Otra versión política de una guerra con el cerdo

Señor Director:
Me resisto a entrar en temas económicos, aunque llevo años de leer sobre un tema que es ineludible si se quiere empezar a entender el acontecer en cualquiera de las naciones y el mundo. Digo mundo como ámbito humano.
Veamos algo de mis lecturas de estos días. Hay mucho, incluso limitándonos a nuestro país. Empecemos por las Lebacs, letras de emisión semanal que el Banco Central utiliza para financiarse en pesos en el corto plazo y como instrumento de política monetaria.
De las Lebacs hay una reciente expresión de la ex presidenta Cristina en un medio digital: que constituyen ahora una “bicicleta financiera”, porque se han convertido en un medio de especulación rápida, que atrae a muchos aventureros de las finanzas del mundo, quienes traen dólares, los convierten en pesos por medio de las Lebacs que pagan el 26 por ciento de interés, cobran en pesos, los convierten en dólares y se van. “Son timberos que hacen eso en todo el mundo”. Es un negocio de corto plazo, el “más rentable del mundo”. Se ha beneficiado así, también, a los bancos, que por eso son uno de los pocos sectores con rentabilidad en este 2016 (pues han ganado 57 mil millones de pesos).
Por otra parte, se sabe que un director del Banco Central le advirtió por carta, en abril de este año, a su presidente Sturzenegger que las Lebacs deprimirían el valor del dólar, lo que favorecería a los especuladores que traen dólares, los convierten en pesos, compran Lebac, luego venden los pesos acrecentados por el interés, compran dólares (que están deprimidos) y se marchan. El país sigue perdiendo dólares por esta vía.
Dado que esta operatoria especulativa coincide con un momento económico y social oscuro, con pérdida sensible del poder adquisitivo de los trabajadores que siguen percibiendo un sueldo, el Senado ha sancionado un proyecto de ley para defender al sector laboral, que ahora el gobierno trata de frenar en Diputados, todo lo cual ensombrece el panorama de fin de año y deja atrás la esperanza del gobierno de que el segundo semestre traería recuperación. Esto ha provocado que lo que el periodista Eduardo Aliverti llama “la opo oficialista” (la más amable con el gobierno de Macri) esté corriéndose hacia posiciones más duras y que hasta el establishment económico haga críticas severas y se escuchen voces de alarma incluso en la prensa oficialista. Y hay moderados, como Roberto Lavagna (asesor de Massa), que hacen críticas “feroces”, pues llega a decir que esto es “como la dictadura y los 90”. Aliverti dice que el propio Massa calla, quizás porque el establishment comienza a mirarlo como una alternativa para la elección de 2018. Y un economista escuchado por todos dice que “peor que tener un programa de derecha es tener tres programas de derecha” (del Banco Central, del ministerio de Economía y del complejo agroexportador)”.
Y también tercia un literato, Mempo Giardinelli, que ha sido apoyo del gobierno del FpV, aunque siempre con críticas y advertencias. Mempo recuerda el consejo que no escuchó Hillary Clinton: “Nunca pelees con un cerdo. Los dos acabarán cubiertos de mierda. Pero al otro le gusta”. Lo mismo que en USA pasa en la Argentina, dice. El gobierno repite lo de “la herencia recibida”, que es una “vil chicana” pues el gobierno FpV hizo “muchísimo” por el bienestar de nuestro pueblo “pero estuvo sobrado de estupideces que empañaron una gestión nacional y popular”. La “guerra del cerdo” que alude (evocando la novela de Bioy Casares) es la que se plantea en ese sector de la oposición franca, la cual se demora en manifestar una memoria crítica. Que no se trata de pelear con los cerdos ni de considerar que cerdos son solamente los otros. “Se trata de aplicar políticas rigurosas y controles estrictos con los propios cerdos”, pues sin esto “no se recuperará la esperanza”. En suma, que aquello es mejor, aunque también toleró sus propios cerdos.
Atentamente:
Jotavé

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