Otro ejemplo irrefutable

Los datos de la Cámara Argentina de Internet confirmaron la semana pasada que La Pampa pasó a ocupar un lugar destacado en esa actividad convirtiéndose en el segundo distrito del país y solo superado por Capital Federal, la jurisdicción que posee el mayor índice de desarrollo humano. Los números que mostró la entidad son elocuentes: somos la única provincia que posee una red provincial propia con casi dos mil kilómetros de extensión; el servicio conecta a 51 localidades y a nada menos que al 90 por ciento de la población. También es muy significativo el servicio de banda ancha que llega al 20,6 por ciento de los habitantes y logramos la segunda conexión a la red de Arsat. Otras características como la capacidad de transmisión de datos, cantidad de nodos de distribución, tecnología de transporte de las comunicaciones e interconexión con otros puntos del país también nos ubican entre las jurisdicciones con los estándares más altos.
¿Cuál es el secreto para lograr este nivel de avance en una provincia que no puede exhibir en otras actividades económicas logros tan significativos? No es difícil darse cuenta. Se trata de la fórmula que ya mostró probadamente su eficacia: la asociación de Estado y movimiento cooperativo. A pesar de que todavía parte de la clase política local no termina de darse cuenta, la conjunción virtuosa de estas dos instancias tan significativas en la vida de los pampeanos es la que posibilitó que una tecnología considerada “de punta” haya logrado instalarse tan sólidamente y mostrar estadísticas tan alentadoras a pesar de contar con una limitación muy severa en materia de densidad demográfica. Somos una provincia muy poco poblada, con un crecimiento muy lento de su población a causa de un fenómeno negativo: la explusión de habitantes, especialmente jóvenes. A pesar de ese rasgo desventajoso que opera como una fuerte limitación para las visiones economicistas ortodoxas que apuntan a resultados de corto plazo; el esfuerzo conjunto del Estado y las cooperativas de servicios públicos, cuando se lo proponen, logran resultados admirables como por ejemplo la distribución de la energía eléctrica o del agua potable en el territorio provincial.
Es una gran enseñanza que debería abrir las cabezas que aún permanecen cerradas.

La única verdad
Si es cierto que “la única verdad es la realidad” la situación que está viviendo General Pico por estos días merece tenerse en cuenta. Es que el crecimiento de la demanda social y los pedidos de ayuda al municipio, en especial para pagar alquileres, hace que la ciudad norteña se haya convertido en una evidencia concreta que desmiente el panorama rosa que pintan tantos funcionarios nacionales. Lo que permite ver esta situación es la veracidad de lo que sostienen cada vez más personas: los sueldos (cuando los hay, en medio de un generalizado horizonte de falta de trabajo y de crecimiento de los despidos) no alcanzan para llegar a fin de mes. La situación empeora cuando no se posee una vivienda, lo cual expone con mayor crudeza la discriminación de Nación para con nuestra provincia en la materia.
Semejante escenario puesto de manifiesto por las autoridades municipales se complementa -y agrava- con otro hecho innegable: el aumento de quienes buscan empleo apelando a la inscripción en las llamadas “bolsas de trabajo”. La franja etaria donde más se advierte el problema es la que va desde los 18 a los 35 años, es decir: personas jóvenes que buscan consolidar su vida y que a menudo han entrado ya en la etapa de formar una familia. Es obvio señalar que el gran deterioro que viene sufriendo el mercado interno, motorizador del consumo y la creación de empleo, va atada a la situación.
Síntomas negativos como los que afectan a la ciudad del norte pampeano están vigentes, y cada vez más, en casi todo el territorio del país, y en muchas áreas con mayor intensidad. Frente a estas duras realidades del presente de nada valen las promesas de un futuro dorado que descansan en teorías macroeconómicas que ya se probaron en el país con resultados calamitosos para las mayorías populares.