No siempre le alcanza con la ayuda de sus amigos

LA SEMANA POLÍTICA

Al presidente Macri le salen las cosas “como la mona”. Y muchos aliados que lo ayudaron a llegar al gobierno ahora le restan apoyo. Esos amigos ponen distancias en esta emergencia política de luces rojas para 2019.
SERGIO ORTIZ
Una aliada que pone zancadillas es Elisa Carrió. Disparó munición gruesa contra el presidente, puesto como un cómplice de funcionarios corruptos, e incluso se negó a atender tres llamados telefónicos suyos para la componenda.
Luego, si bien en la soledad de diez diputados de la Coalición Cívica, la inimputable presentó su pedido de juicio político contra Germán Garavano. El horrible delito del ministro de Justicia había sido expresarse a favor de un uso más restringido de la prisión preventiva, hoy moneda corriente contra exfuncionarios K.
El riesgo para el PRO es que la grieta sea ahora intestina; que sectores de clase media porteña influenciados por la matrona de la CC, tomen distancias.
Si ese riesgo se debiera sólo a las críticas de Carrió, podría ser minimizado, pero el problema es que la política económica viene haciendo trizas a la clase media y a muchos millones de argentinos de las mayorías más vulnerables.
En ese público malherido por la inflación y los tarifazos, fenómenos puramente macristas y fondomonetaristas, hay un peligro de escisión con consecuencias electorales. Carrió pasa a ser una anécdota, aunque decir esto pueda herir a su enorme ego, sobrealimentado.
Macri y Garavano no fueron los únicos blancos de la diputada. También Rogelio Frigerio, de quien dijo que puede ser candidato a presidente por el peronismo. Gorila impenitente la chaqueña…
El alejamiento de aliados que ya no lo son tanto se verifica también en cuanto al Presupuesto 2019. Después de una serie casi interminable de aprietes con algunas concesiones menores hacia el peronismo amigable, representado por los gobernadores y bloques de legisladores, el oficialismo busca dictamen esta semana y, de máxima, ponerlo en el recinto el miércoles 24.
Lo apuran sus tiempos políticos, pero sobre todo el FMI, que tiene previsto tratar en su directorio el día 26 el acuerdo con Argentina. Y nada mejor para un alumno obediente que llegar al maestro con los deberes hechos con debida antelación.
Habrá que ver si puede hacerlo, porque tiene factores a favor y en contra. A favor, el grueso de la bancada de Argentina Federal, léase el peronismo de centro y derecha; en contra el kirchnerismo y otros partidos. Decidirá la suerte de la votación el Frente Renovador, que tiene diputados en uno y otro sentido. Es un final abierto.

Amigos que se alejan.
Si es por las críticas que hizo Graciela Camaño en todos los medios y su discurso en Tucumán, y las de Sergio Massa, podría ser que votaran en forma adversa al presupuesto de Macri-Dujovne. Pero si es por arrimarse más a Miguel Pichetto y los gobernadores reunidos en la capital tucumana con Juan Manzur como anfitrión, el 17 de Octubre, cuando el Frente Renovador estuvo como estrella invitada, podría ser que votaran a favor en general.
De cualquier modo, aún si esos sectores pejotistas le dieran media sanción al Presupuesto del FMI, el gobierno se equivocaría si cree haber reconquistado el favor de esos viejos aliados que le dieron tan buenos resultados en 2016 y 2017 a la hora de pagar a los “fondos buitres”, aprobar el blanqueo disfrazado como reparación histórica a los jubilados y la reforma contra éstos.
Hoy la realidad es otra. El PJ ha olfateado la debilidad de Macri y quiere ser gobierno en 2019. En consecuencia, aún votando el presupuesto, lo cual sería una imperdonable claudicación vista desde los intereses de los sectores populares afectados, tomará más distancia del gobierno para conformar una oposición, en parte real y en buena medida simulada.
Eso explica el acto en Tucumán, donde Manzur, Camaño y el triunviro-burócrata Héctor Daer tuvieron discursos muy críticos del presidente y el ajuste. Hubo una verbalización cuasi peronista histórica aunque en las vivas proferidas por el dueño de casa faltó toda alusión a Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. No se trató de olvidos sino de deliberadas omisiones que marcan los límites de la supuesta amplísima unidad proclamada ese 17. En ese palco, en cambio, sí estaban Luis Barrionuevo y Julio Bárbaro, el interventor del PJ y su amanuense, que casi se quedaron “judicialmente” con el sello de la calle Matheu.
Allí quedó planteado el objetivo de conformar un frente opuesto a Macri, que no es necesariamente opositor por la implícita exclusión de Cristina y su sector, el único indigerible para el oficialismo. Con todos los demás puede negociar y de hecho lo hace.
Otro segmento que prestó buenos servicios al gobierno es el sindical y también aquí se nota la mutación de quienes dicen haberse plantado en la vereda de enfrente. Algunos como Hugo Moyano, lo hicieron bajo el peso de los procesos judiciales, de AFIP y las campañas judiciales y mediáticas que en la semana amenazaron con detener su hijo Pablo. Otros, como los de la CGT de Azopardo, por ser parte del giro “hay 2019” de quienes el 17 se menearon bajo el ritmo de la decadente Gladys, la bomba tucumana.
Los sindicalistas que mantuvieron una posición bien crítica de Cambiemos, desde diciembre de 2015 a la fecha, fueron los de ambas CTA, en rigor ahora son tres. Lo malo es que éstos, en vez de hegemonizar las protestas de los trabajadores, están yendo detrás del moyanismo y su Fuerza Sindical para el Modelo Nacional, que el sábado convocó a orar en la Basílica de Luján.
En tiempos de necesidad de separar la Iglesia del Estado no es bueno que los popes del sindicalismo convoquen a sus bases a rezar, mirando hacia el Vaticano. Lo bueno es que en Luján nadie oró por la suerte de Macri, aunque los dirigentes más conciliadores decían que el rezo fue para que el presidente comprendiera la necesidad de rectificar rumbos. No quieren admitir que esa clase de milagros no existe…

Mentiras de la SIP.
En esa pérdida de apoyos debe mencionarse el aviso que pasó el otro triunviro cegetista, Omar Acuña, de que la central organizará un nuevo paro general a mediados de noviembre y que esta vez habrá movilización.
Al presidente no le habrá agradado nada esa noticia porque a fines de ese mes Buenos Aires será sede de la reunión internacional del G-20 y no quiere nada que empañe ese examen mundial, blindado por los servicios de seguridad estadounidenses y los agentes locales de Patricia Bullrich.
Un lugar donde Macri mantiene avales, aunque menos que antes, es el Coloquio Anual de los empresarios de IDEA en Mar del Plata. Hacia allí peregrinaron Nicolás Dujovne, Dante Sica, María Eugenia Vidal y el propio MM, abogando por la reforma laboral “para que nadie gane más de lo que debe ganar”. Son expresiones de deseos bien patronales y gubernamentales y nadie mejor que el mandatario para reiterarlas, ya que es parte de uno y otro team.
Sin embargo no hay buen margen político ni parlamentario para tratar una reforma de esa índole. Con el robo a los jubilados de diciembre de 2017, represión mediante, se acabó ese verso. Por supuesto que el objetivo de rebajar la calidad del empleo se mantiene y se viene logrando por otro medio. El ajuste impiadoso, la recesión y el desempleo consiguen modificar en sentido regresivo la situación de los laburantes en muchas actividades. También en la distribución del ingreso, donde la participación de los asalariados bajó el 45,2 del PBI.
En la cita marplatense hubo como siempre muchos discursos, vacíos de contenidos y sobre todo carentes de autocrítica. El mundo empresarial concentrado, no de las Pymes, debe un profundo mea culpa de las coimas pagadas para ganar obras del Estado, por tantísimas empresas participantes y auspiciantes del evento. Techint, Pescarmona, Iecsa-Socma, Roggio, etc, ¿no tienen nada para decir al respecto?
Por los cumplidos entre las dos partes, empresarios y gobierno, pareció un nuevo negocio turbio: uno no dice nada de las coimas y los otros no aluden a la estanflación.
Otro ámbito empresarial donde tampoco hay tantos “vivas” ni “hurras” como antes al macrismo es el de la Sociedad Interamericana (leáse Norteamericana) de Prensa, SIP. Su 74° Asamblea Anual culmina mañana en Salta, con El Tribuno y la decadente Adepa como anfitriones. Como el temario formal aludía al periodismo digital, uno de los conferencistas fue el reaccionario fundador de Infobae, Daniel Haddad, nada que ver con el candidato del PT en Brasil.
En el Sheraton se presentaron mentirosos informes sobre países que violan supuestamente la libertad de prensa, atacándose a Cuba y Venezuela. El montaje apunta a que la administración Trump justifique su política de bloqueo a Cuba, en vísperas de una nueva derrota que sufrirá en la Asamblea General de la ONU el 31 de octubre.
Los invitados políticos de la SIP sirven para entrever cuáles son los preferidos de la OEA y el Departamento de Estado. En Salta estuvieron el presidente Macri, la gobernadora Vidal y su colega Urtubey. Son los favoritos también, en ese orden, de Clarín, La Nación, Infobae y demás pulpos mediáticos que agitaron el falso peligro de Cuba. Del riesgo cierto del Bolso-nazi para Brasil y la democracia de la región, ni una palabra.