Miopía desconcertante

El gobierno de Río Negro anunció que seguirá el camino de su par de Buenos Aires y también accionará ante la Corte Suprema contra La Pampa y su decisión de desbloquear el Tapón de Alonso. De las expresiones del gobierno rionegrino, como del bonaerense, se desprende que hacen recaer toda la responsabilidad del mal funcionamiento de la cuenca del Salado-Chadileuvú-Curacó exclusivamente en nuestra provincia y consideran que el único problema que presenta esa extensa red hidrográfica es el ahora famoso “tapón” que deriva las aguas hacia la laguna La Amarga.
El gobernador de Río Negro se permitió acusar a La Pampa por el “mal manejo” del “cauce de agua pampeano” en expresiones que asombran por su osadía y desconocimiento. Ni una palabra sobre lo que sucede aguas arriba, tanto en Mendoza como en San Juan; tampoco sobre el altísimo tenor salino con que el Salado ingresa a territorio pampeano. El mandatario da por descontado que nuestra provincia tiene que resignarse a recibir esas aguas hipersalinizadas, que esa carga venenosa sea derramada íntegramente en nuestra provincia haciendo de sumidero salino de toda la cuenca y que, además, debe esmerarse para que no toque suelo rionegrino. En síntesis: para nuestro vecino del sur toda la responsabilidad del pésimo manejo de la mayor cuenca hidrográfica interna del país es de La Pampa, y por esa razón acudirá al máximo tribunal de justicia.
Esa desconcertante miopía le impide ver la totalidad del escenario y el hecho de que los cortes unilaterales de los caudales tanto en Mendoza como en San Juan son los verdaderos causantes de los graves inconvenientes que sufren las provincias ubicadas aguas abajo.
Así y todo, hay un costado positivo en todo este entuerto: la Corte Suprema -adonde también acudió La Pampa para defender sus derechos- podrá apreciar en toda su magnitud el tenor de este problema que hoy divide a tantas provincias argentinas a causa de la ausencia de un organismo de cuenca que administre y regule los intereses de todas las partes involucradas.

Acto de justicia
La decisión de la municipalidad de Santa Rosa de reclamar por vía judicial la enorme deuda de Cablevisión es un acto de estricta justicia. Si la comuna, sumida en graves dificultades económicas, está exigiendo a los vecinos morosos que se pongan al día con sus obligaciones, con mucha más razón debe hacerlo con una gran empresa que desde hace muchos años viene gozando del privilegio de abonar la tasa por espacio aéreo con generosos descuentos.
Las actuales autoridades están honrando así una tradición del Frepam que siempre se opuso a ese tratamiento privilegiado que desde la gestión de Oscar Jorge se le concedió a la empresa del Grupo Clarín. Desde el Concejo Deliberante -sin éxito, desde luego- los ediles frepamistas plantearon su desacuerdo frente a los mimos que desde el Ejecutivo municipal le prodigaron a la firma foránea y resaltaron el muy distinto trato que se le dispensó a la CPE, una empresa cooperativa, local y sin fines de lucro. En verdad, puede decirse que esa línea de excesiva contemplación para la gran compañía de TV por cable y de excesivo rigor para con las cooperativas fue una de las conductas más desatinadas del tres veces intendente y dos veces gobernador. Los duros enfrentamientos que protagonizó con el movimiento cooperativo pampeano por la propiedad y el uso de las columnas de la red eléctrica todavía se recuerdan como una de esas peleas estériles en las que con tanto ardor se involucraba, inexplicablemente, el ex funcionario.
Si la actual gestión municipal dejara las cosas como están y se resignara a continuar manteniendo intacta la situación heredada, estaría perdiendo autoridad para llevar a cabo una tarea que hoy es imperiosa: mejorar el nivel de recaudación y combatir la alta morosidad de los contribuyentes.

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