Otras voces

Desde los centros de capacitación laboral de la provincia llegan nuevos testimonios que vienen a desmentir las estadísticas oficiales que hablan de una baja en la desocupación. Semanas atrás el Indec había divulgado cifras que pretenden mostrar una notable reducción en el nivel de desempleo en el conglomerado Santa Rosa-Toay, pero desde fuentes gremiales, empresariales y gubernamentales han señalado que no es eso lo que observan en cada una de sus actividades. Ahora son los responsables de los entes que capacitan en oficios los que aportan su mirada crítica al expresar que se registra un notable aumento en el número de inscriptos que apelan a estas formas de capacitación con el propósito de mejorar sus posibilidades de reinserción en el mundo laboral de donde han sido desplazados. No solo se nota un incremento de la matrícula de esos cursos sino también una reducción en la edad de los asistentes lo cual revela que el problema del desempleo, lejos de superarse está en un ciclo de expansión.
Este panorama que se manifiesta en nuestro ámbito provincial está íntimamente relacionado con el escenario nacional. Un reciente informe del Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA) muestra que en el primer semestre de este año un promedio de 4.368 trabajadores fueron despedidos por mes en empresas públicas y privadas, y que esa cifra representa un crecimiento del 17 por ciento con respecto al año pasado.
Estos pocos ejemplos -locales y nacionales- vienen a confirmar lo que algunas voces están señalando desde hace tiempo: el gobierno nacional está manipulando las cifras estadísticas de la economía, especialmente las más sensibles y vinculadas a la realidad social. Varios especialistas lo vienen advirtiendo con el aporte de trabajos que puntualizan este falseamiento de datos oficiales, sin embargo todavía no logran gran repercusión a causa de que el tema es ignorado por los grandes medios porteños. El blindaje mediático que protege al macrismo impide que este fraude informativo trascienda a las grandes audiencias, sin embargo la realidad se va imponiendo inexorablemente a medida que crecen los problemas sociales -desempleo incluído- mientras el gobierno nacional, responsable de la situación, mira para otro lado y se desentiende de los “daños colaterales” de sus políticas.

La web infectada
Una vez más el área de Telecomunicaciones de la CPE santarroseña tuvo que salir a despegarse de los mensajes engañosos que están recibiendo sus usuarios del servicio de internet. Es que ayer no fueron pocos los que se encontraron ante sus pantallas con una seductora oferta de un artículo electrónico a cambio de responder a una breve encuesta sobre el servicio.
Es probable que una buena cantidad de internautas haya caído en el engaño y entregado así sus “señas particulares” las cuales, seguramente, han pasado a engrosar las gigantescas bases de datos que los grandes operadores de la web utilizan con finalidades muy diversas: venderlas a empresas que distribuyen publicidad personalizada a gran escala o ponerlas a disposición para llevar a cabo operaciones mucho menos transparentes, como manipular enormes audiencias con noticias falsas en cercanía de procesos electorales. Las últimas revelaciones hablan de estas maniobras realizadas en EE.UU., Gran Bretaña y otros países y no se descarta que Argentina haya sido también escenario de los ataques de estos nuevos piratas informáticos.
La recomendación de los técnicos de CPEnet es no responder a estos tentadores anuncios que inundan internet. El consejo es oportuno y debería complementarse con una actitud de cautela ante estas tentaciones. La web está muy lejos de ser aquel “foro democrático global” que preconizaran, en sus comienzos, los que creyeron que, con el acceso universal al ciberespacio, llegaba la democratización absoluta de las comunicaciones.