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Ningún Feliz Año para los usuarios

TARIFAZOS 2019

Los aumentos en las tarifas de los servicios públicos golpean con fuerza. Mañana habrá marcha de antorchas para protestar contra el aumento de la electricidad.
IRINA SANTESTEBAN
Nueve días de comenzado el 2019 y la mayoría de los argentinos y argentinas no tienen muchos motivos para decir «Feliz Año Nuevo». Es que los malos indicadores económicos de los 3 años de gobierno de Cambiemos, se profundizarán a la luz de los aumentos en las tarifas a implementarse este año. El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, al anunciar las nuevas tarifas en su área a fines de 2018, calificó a la política de subsidios del gobierno anterior como un «viva la pepa»; luego partió a Punta del Este de vacaciones.

Tarifazos.
Según el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), los aumentos sufridos en las tarifas de los servicios públicos durante esta gestión son los más «abruptos» de la historia argentina. Es que cuadriplica el impacto de los servicios públicos sobre el valor del salario mínimo, si se toma en cuenta lo que éstos significaban en diciembre de 2015.
Así, con los incrementos anunciados, la relación entre los servicios públicos y el salario mínimo, pasó de un 6,3% a comienzos de la gestión Macri, a un 26% en junio de este año. ¡Más de un 400%!
Si se toma la relación con el salario medio de los trabajadores registrados, calculado en base a los datos del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) de octubre de 2108, la incidencia de las tarifas aumentó de un 2,1% a un 7,2% desde diciembre de 2015.
La tarifa eléctrica es la más abultada de todas, ya que habrá aumentado, en ese mismo período, un 3.624%. La de gas acumulará un 2.401%; un 1.118% los peajes: 1.025% el agua corriente; 601% el tren y 494% el colectivo. El OPP de la Undav expresa que estos incrementos se deben a la política de desregulación y dolarización tarifaria, que generó una «notable transferencia de recursos» desde los sectores de menores ingresos hacia los más concentrados.

Más pobreza.
Estas políticas afectan más a los hogares pobres, pues la mayor parte de sus ingresos se destinan a alimentos y servicios básicos. Por ello, la promesa presidencial de «pobreza cero», hoy relativizada por los funcionarios macristas, no sólo que es imposible de cumplir, sino que con los tarifazos la pobreza se incrementa.
Como cruel pero lógica contracara, las concesionarias de los servicios públicos han aumentado exponencialmente sus ganancias, tal como lo demuestra el mismo estudio de la Undav, en base a información de la Comisión Nacional de Valores e Investing (Investing.com). Las utilidades de la empresa de energía de La Plata -Edelap- crecieron a junio de 2018, un 674% interanual; mientras que sus pares de la ciudad de Buenos Aires -Edesur y Edenor-, un 174% y un 437%, respectivamente. Edesur es de Luis Caputo y Edenor de Marcelo Midlin… Si a los más pobres les va muy mal, a estos empresarios, sí que les va bien!
A las subas en energía eléctrica y gas, se le agrega el tarifazo en el transporte, antes fuertemente subsidiado por los gobiernos kirchneristas con el objetivo de mantenerlo accesible a los sectores populares, que son los que lo utilizan casi exclusivamente.
La intención del gobierno nacional de reducir los subsidios, trae como consecuencia un fuerte aumento del boleto de ómnibus y trenes urbanos, y en algunos casos, como en Santa Rosa, al colapso del sistema de transporte, que disminuye las frecuencias y provoca despidos de personal por parte de las concesionarias de ese servicio.

¿Dónde está la CGT?
Frente a semejante panorama de ajuste, la central sindical más importante, la CGT, se mantiene silenciosa y sin siquiera amagar con tímidas acciones. Desde el paro «dominguero» (sin movilización) del 25 de septiembre del año pasado, no hubo ninguna reacción, pese a que el malestar social crece, entre los trabajadores registrados (sus afiliados), y en la mayor parte de la población.
El ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, en un arranque de sinceridad, reconoció que el último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hubiera llevado a «la caída» de cualquier otro gobierno. Desde el célebre «Rodrigazo» (durante el gobierno de Isabel Perón en 1975), hasta las jornadas de diciembre de 2001, semejantes medidas de ajuste siempre han generado reacciones populares muy contundente. En Francia, cuando el gobierno de Emmanuel Macron aumentó los combustibles un 6%, la reacción popular de los «chalecos amarillos» lo obligó a dar marcha atrás.
En la Argentina, las naftas aumentaron más de un 80% en 2018, pero la dirigencia sindical y política no parece tomar nota de lo que está padeciendo el ciudadano y la ciudadana de a pie.

Reforma por partes.
Uno de las exigencias de la mandamás del FMI, Christine Lagarde, es la reforma laboral, en un sentido contrario a las conquistas del movimiento obrero. Como no fue posible tratarla en el Congreso Nacional, el gobierno nacional va a intentar que salga por sectores, esto es, reformando los convenios colectivos «a la baja».
En este contexto, el dirigente de Camioneros Pablo Moyano, junto a los secretarios generales de las dos versiones de la Central de Trabajadores (CTA) -de los Trabajadores y Autónoma- conducidas respectivamente por Hugo Yasky y Pablo Micheli, anunciaron jornadas de protesta contra los tarifazos. Serán marchas de antorchas en las principales ciudades, comenzando en Buenos Aires. Se han sumado asociaciones de comerciantes y pequeños empresarios muy afectados por las facturas de luz.
En el mismo sentido, las Cooperativas Eléctricas se reunirán esta semana para tratar la crisis provocada por los tarifazos, que ha llevado a algunas de ellas, como la de Neuquén, a amenazar con no pagar a Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista), porque no pueden seguir trasladando los ajustes a los usuarios.
Si muchos pensaban que en un año electoral las malas noticias iban a disminuir, los anuncios de las tarifas demuestran otra cosa.
El problema es que la ausencia de protestas masivas, y la tibieza de éstas, no hacen mella en la voluntad del gabinete macrista de avanzar con su plan neoliberal.
Hay cacerolazos y protestas como las de los despedidos de Fabricaciones Militares en Villa María, Córdoba, pero no alcanzan para frenar estas políticas antipopulares. Si no hay reacción de los ciudadanos, 2019 pinta tan feo como el año que terminó.