Muchas “coincidencias”

A medida que pasan los días los periodistas que investigan los aportes truchos a la campaña electoral de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires encuentran nuevas ramificaciones y lo que en un principio fueron dos centenares de casos hoy ya superan el millar. Pero además entre ellos figuran no solo personas humildes que reciben planes de empleo sino también dirigentes políticos y candidatos del macrismo en muchas de las ciudades del interior bonaerense.
Si este caso no hubiera sido protagonizado por Cambiemos sino por el kirchnerismo, hoy estaría presente en la tapa de los diarios de mayor circulación del país y en todos los programas de la TV porteña. Pero como los apuntados son la gobernadora bonaerense y los candidatos legislativos por la lista del macrismo, la información sobre esta estructura de recaudación espuria hay que buscarla en los medios de comunicación que no practican un cerrado oficialismo M. Así y todo, ya es tan grande el escándalo que, de a poco y a regañadientes, hasta los periodistas más condescendientes con el macrismo han tenido que hablar de él.
Entre las revelaciones de la investigación sobresale el altísimo porcentaje de donaciones que recibió Cambiemos en dinero efectivo: casi el 90 por ciento; en cambio sus denostados rivales del kirchnerismo, recaudaron apenas un 3 por ciento de donaciones en efectivo mientras que el 97 por ciento fue por transferencias bancarias. Por lo tanto la excusa justificatoria que enarbolaron la gobernadora y los candidatos resulta absolutamente inconsistente. Ellos pretenden esquivar sus responsabilidades alegando que existe una “falencia” de la ley vigente, sin embargo ninguna ley impide que se realicen fiscalizaciones y que la metodología de recaudación de dinero para las campañas electorales sea transparente y de fácil control.
Los campeones de la “transparencia” fueron sorprendidos por la investigación de un medio de comunicación pequeño que hizo lo que no están haciendo las corporaciones mediáticas mayores quienes, por el contrario, se han convertido en la guardia pretoriana del macrismo al bloquear toda información que pueda afectar su imagen.
Cambiemos fue el espacio político que gastó más publicidad, por lejos, en la elección de octubre pasado en la provincia de Buenos Aires. Atrás, y a gran distancia, figuraron el justicialismo, el massismo y, por último, el kirchnerismo. Lo que estaría evidenciando -prima facie- este sistema de recaudación fraudulento es la imposibilidad de mostrar la real procedencia de los dineros gastados en la campaña.
Bien podría recordarse ahora aquellos sobres con dólares encontrados en la casa de la vicepresidenta, a poco de asumir sus funciones, que merecieron un tratamiento exprés de la Justicia mediante un apresurado cierre de esa causa sin profundizar una investigación. También es oportuno citar que el candidato santafecino Miguel del Sel acaba de ser sancionado por no poder demostrar el origen de los dineros que gastó en la campaña electoral de 2011. Además, una nueva línea de investigación de otro medio periodístico -en este caso de La Plata- estaría mostrando que el mismo modus operandi se habría llevado a cabo en la elección de 2015.
Son demasiadas las “coincidencias” que están aflorando y que apuntan, todas ellas, al corazón de la agrupación política que hizo de la “lucha contra la corrupción” una bandera muy eficaz para ganar elecciones.