Mirar antes de entrar

I – Un abogado defensor de cuatro ex dirigentes de una sospechada fundación de la década infame pampeana volvió a “chicanear” a la justicia presentando un disparatado pedido de nulidad que no resiste el menor análisis. Si lo hizo, si se animó y en los tribunales se lo admitieron es porque aquí la justicia parece creer que el derecho a legítima defensa, mal llamado “garantismo”, es una cláusula boba de nuestra legislación que una de las partes puede usar de forma irresponsable y arbitraria sin advertir que el objetivo final es retardar la acción de los jueces. Esa acción retardante con recursos de todo tipo que se admiten con una llaneza que asombra, es una constante en todas las causas que involucran al poder y a los descubrimientos que se realizaron sobre la forma que tenía el entorno del partido del gobierno para financiar oscuras operaciones o enriquecimientos sospechables. En realidad, para el común de la gente se trata de maniobras de dilación, de entorpecimiento. Para todos menos para el órgano jurisdiccional y para el Colegio de Abogados. El uno que ve de qué manera se abusa con fines inconfesables del sentido de garantías en los juicios y no hace nada para corregirlo advirtiendo o sancionando a sus autores. El segundo porque pese a toda la perorata con la que se dice comprometido con la realización de la justicia, no considera que sus miembros que así actúan lo hacen fuera de la ética admitida en esa corporación. La calle que los mira saca sus conclusiones y los ubica en el exacto lugar donde ubica a los que, aprovechándose de sus lugares en el aparato de dominación estatal, convierten a la ley y a la justicia en meros instrumentos de sus fines que no suelen coincidir con los del conjunto.

II – La ida del ministro de Educación por causas que no fueron exactamente explicitadas pero que se asomaron en las versiones que recogió el periodismo permitió comprobar que el gobierno de la provincia está atravesado por tensiones cuyos partenaires se adivinan más que se muestran. Fue inevitable relacionar esta ida con la que, semanas antes, había protagonizado el titular de Salud. No es casualidad que sean ambas áreas las que mayores expectativas de cambio _y mayores decepciones_ han tenido en la sociedad. Los cambios que la gente espera tardan en producirse allí. En Salud porque el sistema _aunque tal vez sería injusto decir que desde hace unos años no se apunta en una dirección que se esperaba_ tarda en responder las exigencias de una población que recurre allí cuando constata que la medicina privada _con honrosas excepciones_ es una despensa donde se venden curas o alivios en horarios de atención al público y previo pago. Cuando las urgencias llegan, cuando las obras sociales se borran, cuando no alcanza para pagar las operaciones, y muchas veces esto es a la hora de la verdad, los pampeanos quieren que sea el sistema público de salud el que responda. Para sostenerlo hace falta presupuesto, pero más una decisión política. Lo mismo ocurre con la educación pública que _que pese a todas las buenas intenciones_ no recupera el terreno perdido en manos de la educación privada a la que fue empujada una parte de la sociedad cuando la Reforma Educativa marimenemista mostró su cara más oscura.

III – Los dirigentes rurales que han quedado en la protesta _muchos se han vuelto a sus labores decepcionados por la ausencia de resultados de semejante lucha y porque observan que los intereses que defienden no son los mismos de los que ganarán con la pulseada si finalmente se gana como quieren los grandes_ se mostraron decepcionados por el faltazo del gobernador a la reunión que habían concertado. Es comprensible que así sea porque se las había prometido. Pero tal vez no cayeron en la cuenta, sino hasta que era muy tarde, que ellos desde aquí no manejan el cariz que toma y está tomando el paro y su enfrentamiento con el gobierno nacional. A la hora de la verdad el gobernador optó por lo que consideró mejor para su gobierno. Se inclinó por no exacerbar a la autoridad nacional de la que depende en buena medida el éxito de su gestión. A ningún pampeano se le hubiera ocurrido pensar que esa reunión significaba un apoyo al paro. La madurez política del pampeano medio alcanza para discernirlo. Pero en Buenos Aires la gran prensa cómplice de los grandes intereses financieros, del comercio internacional y de los que manejan la tecnología genética, presentó la reunión como un apoyo y eso le hizo hacer retranca al mandatario. Que luego el gobernador de Córdoba, también presentado como “apoyador” haya imitado al pampeano, confirma que no fue ilógica la actitud de quien aquí miró antes de entrar. (LVS)