Ni los bomberos se salvan del ajuste

Ahora les tocó a los bomberos voluntarios el turno de protestar contra la máquina podadora de recursos económicos. La noticia de que el gobierno nacional desea recortar nada menos que el 40 por ciento del presupuesto que insume el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios alertó a la federación que los nuclea y comenzaron a movilizarse para frenar ese despropósito. Se trata de, nada menos, 900 cuerpos cuyas actividades se despliegan en el 85 por ciento de la superficie del país.
Esta desagradable noticia llega precisamente cuando comienza la temporada de calores y la actividad de estas entidades se intensifica notablemente a partir de la proliferación de incendios urbanos y rurales. Los pampeanos sabemos muy bien la labor extraordinaria que llevan a cabo los bomberos voluntarios en buena parte de la provincia como también de los avances que estos cuerpos han logrado en su constante preocupación por mejorar equipamiento y capacitación. Hay muy pocas actividades que merecen el reconocimiento público como el del voluntariado que se esfuerza en una tarea tan riesgosa y que no conoce de días feriados o no laborables.
Este hachazo que ahora se cierne sobre el presupuesto, de concretarse, significará poner en peligro la continuidad del servicio como lo reconocen en la entidad gremial que los nuclea. Pero nada parece conmover a un gobierno que llegó para poner en práctica un plan económico que beneficia a una elite económica y perjudica a las mayorías populares. Esta pelea que hoy están dando los hombres que luchan contra el fuego es la misma que involucra a los científicos del Conicet, a los profesionales del INTA, a los jubilados, a la generalidad de los trabajadores, a las pequeñas y medianas industrias, a los representantes de las economías regionales, a las cooperativas de trabajo… Estos sectores -y otros que sería muy largo de enumerar en el reducido espacio de esta columna- están viendo con gran preocupación el enorme desequilibrio que está provocando el rumbo político del macrismo que se empeña en agrandar la “grieta” que separa los intereses de los sectores populares de aquéllos que defienden las mayores corporaciones económicas.
El estado de alerta en que hoy se encuentran los bomberos voluntarios tampoco es diferente al de miles de trabajadores que se desempeñan en la administración pública nacional a partir de conocerse los planes de despidos masivos en los organismos del Estado. El ajuste que el macrismo está llevando a cabo apunta siempre en la misma dirección, y no podría ser de otra forma pues su punto de partida es la ideología neoliberal que comenzó a desplegar desde el primer día que llegó a la Casa Rosada.
El reciente triunfo electoral de octubre no hizo más que acelerar los “cambios” que el gobierno ya tenía en carpeta y que básicamente responden a la receta fondomonetarista de siempre. Días atrás se conoció que Cambiemos fue el espacio político que más dinero gastó, por lejos, en publicidad electoral. Y no menos cierto es que la ingeniosa estrategia de marketing diseñada por hábiles asesores de imagen que desplegó, logró encandilar a millones de votantes que se encuentran entre los sectores más perjudicados por su gestión.