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Otra ofensiva contra el juez Ramos Padilla

LA CAUSA QUE MAS PREOCUPA AL PODER REAL DESDE EL RETORNO DE LA DEMOCRACIA

La Cámara Federal de Mar Del Plata intenta desplazar al juez Ramos Padilla de la causa D’Alessio y descuartizar el expediente para que se apague en Comodoro Py.
JUAN ALONSO – La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) habría diseñado un dispositivo judicial y mediático para frenar la crisis profunda que produce el escándalo de la causa del presunto espía de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio y su grupo de agentes de la AFI, de la bonaerense, jueces, fiscales, y periodistas. El fiscal de Cámara, Juan Manuel Pettigiani sostuvo que Alejo Ramos Padilla no sería competente y que la causa debería ser trasladada a Comodoro Py.
La Corte Suprema de Justicia ya le concedió dos empleados y un auto. ¿Con eso le alcanza al juez Ramos Padilla? Pareciera que sí, pero no. El expediente superó las 1500 fojas hace rato. Por eso pedirá más recursos en los próximos días, porque la instrucción penal no puede frenarse por discusiones de competencia.

El temido informe.
Mientras no exista un fallo firme seguirá siendo el juez natural de la causa. Quienes lo conocen, cuentan que está «tranquilo», con la certeza de estar haciendo «lo que es correcto». Tiene muchas medidas en mente, pero debe analizar la prueba fáctica. En estas horas, estudia el extenso informe que le envió la Comisión Provincial por la Memoria a su pedido. ¿Qué hay en esas 122 páginas? Veamos:
1. Chats, casillas de e-mails, documentos y diversas comunicaciones de Marcelo Sebastián D’Alessio con el Ministerio de Seguridad de la Nación, funcionarios, y la ministra Patricia Bullrich. ¿De qué hablaron? Del espionaje ilegal que realizó D’Alessio sobre la ex mujer de un líder asesinado de la banda narco «Los Monos» de Rosario y la presunta conexión de jefes del narcotráfico provincial con sectores de la Policía de Santa Fe. Aquí podemos leer cómo D’Alessio le ofreció un arma automática a la mujer del Pájaro Cantero. Un poco después también le ofreció «gastos reservados» con «un guachito que filme».
2. La descripción de los recursos informáticos de última generación de origen israelí, que poseía D’Alessio para completar tareas de inteligencia, extorsiones y amenazas, con acceso a información empresarial y privada de las personas tildadas como «objetivos». Esa tecnología incluía drones, micrófonos, cámaras en dispositivos invisibles y elementos de escuchas.’
3. Las tareas de espionaje que D’Alessio realizó al gobernador radical, Ricardo Colombi, quien declarará como testigo la semana próxima. Esa «operación» de D’Alessio fue realizada al mismo tiempo que su organización compuesta por el espía de la AFI, Hugo Rolando «Rolo» Barreiro, y los comisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi en compañía de un misterioso lobbista de productos de seguridad, inteligencia y espionaje de Israel, intentaron «venderle» al senador Carlos Mauricio Espínola, primero en la mansión de D’Alessio y luego en el despacho del senador en el Congreso con la supuesta presencia del fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone.
4. Las cámaras ocultas que realizó D’Alessio en Uruguay a dirigentes del Frente Amplio con la intención de infiltrar como logró a una supuesta delegación comercial iraní, que buscaba presumiblemente romper el cerco económico de Estados Unidos. D’Alessio se entrevistó con empresarios y dirigentes uruguayos, argentinos y colombianos y los grabó sin su consentimiento. D’Alessio habría completado espionaje ilegal en un país vecino sin ser advertido por la AFI. Ese material obtenido de forma irregular se lo ofreció después en sus chats al fiscal federal, Carlos Stornelli, quien le respondió con un entusiasta «sí».

A descuartizar.
Los camaristas de Mar del Plata tienen tiempo hasta el viernes próximo para decidir qué harán con la competencia de Ramos Padilla. Uno de los fervientes defensores de descuartizar el complejísimo expediente -quizá la causa que más preocupa al poder real de la Argentina desde el inicio de la democracia en 1983, que reveló el auténtico mecanismo del armado de causas federales contra opositores políticos, con el uso de la figura penal de los arrepentidos, ablandados y encuadernados- sería el juez Jiménez.
El magistrado, que escaló hasta la Cámara Federal marplatense con la asunción de Mauricio Macri, detesta la letra K. ¿A quién se le podría ocurrir que una causa penal de gravedad institucional podría diseccionarse como un animal para comerse a la parrilla? ¿Dónde van a llevar la porción de vacío del narcotráfico en Rosario? ¿Y el costillar de Corrientes? ¿Quién se hará cargo del lomo de la Triple Frontera y del seguimiento a Ibar Pérez Corradi con presuntos paramilitares de la Gendarmería en Foz de Iguazú y Ciudad del Este? ¿Acaso le darán curso a un Juzgado de Brasil o de Paraguay? ¿Cómo resolverán la competencia del delito de lavado de dinero? ¿Enviarán pesquisas a investigar los depósitos de la mesa de dinero de D’Alessio en el Foreign Forance Bank en Filipinas? ¿Viajarán con una cámara de tevé hasta la plata enterrada en las islas Comores en el sureste de Africa? ¿En cuántas porciones van a dividir la vaca de oro de la asociación ilícita de D’Alessio?

Flojo de argumentos.
Los delitos se produjeron en Esteban Echeverría, CABA, Ezeiza, Pinamar, Mercedes, Corrientes, Rosario y Uruguay, entre otros lugares. ¿Cuál es el Juzgado de los 12 de Comodoro Py que tiene jurisdicción en todos estos sitios a la vez? Parece que el magistrado Jiménez tendría un problema de argumentación. Lo propio le sucede a su colega Alejandro Tazza. Desde que hace unos años la prensa reveló que habría estado colgado de la luz eléctrica para llenar la pileta de su casa, su energía espiritual parpadeó y prefirió cultivar el silencio.
En Mar del Plata hay una base histórica de la AFI que conforma un tridente con las delegaciones de Bahía Blanca y La Plata. El procurador Eduardo Casal, no musita palabra sobre estos episodios extraños que inquietaron el ánimo María Eugenia Vidal. Ella habría pactado con Silvia Majdalani las seis sedes de la AFI, que extendieron en la Provincia con el comisario retirado Bogoliuk (integrante del grupo de D’Alessio y su mesa millonaria) como jefe de la central de espías de Ezeiza, un territorio histórico del temido «Jaime» Stiuso. Hasta eso hicieron mal los flamantes cultores del secreto recomendados por Daniel Angelici que plagaron de jóvenes modelos la Agencia de Inteligencia para resguardar los 7.500 millones de pesos de gastos reservados. (Extractado de Nuestras Voces).