Otra medida que desnuda al gobierno

El gobierno nacional volvió a superarse y sacó otra de esas medidas que tan bien le muestran a la sociedad argentina quiénes son los destinatarios privilegiados de sus desvelos. Y nuevamente lo hizo apelando a una metodología ya conocida en la corta estadía que lleva en la Casa Rosada: la modificación de una ley a través de un decreto, tal como ocurrió, entre otros casos, con las podas que le aplicó a la Ley de Servicios Audiovisuales. Ahora el decretazo llegó para un cambio sustancial de la ley de blanqueo de capitales y permitir que familiares directos de funcionarios puedan beneficiarse con la amnistía.
Recordemos que al momento de tratarse aquel proyecto en el Congreso, en el mes de mayo, ya el macrismo había intentado hacer pasar esa posibilidad, pero la oposición estrechó filas para impedírselo al entender que semejante “favor familiar” no es compatible con las sanas prácticas administrativas bajo el estado de derecho.
Las fuertes críticas que se levantaron ahora desde el arco opositor mencionaron ese antecedente y por esa razón dijeron sentirse defraudados con este desplante del macrismo. Le imputaron al Ejecutivo proceder con el autoritarismo y la prepotencia de la clase empresarial a la que pertenecen casi todos sus miembros más notorios, desde el presidente para abajo.
Este procedimiento “sorpresivo y arbitrario y de dudosa constitucionalidad”, como lo calificó un analista económico, se llevó a cabo en sospechosa coincidencia con la finalización del período ordinario de sesiones, pero lo más irritante es que entre los que se ven favorecidos por esta puerta que abrió el gobierno figura nada menos que el padre del Presidente de la Nación y a la vez uno de los empresarios más poderosos del país, con quien comparte el jefe de gobierno la titularidad de numerosas sociedades off-shore radicadas en guaridas fiscales.
Para los grandes medios de comunicación afines al macrismo la noticia poco menos que no ha existido a pesar del gran ruido que se armó alrededor de ella. Otra muestra más del blindaje con que protegen al gobierno. Pero también guardan silencio, por el momento, las dos rubias legisladoras que más recorren y vociferan en los programas televisivos oficialistas, que son la inmensa mayoría de los que hoy se emiten. Siempre dispuestas a presentarse como adalides de la lucha contra la corrupción, esta vez no han abierto la boca a pesar de que toda la oposición ha mencionado expresamente esa palabra al describir la maniobra del gobierno que sin sonrojarse pretende beneficiar a los familiares de los funcionarios con el blanqueo de capitales.
La pregunta que muchos se hacen por estas horas es qué habría pasado si el gobierno anterior hubiera adoptaba una medida similar. Los grandes medios ¿hubieran escondido la noticia como ahora? Las denunciadoras seriales, ¿hubieran mantenido la misma complacencia? La pregunta es pertinente porque bajo la administración kirchnerista tuvo lugar un blanqueo que excluyó, expresamente, a familiares de funcionarios. Pero así y todo, aquella medida fue ferozmente atacada por los medios y el entonces opositor macrismo.