Otra vez la crisis y otra vez la gestión de los trabajadores

Nuevamente, como en la crisis de fin del siglo pasado, comienzan a verse fábricas abandonadas y reacción de los trabajadores que resisten a perder sus empleos. Deberían ser apoyadas como lo son las automotrices.
EDUARDO LUCITA*
Organizaciones de trabajadores desocupados, emprendimientos productivos, asambleas populares, clubes de trueque, empresas recuperadas por la gestión obrera formaron parte de un vasto campo experimental que surgió de la gran crisis de principios de este siglo. Por estos días cuando la situación mundial comienza a desembarcar en nuestro país la gestión obrera parece retornar como una respuesta a la altura de la crisis que se avecina.
La catástrofe de 2001 convirtió al país en un verdadero laboratorio de experiencias sociales, de aquellas múltiples formas de autoorganización y autogestión destaca por sus implicancias político-ideológicas el de las empresas recuperadas por la gestión obrera. Efectivamente, la extensión y profundidad de aquella crisis, de 1998 al 2001 el PBI cayó un 19% y la inversión se desplomó un 60%, provocó el cierre de miles de empresas y la huída de cientos de empresarios, que dejaban de pagar los salarios, los aportes provisionales, los impuestos y los créditos -por lo general al Estado- vaciaban sus empresas y de un día para otro colocaban en la indefensión a miles de trabajadores. Los procesos autogestivos fueron una respuesta directa al abandono de los patrones.

La recuperación.
Un primer momento de la secuencia recuperadora ha sido la ocupación. Los trabajadores permanecían varios días en las puertas de los establecimientos clamando por el pago de los salarios adeudados y las indemnizaciones, finalmente ante el temor a caer en la desocupación y el desamparo ingresaban a las plantas y se atrincheraban allí.
Un segundo momento lo fueron la resistencia a los desalojos. Son recordadas las batallas campales en una algodonera de Avellaneda y en la textil Brukman; las múltiples formas de resistencia ensayadas por los trabajadores de la cerámica Zanón y del hotel Bauen; incluso la estratagema de la gráfica Chilavert. Rodeados por la policía y bloqueados los accesos, siguieron produciendo y merced a la acción solidaria de un vecino que hizo un boquete en la pared lindera, sacaron la producción por una calle lateral.
Un tercer momento decisivo es la producción. Los trabajadores con los escasos recursos disponibles, toman en sus manos la producción y luego salen a vender. Así el ciclo se completa: ocupan, resisten, producen, venden, se pagan a si mismos…
Los protagonistas no necesariamente son conscientes de los hechos que protagonizan, pero en esa secuencia están desplazando al patrón y al capataz, se autoorganizan y gestionan por sus propios medios las empresas. En un solo acto se apropian de los saberes que día a día les expropia el capital y se apropian de nuevos saberes, cuyo conocimiento hasta ese momento les estaba vedado En la práctica impugnan el principio sacrosanto de la propiedad privada.

Cambia la fase del ciclo.
En la actualidad poco menos de 200 empresas funcionan bajo gestión obrera, cubren una variada gama de actividades: alimenticias, textil, gráfica, metalmecánica, hotelería, cerámica. Con algunas excepciones la mayoría ha logrado estabilizar su situación. Tanto en el plano jurídico, porque han logrado alguna forma de expropiación que les da previsibilidad a su existencia, como en el plano económico, porque han logrado continuidad en su producción, rearmado sus cadenas de aprovisionamiento y distribución y logrado un nivel de ventas aceptable.
Es indudable que el ciclo económico expansivo de los últimos seis años ha sido de gran ayuda, favoreciendo el sostenimiento de la gestión obrera. Se abre ahora una incógnita cuando el ciclo parece ingresar, tanto por cuestiones locales como por la situación económica mundial, en una fase de baja. Tal vez como un primer aviso de que la crisis ya está llegando por estas costas una serie de acontecimientos de distinto signo se han acumulado en las últimas semanas.

Varios casos.
La empresa Mc Body, con 30 años en el mercado de indumentaria para niños que llegó a contar con 300 empleados y más de 20 sucursales, comenzó a mediados del año pasado a cerrar sucursales y a despedir personal, para luego atrasarse en el pago de sueldos y presentarse en quiebra. Los trabajadores ocuparon la planta, primero reclamando salarios caídos y pago de aguinaldo e indemnizaciones, luego poniéndola a producir en defensa de sus fuentes de trabajo. A fines de noviembre la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires concretó la expropiación de la textil a favor de los trabajadores. Pocos días después la justicia declaró fraudulenta la quiebra.
Esa misma legislatura sancionó también la expropiación de la metalúrgica IMPA, una antigua cooperativa quebrada en su momento que los trabajadores recuperaron. Razones de mala administración la llevaron nuevamente al borde de la quiebra, disputas internas seguidas de represión policial culminaron con una nueva administración. Hoy los trabajadores de IMPA, como los de Mc. Body, luchan por mantener la fábrica funcionando.
Se sabe que en la ciudad algunos negocios han cerrado sus puertas, muchos locales de ropa anticipan las liquidaciones de temporada cuando esta recién comienza y son numerosas las ofertas de todo tipo. Es conocido el caso de un empresario gastronómico de la exclusiva zona de Puerto Madero, que bajó las persianas y desapareció con el dinero de los sueldos y el aguinaldo correspondiente.
El 24 de noviembre los dueños de la gráfica Indugraf abandonaron la planta, dejando en la calle a 90 trabajadores. Pero estos han tomado las instalaciones en resguardo de las maquinarias y evitar así cualquier intento de vaciamiento. Ahora debaten en asamblea si mantenerse en la exigencia del pago de salarios, aguinaldo y vacaciones o bien, sin abandonar estos justos reclamos, poner la fábrica en producción conservando así sus ocupaciones.
Durante el mes de diciembre el gobierno de la provincia del Neuquén presentó en la legislatura provincial el proyecto de expropiación con advenimiento -esto es con el acuerdo de los acreedores- de la cerámica Zanón, hoy cooperativa Fasinpat (Fábrica sin Patrones), que será tratado recién en marzo cuando se reanuden las sesiones. Esto es resultado de 7 años de lucha consecuente de los trabajadores -con el apoyo de parte de la comunidad neuquina- que demostraron que la gestión obrera puede administrar eficientemente una empresa de gran magnitud y avanzada tecnológica como Zanón.

Fábrica que cierra…
Distintas cámaras empresarias y formadores de opinión coinciden en pronosticar que el segundo trimestre del 2009 recibirá de lleno el impacto de la crisis mundial, no rechazan las medidas anunciadas por el gobierno nacional pero no confían que resulten suficientes.
La empresas recuperadas sentirán también los efectos de la crisis y si el Estado está subsidiando a las grandes automotrices, a las petroleras, a las distribuidoras de electrodomésticos -todas actividades que han gozado de altas tasas de ganancias en los últimos cinco años- es válido que también apoye a las empresas bajo gestión obrera y a otros emprendimientos autogestivos al final de cuentas estos están mostrando que hay otra salida a la crisis que no sea cerrar empresas, despedir personal o garantizar el consumo de los que ya consumían.
Fábrica que cierre fábrica recuperada, apoyar los emprendimientos productivos se escucha decir en los ambientes de trabajadores, es una buena noticia para un fin de año cargado de incertidumbres. Que el 2009 resulte el mejor año para todos, especialmente para los trabajadores que se hacen cargo de las empresas que los patrones abandonan.
*Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).