No aprobó

El Concejo Deliberante se quedó a mitad del camino cuando resolvió prohibir la fabricación y venta de pirotecnia en la ciudad pero, sorprendentemente, permitir su uso. La contradicción resulta incomprensible. Si el CD resuelve analizar y tratar el razonable pedido de varias ONGs de nuestro medio en favor de eliminar una forma de “diversión” mortificante y que ocasiona tantos problemas a personas y animales que conviven en la ciudad, no se entiende por qué se dejan puertas abiertas para que siga prosperando.
Un concejal de Pueblo Nuevo presentó la iniciativa contemplando la prohibición tanto de la venta como del uso, pero un colega del Frepam introdujo una modificación al proyecto original y resolvió habilitar la segunda opción, con lo cual la volvió inofensiva. A partir de ahora quien adquiera pirotecnia en otro lugar podrá usarla sin problemas en nuestra ciudad.
Resulta muy endeble el argumento esgrimido de que “afecta” al comercio. Hay infinidad de productos cuya venta está restringida o prohibida en nuestro país sin perjuicio para la libertad de comercio. La colisión de intereses es permanente en la sociedad, especialmente cuando se trata de productos que pueden afectar el bienestar o la salud de terceros, como es más que evidente que sucede con la contaminación sonora del espacio público que provocan los estruendos de la pirotecnia.
Se ignora si todo fue por desconocimiento, por falta de determinación o por quedar bien “con dios y con el diablo”, lo cierto es que la ordenanza aprobada en el CD, si debiera ser calificada por un docente, seguramente recibiría un rotundo “no aprobó los objetivos”.

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