Mujica en EEUU da voz al sentido común

Señor Director:
He simpatizado con Mujica, el presidente de Uruguay, desde antes de su llegada a esas funciones. Que haya llegado es algo que he podido pensar como una señal de que en estas latitudes están amaneciendo nuevos tiempos. En mi columna he dejado testimonio de tal valoración en más de una oportunidad.
Por eso me interesó la noticia de su viaje a Washington, incluso el motivo desencadenante de este viaje y de la disponibilidad de Barak Obama para recibirlo y tener una buena charla con él.
Mi impresión es que Mujica es una manifestación o encarnación del sentido común. Alguien dijo que éste es “el menos común de los sentidos” y muchos lo repiten. Tengo alguna duda al respecto. Lo que creo posible es que no guste de habitar en las alturas, ya del poder, ya de la riqueza. Puede que poder y riqueza sean nombres de lo mismo. Tal vez el sentido común se siente más cómodo cuando lo acoge el hombre común y que cuando se va dejando de ser “un fulano” (que ni vale retener su nombre) este sentido empiece a retrasar su paso o sencillamente se vaya al comprender que ya no es reconocido como necesario. El sentido común es reemplazado por el pensar, el decir y el aparentar, eso que fue aceptado para subir y que se espera sirva para permanecer.
Vuelvo a advertir que cuando uso la voz hombre me refiero a la especie. No me acostumbro a tener que aclarar que hablo de ambos géneros o para ambos géneros. Suena afectado y, a veces, como de falsete. Aparte de que decir todos/todas no parece cosa del sentido común.
Siempre tengo presente el relato que pone a un paisano en el teatro Colón y, cuando este personaje, al ver el apiñamiento de gente adentro y afuera, dice (o se dice) por qué “si es chico ese corral, ponen tanta oveja”. Me parece que no habla desde la ignorancia sino desde el sentido común. Mujica tiene una imagen de este tipo para mí y me sorprende que la haya podido conservar en un tránsito que lo ha paseado por una gran diversidad de escenarios. Me inclino por pensar que se empeña en no abandonar al hombre sensato y con disposición para ser justo que se fuera formando en una infancia y una juventud exigentes y duras. Como el paisano del Colón, no llega tan desprovisto a los sucesivos escenarios y peldaños. De las ciencias al uso ellos saben más de lo que muestran, pero no es que finjan sino que van haciendo una síntesis y tienen la inteligencia que les hace ver que si empezaron a subir fue porque lo que tenían les vale. No echan su pasado al desván de las cosas desechables y olvidables. Se hacen fuertes desde ellas.
Así, pues, Mujica entró en la Casa Blanca de Washington bien vestido, pero sin corbata. Obama, quizás obligado por un protocolo rígido (y antiguo), vestía “como debe” vestir un presidente de los Estados Unidos. No tuvo prensa la entrevista. Mujica no se negó al salir y dijo a la prensa por qué su gobierno ha aceptado recibir a algunos presos de Guantánamo, conforme al pedido de Obama: “Si Estados Unidos quiere terminar con esa vergüenza (Guantánamo), lo mínimo es tratar de ayudar”. Y subrayó que Guantánamo es “una vergüenza para la humanidad”. Explicó que Obama quiere cerrar Guantánamo antes de irse del gobierno porque “es su compromiso”. Y que Obama no le pidió que EEUU conserve el control de esos presos, porque “Obama tiene la inteligencia de no pedir lo que no le van a dar”. O sea que cuando los presos ingresen a Uruguay serán tratados conforme a las leyes y las tradiciones de su país. Como si dijese: Si me piden que los admita en mi casa, deben saber que en mi casa los trataré como personas que son.
No sé si algo ha dicho Obama. He creído que Obama llegó a la presidencia para producir un cambio político y se debate en un país singular que continúa sin procesar la crisis que resulta de ser primera potencia mundial en colisión con algunas de sus tradiciones más preciadas. El encuentro con una persona tan franca y rica en experiencia, puede haberle sido estimulante.
Atentamente:
JOTAVE