Otro paso adelante

I. Paso a paso, La Pampa está consolidando como nunca antes un camino en la búsqueda de justicia por la distribución equitativa de los caudales de los ríos interprovinciales. Ahora se acaba de concretar un logro de enorme trascendencia: que las obras hidráulicas proyectadas sobre recursos fluviales compartidos cuenten con la aprobación de todas las provincias condóminas para, recién entonces, autorizarse las correspondientes partidas a fin de ejecutar los presupuestos.
El texto fue discutido en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación e incorporado al Presupuesto 2017 que acaba de ser aprobado por esa sala del Congreso. Resta ahora el mismo trámite en el Senado pero se descuenta un resultado favorable en virtud del gran respaldo que tuvo esta iniciativa presentada por un legislador justicialista pampeano.
No se obtuvo sin pelea, los diputados mendocinos y sanjuaninos presentaron dura batalla. La vieja tradición de usar y abusar de los recursos naturales sin límite y sin pensar en los daños que se inflinge a los vecinos está muy arraigada en las provincias vecinas que se sienten dueñas absolutas del agua que baja de la Cordillera de los Andes y riega la cuenca interior más extensa del país. Finalmente se impuso la racionalidad y la propuesta pampeana, respaldada en la ley nacional que establece el régimen de gestión ambiental de aguas, quedó estampada en el texto del presupuesto.

II. La Pampa está llevando a cabo una solitaria pelea en busca de establecer mecanismos para que los estados vecinos se respeten mutuamente y hagan uso de los recursos naturales en forma consensuada y planificada. Está visto que no es una tarea sencilla, que las miradas estrechas y los intereses de corto vuelo tienen fuerte raigambre. La visión integral sobre el funcionamiento de las grandes cuencas hídricas nacionales es un bien escaso, y nuestra provincia viene sufriendo esa carencia como ninguna otra a causa de la contumacia de unos y la indiferencia de otros.
En los últimos tiempos los pampeanos fueron consolidando avances en la materia y mostrando al resto de las provincias y a la Nación que existen alternativas a la apropiación unilateral y compulsiva del agua. Primero fue la nueva demanda que inició el Estado pampeano ante la Corte Suprema de Justicia para reclamar por el corte del río Atuel; después fue la presentación ante el Tribunal Latinoamericano del Agua que llevó a cabo la Fundación Chadileuvú, cuya resolución fue ampliamente favorable a la posición pampeana; más tarde fue una iniciativa de la misma entidad ambiental pero esta vez ante la Relatoría del Agua de las Naciones Unidas cuyo pronunciamiento fue categórico en favor a los reclamos pampeanos; posteriormente fue la presentación del gobierno provincial, otra vez ante la Corte Suprema, para solicitar la constitución del comité de cuenca del sistema Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó y ahora llega esta incorporación al texto del presupuesto nacional de la exigencia de un acuerdo previo entre las provincias condóminas de un río para que se incorpore el financiamiento de las futuras obras hidráulicas.

III. Si bien esta sucesión de pasos tan significativos y en tan corto tiempo fueron llevado a cabo en soledad por La Pampa, no tuvieron como finalidad la obtención de un provecho exclusivo. Al contrario, siempre estuvo presente, tanto en las iniciativas oficiales como en las impulsadas por la Fuchad, la búsqueda de consensuar la explotación racional de los recursos fluviales entre todos los integrantes de las diversas cuencas. Ha sido un aporte no menor de esta pequeña provincia del centro del país en el sentido de promover una mirada integradora, global, desprovista de mezquindades a fin de utilizar los recursos naturales de nuestro extenso país en forma más armónica y racional, superando los viejos enconos y enfrentamientos que tanta cizaña introdujeron en las relaciones interprovinciales.

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