Otro accidente en una ruta nacional

Una tragedia espantosa, de aquéllas que perduran en la memoria de la sociedad, ha venido a culminar un año pródigo de accidentes viales en nuestra provincia. Un matrimonio y sus dos hijos pequeños encontraron la muerte al caer el vehículo en que viajaban a una laguna adyacente a la ruta, lo suficientemente profunda como para producirles la muerte por ahogamiento al darse vuelta el automóvil.
El accidente sucedió en pleno día, por lo tanto caben formular algunas preguntas elementales: ¿qué circunstancias pudieron influir en el conductor para que súbitamente cambiara de carril y cayera al agua? Se trataba de una persona joven que conducía un automóvil que se presume en condiciones de circulación aceptables. ¿Medió acaso la actitud imprudente de otro conductor? ¿Estaba la anomalía vial debidamente señalizada? Estos son algunos de los interrogantes que las autoridades deben dilucidar ahora ya que semejante tragedia no puede quedar sin explicación. No es el primer accidente de ese tipo que ocurre en rutas pampeanas; hubo varios similares en otras carreteras, incluso en cercanías de esta capital y también con saldos trágicos, aunque no de esta magnitud.
En principio, aparece una cuestión que de inmediato salta a la vista: la desaprensión de las autoridades con responsabilidad en esa jurisdicción. Resulta inevitable recordar que los anegamientos, y aun los cortes en las rutas de la provincia, llevan ya varios meses y fueron originados por la acumulación de lluvias atípicas para la región. Junto con algunos caminos provinciales las más afectadas por el fenómeno fueron rutas nacionales -35 y 188 especialmente- esenciales a la circulación tanto en el interior de La Pampa como también en toda la región central del país. Los planteos al gobierno nacional fueron inmediatos como también la morosidad de éste en dar respuestas, siquiera de emergencia, en una actitud incomprensible. Una prueba cabal de lo señalado es el reciente reclamo del gobierno de la provincia a Vialidad Nacional por su injustificada morosidad en cumplir con el pago a los agentes de policía que asumieron trabajos de prevención y control en el corte ubicado entre Eduardo Castex y Winifreda. El organismo vial tampoco se ha destacado por la realización eficaz de los alteos en las áreas críticas.
Por detrás de estas actitudes inexplicables se asoma una sospecha alimentada por algunas acciones políticas que hasta el más distraído pudo advertir: la demora en poner en marcha -y también finalizar- las obras y ejecutar recursos aparece como una suerte de castigo del gobierno nacional para con la administración pampeana motivado por las conocidas diferencias políticas que ambas partes exhiben. Esta suerte de represalias implementadas por quienes conducen el país hoy tuvieron una derivación dolorosa con esta tragedia sucedida en una ruta nacional que en muchos de sus tramos está muy lejos de presentar condiciones aceptables de transitabilidad. Otra vez serán los hechos los que se encarguen de desmentir los discursos más encantadores que se reproducen a diario por la cadena nacional de medios oficialistas.