Ocupación y masacre

Gaza sufre el asedio por mar, tierra y aire. Los israelíes destruyen su infraestructura y logran que no exista posibilidad de una vida digna. El pueblo palestino ocupado desde hace más de sesenta años, carece de apoyo decidido de la comunidad internacional a pesar de que es agredido e invadido por una potencia militar nuclear como el Estado de Israel.
¿Qué más dá que haya más de 200 asesinados en el bombardeo de las últimas horas en Gaza? ¿Una noticia trágica como ésta puede hacer olvidar la complicidad occidental en las 270 muertes ocasionadas por el cierre sistemático de Gaza y el bloqueo impuesto por Israel y soportado por Egipto, Estados Unidos y la Unión Europea?
El desprecio a la legalidad internacional, el rechazo a que los refugiados palestinos puedan volver a sus hogares, la injusticia de ser invadidos en su tierra y no aceptar la impunidad es la que lleva a los palestinos a la resistencia. La desproporción de medios que cuentan los israelíes, su maquinaria de guerra (engrasada por ataques periódicos a Líbano, a los propios palestinos y alimentada por compras y maniobras de diversos países) garantizan que continuarán periódicamente más asesinatos.
La solución no es pedir a los palestinos que se rindan y que acepten un Estado ficticio, una economía colonizada y una población con leyes de apartheid, como parece que se acepta por parte de los que hacen llamados a la no violencia de “ambas partes”, y presionan a la actual presidencia palestina, no queriendo ver, pero que a la vista está, la violencia sistemática israelí con sus leyes discriminatorias que implican expropiaciones y cercos, robos de acuíferos y horrendas carencias vitales de los pobladores originarios palestinos hasta lograr su autoexilio, emigración y, en todo caso, aceptación de dependencia colonial.
Si ésa no es la solución, ¿para cuándo un apoyo coherente hacia una paz justa y una condicionalidad hacia Israel hasta cumplir sus obligaciones y deje de violar y burlar las resoluciones de la ONU? (Rebelión).