Otro “mejor equipo de los últimos 50 años” que fracasa

LA SEMANA POLÍTICA

Generalizada decepción y tristeza por la eliminación de la selección en Rusia. A pesar de contar con el mejor del mundo, no hubo equipo y quedamos afuera. Otro “mejor equipo de los últimos 50 años” que fracasa.
EMILIO MARÍN
Es sólo una licencia no poética comparar a los once de Jorge Sampaoli con el gabinete de Mauricio Macri y recordar la fórmula macrista que presumía de haber formado el mejor equipo de los últimos cincuenta años.
Es una comparación un poco injusta porque la selección argentina se propuso defender la celeste y blanca, en tanto el gabinete de CEOS se emociona más de la cuenta con la de barras y estrellas.
Además, a lo sumo el grupo de Lionel Messi decepcionó a su hinchada, que se había ilusionado desde Rosario hasta Bangladesh con pasar de ronda y llegar a la final del Mundial de Fútbol. No pudo ser y provocó tristeza en el país futbolero y el que no lo es, pero se suma en los mundiales, sobre todo el público femenino.
Messi causó esa amargura y punto. En cambio el gobierno, bajo capitanía de Macri compartida con Christine Lagarde, hizo cosas muchísimo peores, de esas que no tienen arreglo, como arruinar la vida y la salud de millones de argentinos. No es una exageración del cronista “ideologizado”, diría Rodolfo Pousá al justificar los 357 despidos en la agencia Télam. No. Fue el propio Indec el que mostró con sus números que en mayo comenzó otro declive económico de la industria, que empeoró el índice Gini que mide la equidad social y que el 10 por ciento más rico se quedó con el 32,2 por ciento del ingreso nacional en tanto el 10 por ciento más pobre sólo tuvo el 1,6.
Lo doloroso y contradictorio es que seguramente ese decil más pobre fue el que más hinchó por la selección y salió más dolorido del 3-4 contra Francia. Están fregados por el “mejor equipo de los últimos 50 años” y por la decepcionante actuación de la albiceleste.
La caída futbolística se venía venir. El fútbol, que es tan cambiante, suele respetar ciertas reglas más o menos lógicas. No siempre es “la dinámica de lo impensado” dantepanzerista. En la política, si bien como toda actividad humana hay imprevistos, muchas veces 2 más 2 son 4.
El declive de la actividad económica, y la mezcla de recesión con inflación, con un dólar que llegó a los 30 dólares en ciertos ratos del 29 de junio, tiene inevitablemente su costo político para el presidente y su camiseta amarillenta del PRO-Cambiemos. Si después logra zafar por penales, esa será otra historia y también es posible, porque como se ha escrito acá otras veces, Argentina no es Suiza.
Volviendo brevemente al partido de ayer, es obvio que la selección deberá cambiar jugadores, técnico y esquemas de juego. Sin embargo lo más importante será depurar la AFA y sanearla en todo sentido, terminando con el dominio macrista de “Chiqui” Tapia y Daniel Angelici más los otros dirigentes manejados a botón desde Balcarce 50.
Si se fuerza la salida de esa clase de elementos, entonces sí se podrá formar un muy buen equipo de fútbol, aunque no sea el mejor de medio siglo. Si esa mafia sigue allí no habrá varios Messi que alcancen.

Más de lo mismo.

La firma del acuerdo con el FMI puso otra lápida al futuro de los argentinos. Hasta economistas defensores en general del capitalismo dependiente admiten que en la segunda mitad del año se profundizará la recesión y pérdida de puestos de trabajo. Y que ni siquiera los 33 mil millones de dólares del Fondo que administrará Macri (el resto lo hará el gobierno entrante en 2019) van a alcanzar para contener las corridas del billete verde. Pronostican que puede cotizar pronto a 38 pesos, con el impacto que eso supone en el ritmo de inflación y carestía de la vida.
No hay misterios. Fue por esa realidad y un futuro aún menos reluciente que el paro general del lunes 25 tuvo un altísimo acatamiento en todo el país. El olfato de los burócratas de la CGT está deteriorado por todas las cosas que consumen, pero no tanto como para no percibir el malestar que sopla en las bases del movimiento obrero.
Está bien que después de ese paro se van a tomar una larga siesta, casi santiagueña, antes de volver a las andadas. Eso no le garantiza al presidente el goce de un invierno tranquilo, con paz social y acuerdos políticos y sindicales como los que intentan Rogelio Frigerio por un lado y Jorge Triaca por el otro.
El presidente, lejos de reflexionar sobre la necesidad de hacer algunos cambios en sus planes de juego y funcionarios, desde Entre Ríos volvió a jurar lealtad a sus promesas al FMI en achicar el gasto público y llegar al déficit fiscal cero en 2020.
Y se sabe que eso supone seguir aumentando las dolarizadas tarifas de servicios, achicar los salarios públicos y jubilaciones, y ralentizar o cortar gran parte de la obra pública que hizo de barrera limitada contra el desempleo en las provincias. “Vamos a cumplir con el FMI” es la arenga del capitán Veto en la boca del túnel y eso supone que los trabajadores y sectores populares van a perder por goleada.
El inicio del invierno ratificó que habrá represión policial a la protesta contra el ajuste. Con mirar lo sucedido a los docentes de Chubut se sabrá que el macrismo y los gobernadores adictos, que perfectamente pueden ser también del PJ como en ese caso patagónico, van a derribar a quien sea, dentro o fuera del área, rompiendo huesos a palos si hace falta con tal de cumplir con el Memorándum de Entendimiento con madame Lagarde.
Que el sacrificio de los de abajo es una enormidad lo confirma, sin quererlo, alguien bien de arriba como Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas. Se quejó de que el ministro Nicolás Dujovne mantiene su plata en el extranjero. Lo dijo Chiesa, no Hebe de Bonafini ni Víctor Hugo Morales…
Quizás el jefe de Estado se tranquilice pensando que con negociar con los gobernadores del PJ más amigos suyos podrá obtener la aprobación de la ley de Presupuesto, como para mirar con cierto optimismo el segundo semestre. Es un error. Puede en efecto lograr acuerdos con Juan Schiaretti y Juan M. Urtubey, entre otros. Eso no significa que ese eventual Presupuesto 2018, con los ajustes que supondrá, vaya a tener el beneplácito social y popular.

Toma gradual de conciencia.

Si bien la alianza PRO-Cambiemos sigue teniendo una cierta base social y electoral que le responde, todas las encuestas marcan una retracción y disminución de ese capital político y de la imagen presidencial.
Ese fenómeno no ocurrió por una cuestión pedagógica y mucho menos académica ligada al kirchnerismo. Las positivas y concurridas “Plazas del pueblo” que se realizaban en lugares públicos de la Capital y el interior, donde exponían dirigentes camporistas, dejaron de existir.
El bajón macrista se originó en la dura realidad que impuso su ajuste. Disertó la vida, contundente y práctica, no Axel Kicillof.
Y en esa medición de encuestadoras, que se replica en conversaciones en el trabajo, el colectivo, el aula o el café, también empezó a pesar el tema corrupción que envuelve al actual gobierno.
Tanto hablar que “se robaron todo”, “la pesada herencia”, etcétera, y las acusaciones empiezan a volar como bumerán sobre esta administración. Las más graves denuncias judiciales tienen que ver con las offshore del presidente y sus ministros, comisiones millonarias en dólares que perciben bancos allegados a funcionarios con el endeudamiento y la fuga de capitales y un largo etcétera. Comparado con eso, lo de los bolsos del corrupto José López, que bien preso está, es un vuelto.
En estas semanas hubo nuevas denuncias contra el “mejor equipo de los últimos 50 años” que avivaron ese fuego. El 16 de julio habrá una audiencia en la causa del Correo-gate, que actualiza la denuncia de la fiscal Gabriela Boquín sobre una propuesta anterior que condonaba escandalosamente la deuda del grupo Macri por el Correo.
Y también incide la denuncia por separado del periodista Juan Amorín y La Alameda, sobre el financiamiento ilegal de la campaña del PRO-Cambiemos. Amorín detectó que 205 personas carecientes, que perciben planes sociales, figuraban como donantes de la campaña; luego el número aumentó a 467.
La causa la lleva el fiscal Jorge Di Lello y podría tratarse de una violación de leyes electorales y eventualmente de lavado de dinero. La causa paralela, promovida por la ONG de Gustavo Vera, la tiene el fiscal Carlos Stornelli, otro macrista que juega en el equipo del PRO, Boca Juniors, la AFA y Comodoro Py.
Parece lógico pensar que Stornelli va a cajonear y dictar falta de mérito para sus colores partidarios, aún cuando buena parte de la población desee que pifie y se haga un gol en contra.
La decepción futbolística de ayer en Kazán debería sacarle tarjeta roja a los mercaderes de la AFA: Angelici, Stornelli, Tapia, Fernando Mitjans y varios más. Ese cambio dirigencial va antes que el reemplazo de jugadores. Y para que la transformación vaya en serio, hay que reabrir el debate para que vuelva gratis el Fútbol para Todos y se termine el curro de Fox-Turner-Clarín.