Oportunos reclamos

Las inesperadas inundaciones en el oeste pampeano han motivado una saludable reacción por parte del Ejecutivo provincial y una senadora oficialista. La suelta de agua de los embalses por parte de Mendoza es indisimulable a pesar de los esfuerzos que han desplegado en esa provincia para difundir la idea de que se trata de precipitaciones pluviales. Hay varias coincidencias que sepultan esa estratagema. La creciente del Atuel ha sido muy pronunciada, a tal punto que los caudales medidos en territorio pampeano superan los diez metros cúbicos por segundo. Algo parecido sucede con el Chadileuvú aunque no se han difundido cifras de aforos. En consonancia con esta fuerte avenida los datos que ofrecen los propios organismo oficiales mendocinos permiten saber que los embalses sobre los ríos cordilleranos (Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel) están muy cerca de la colmatación e incluso, en uno de ellos, por encima de ese tope.
La ausencia de comunicación por parte de Mendoza a La Pampa para permitir realizar un plan de trabajos preventivos y proteger a la población radicada en las inmediaciones del área fluvial, ha empeorado las cosas. De ahí que estén ampliamente justificadas las gestiones del Ejecutivo provincial ante el Ministerio del Interior y de una senadora justicialista ante la Comisión de Ambiente del Senado.
Aunque en ámbitos distintos, los pedidos son coincidentes: convocar a Mendoza a sentarse a una mesa junto a La Pampa y Nación para establecer cuanto antes un comité de cuenca, u organismo similar, que termine con el caos que hoy reina en la cuenca del Atuel. El proceder arbitrario y unilateral del gobierno de la provincia cuyana no hace otra cosa que aumentar innecesariamente las desdichas de los pampeanos. La Nación es una de las partes fundamentales de este conflicto. De hecho fue la que levantó el complejo de El Nihuil que cortó definitivamente el Atuel en la década del cuarenta desentendiéndose de la suerte de La Pampa que entonces era un territorio nacional.
Independientemente del estado de la demanda que se está sustanciando en la Suprema Corte de Justicia, este reclamo ante los restantes dos poderes del Estado: el Ejecutivo y el Legislativo, suman antecedentes y operan como reflejo de la indignación y el hartazgo que esta injusta situación provoca en los pampeanos.

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