Otra muestra

La fragilidad de la cuentas públicas provinciales ha estado presente en las últimas semanas en las declaraciones de los máximos funcionarios pampeanos. El caso de la venta de títulos del Instituto de Seguridad Social para afrontar sus cargas ante la imposibilidad de recibir un auxilio del tesoro provincial fue uno de los disparadores de aquellas expresiones. Ahora, se acaba de conocer otro hecho revelador a partir de la divulgación en este diario de la suspensión de una obra pública de envergadura: la pavimentación de la ruta 10 entre Algarrobo del Aguila y La Humada.
El informe, a cargo del columnista económico de este diario, pone de manifiesto ese estado de debilidad económica en un tema especialmente sensible en nuestra provincia: la atención de la red vial. Este aspecto de la infraestructura pampeana ocupó siempre un lugar privilegiado en las sucesivas administraciones, de ahí que sea doblemente significativa esta postergación de una obra ya prevista en el presupuesto.
Es otro de los rostros que adquiere el duro ajuste que sufren hoy los argentinos y, por supuesto, los pampeanos. Esa obra significaría movimiento económico, trabajo y desarrollo para el rincón más lejano de nuestro territorio provincial. Es bien sabido que la obra pública constituye uno de los motores básicos de la economía en provincias desprovistas de capacidad industrial como la nuestra. Que los diputados oficialistas y opositores se hayan puesto de acuerdo en aceptar su postergación es otra clara señal -al igual que la descapitalización del ISS- de que el tesoro provincial no está para “lujos” como éste y que ha llegado al extremo de sacrificar emprendimientos en favor del desarrollo.
Mientras tanto varios funcionarios del gobierno nacional no se privan de destacar la “reactivación” de la obra pública en todo el país y los “acuerdos” alcanzados con los gobernadores provinciales. En esta modesta provincia, la postergación de una obra vial de importancia para una apartada región viene a refutar en los hechos aquellas bonitas palabras.

Más endeudamiento
En los últimos días dos informaciones brindaron datos reveladores acerca de un tema muy sensible en nuestro país como lo es el de la deuda pública. Por un lado, el Indec hizo saber que el crecimiento de la deuda externa de Argentina creció el 11 por ciento entre el primer trimestre del año pasado y el de este año. Por otro, el gobierno acaba de resolver mediante un decreto de necesidad y urgencia tomar una deuda de 76 mil millones de pesos para hacer frente a la “reparación histórica” a los jubilados. En un primer momento se había anunciado que los juicios y actualizaciones de los haberes previsionales se iban a cubrir con los fondos recaudados por el blanqueo de capitales. Sin embargo, al exponer ante las comisiones del Senado, las autoridades de la AFIP y la Anses, reconocieron que solo esperan cubrir una cuarta parte del monto total requerido; de ahí la decisión de tomar deuda.
No es la primera vez que el gobierno nacional anuncia cifras económicas y objetivos que luego no puede cumplir: las metas de inflación anual y las liquidaciones de agrodólares luego de la megadevaluación son solo dos de los muchos ejemplos. Pero lo que preocupa mucho más que los pronósticos chambones es la inclinación del macrismo a volver a endeudar la economía nacional. Es una tendencia muy firme que comenzó a manifestarse con el pago con creces a las desmesuradas exigencias de los fondos buitres tomando deuda. El “regreso al mundo” que propone el gobierno de Cambiemos se está haciendo al compás de la ortodoxia neoliberal que, entre sus recetas, impone volver a endeudarse luego del gran esfuerzo social de desendeudamiento que llevó a cabo el kirchnerismo. El anunciado regreso de las misiones del FMI no hace más que constatar que ése es el rumbo firme del macrismo.

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