó el trabajo solidario, a tal punto que una suerte de “grupo de tareas” secuestró y torturó a la docente con un punzón escribiendo en su vientre “ollas no”. La gobernadora de la provincia de Buenos Aires repudió el hecho pero, de inmediato, voceros de su gabinete dejaron trascender que el ataque está en relación con “los narcos”. Sin presentar ninguna prueba, esa afirmación es temeraria y, peor todavía, apunta a desviar la atención hacia otro problema. En tanto la ministra de Seguridad, tan rápida para hablar en otros casos de violencia, no dijo una palabra de este.
El violento ataque despertó la alarma de todos los gremios docentes y en la gran movilización del jueves fue uno de los reclamos más visibles. En la Capital Federal y en todo el país docentes de la educación pública y privada, primarios, secundarios, universitarios y del Conicet marcharon en defensa de la educación y exigieron a los gobiernos bonaerense y nacional el urgente esclarecimiento de la agresión que, para la titular de Ctera, es producto del “lenguaje del odio”. La dirigente responsabilizó a “políticos y medios de comunicación” y advirtió que “marchamos en paz, pero no queremos que los pibes se nos mueran de hambre”.
Mientras frente al Congreso se concentraba una multitud, adentro del recinto los diputados macristas y radicales boicoteaban una sesión convocada por la oposición para tratar un paquete de proyectos de ley en defensa de la educación. Entre ellos el mantenimiento del Fondo de Incentivo Docente, la reactivación de la Paritaria Nacional Docente, más presupuesto para las universidades públicas, becas para estudiantes y fondos para un plan nacional de infraestructura. La ausencia del oficialismo y sus aliados impidió tratar esas propuestas y aliviar la gran preocupación que existe en todo el sistema educativo a causa del brutal ajuste presupuestario. Quedó en evidencia otra vez que la educación está muy lejos de figurar entre las prioridades del macrismo.
En este escenario de gran tensión social, la indiferencia del gobierno nacional por el indisimulable deterioro del sistema educativo y el salario docente, el secuestro y tortura de una maestra no puede quedar impune porque habilita las peores sospechas.