Oscuridad en el presente y también en el futuro

EL RUMBO DE LA ECONOMIA ARGENTINA

La situación es negativa en el presente para los trabajadores. El crecimiento de los precios aleja la
posibilidad de satisfacer demandas a los sectores de menores ingresos y a la mayoría de la población.
JULIO C. GAMBINA – Los datos del presente de la economía son malos, con continuidad de la recesión. El Indec informa que el segundo trimestre del 2016 terminó con una caída del 3,4 por ciento del PBI, aunque algunos con ojos amigables en la política oficial observan brotes verdes para el futuro cercano. En este sentido hablan del crecimiento de las ventas de vehículos cero kilómetro, cuando el informe de actividad del Indec señala la caída de la producción de automotores, de fuerte incidencia en la caída del 7,9 por ciento en la industria manufacturera, contra el segundo trimestre del 2015. ¿Por qué se venden los cero kilómetro si baja la producción? Por los enormes descuentos de las concesionarias que necesitan vaciar stock y por el auge de venta de las pick-up, ya que los grandes propietarios rurales, productores y exportadores se vieron beneficiados con la devaluación y las quitas y disminuciones de las retenciones. Por eso también hay expectativa en la expansión de la construcción o la venta de inmuebles, ya que el último boom inmobiliario en la Argentina estuvo motivado en la expansión sojera, que desde 1996 con la autorización a producir transgénicos no para de crecer. Eso sí, los grandes productores y exportadores reclaman la continuidad de la disminución en 5 por ciento anual de las retenciones a la soja, puestas en duda por el gobierno ante la continuidad del déficit fiscal. Al respecto, dice un reconocido columnista de Clarín rural que “arrecia el rumor de que la reducción del 5 por ciento para la próxima campaña está en veremos. Es gravísimo, sobre todo porque reverdece la imagen de incumplimiento e imprevisibilidad. Todo el marketing de nueve meses de gestión se está haciendo trizas. Altos ejecutivos de compañías de primera línea en los agronegocios, que vinieron al mini Davos la semana pasada con la idea de proponer inversiones, plantearon sus dudas por esta posible marcha atrás”.
Claro que nada dicen sobre la incumplida promesa de no cobrar impuesto a las Ganancias a los trabajadores durante la gestión de Macri. El tema tampoco aparece en el proyecto de presupuesto para el 2017, salvo alguna adecuación de escalas, tema de conversación del ministro de Hacienda y del de Trabajo con dirigentes sindicales la próxima semana. Un diálogo que posterga el clamor de trabajadoras y trabajadores por el paro general.

Desempleo y costo de vida.
La situación es negativa en el presente para las trabajadoras y trabajadores. El Indec confirma datos de desempleo y bajos ingresos de la población trabajadora. El 9,3% de desempleo abierto alcanza al 18,9% para menores de 29 años y al dato de 1.165.000 desempleados se le adicionan 1.963.000 trabajadores ocupados que demandan empleo y 780.000 trabajadores ocupados con disposición a trabajar más tiempo, lo que suma 3.908.000 trabajadores, el 31,2% con problemas de empleo. A eso debe sumarse, que sobre 8.600.000 trabajadores asalariados, 2.850.000, el 33,4% son trabajadores irregulares producto de la impunidad empresaria.
El crecimiento de los precios aleja la posibilidad de satisfacer demandas a los sectores de menores ingresos y a la mayoría de la población, los trabajadores. El Indec señala que para agosto del 2016, la canasta básica alimentaria (CBA) era de 5.175 pesos mensuales y sirve para medir la línea de indigencia. Los datos absolutos de población indigente se darán a conocer a fines de septiembre. La canasta básica total (CBT) para agosto ascendió a 12.487,37 pesos por mes y da cuenta de la línea de pobreza. Son valores para un matrimonio y dos hijos menores. Para los trabajadores de ATE la canasta alcanza a los 20.089,90 pesos, muy lejos de las estimaciones oficiales. Para el movimiento de jubilados y jubiladas, la canasta asciende a 11.031. El salario mínimo es 7.560 pesos y el haber jubilatorio mínimo es de 5.661. Ambos muy lejos de satisfacer la CBT en la versión oficial o alternativa.

¿Hacia dónde vamos?
Es probable que alguna vez se observen los “brotes verdes” que hoy solo existen para los sectores de alto consumo o suntuario, ya que como el refrán señala: siempre que llovió paró. Eso ocurrió luego de la gran recesión 1998-2002, devaluación mediante y cesación parcial de pagos. Ahora también hubo devaluación y mayor endeudamiento, asociado a una autorización presupuestaria programada para el 2017 para asumir nueva deuda por 46.500 millones de dólares, una parte para cancelaciones o renovaciones de vencimientos; otra para cubrir déficit fiscal y una tercera para colocaciones en el exterior ante la demora por la radicación de inversiones externas.
Para inducir la activación económica se promueve primero el enfriamiento de la economía (ajuste o sinceramiento) con impacto muy negativo para la mayoría de la sociedad: las trabajadoras y los trabajadores. El imaginario es que luego del ajuste, sinceramiento o enfriamiento, previa disciplina del conflicto social, la reactivación será un hecho, claro que con un piso de ingresos populares menores. Eso no interesa, ya que la cuestión de fondo son las acrecentadas ganancias de los inversores. El principal inductor de esta política es el Banco Central que estos días organizó las jornadas bancarias y monetarias, un cónclave anual donde exponen referentes de la banca central regional y mundial y algunos gurúes amigos de la gestión de turno. Por supuesto que la lógica de este año se concentró en avales a la política de metas de inflación con elevadas tasas de interés.

Eramos pocos.
Quién llegó para la ocasión fue la misión del FMI para, después de una década volver a auditar las cuentas nacionales de la economía. El Fondo actúa como una gran consultora y otorga avales esperados por los inversores transnacionales. Eso es lo principal, ya que Prat Gay dice que el gobierno no está obligado a escuchar los consejos del FMI. Eso es verdad, pero lo que le interesa al ministro y a sus amigos de la banca mundial y del capital transnacional es el visto bueno otorgado por los auditores sobre el rumbo de la política oficial. Por si fuera poco, la semana entrante llega Jack Lew, el secretario del Tesoro de EEUU, el equivalente del ministro de Economía local, y también Alejandro Werner el jefe para el hemisferio occidental del FMI para potenciar la misión de auditoria. Estos sí que volvieron y nada nuevo o ingenioso habrá que esperar de estas visitas.
Solo se puede esperar más conflicto social para evidenciar opiniones alternativas a la edulcorada visión de los brotes verdes a futuro. Solo con protesta se morigeró el tarifazo, que ahora será en cuotas durante el mandato de Macri. Pero el desafío, más allá de la protesta y el eventual paro general, la cuestión central pasará por el debate profundo y consciente del momento del capitalismo contemporáneo, que solo resuelve su crisis contra los trabajadores y la naturaleza, lo que convoca a discutir el modelo productivo y de desarrollo. Se trata de ir contra el sentido común instalado por las clases dominantes a favor de las inversiones externas y una lógica de solución vía crecimiento sin medir beneficiados y perjudicados. Más que la ganancia, se requiere un rumbo que privilegie las necesidades sociales. (Rebelión).

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