Otro verano con rutas mortales

Todavía no terminó la primera quincena del primer mes del año y ya quedaron ocho muertos tendidos sobre las rutas pampeanas. En el norte, en el centro y en el sur de la provincia, sin discriminar latitud, los accidentes de tránsito irrumpieron con fuerza en el comienzo mismo de este flamante 2015.
Independientemente de las características particulares que tuvo cada uno de ellos, esta seguidilla, que parece una copia fatal de años anteriores, nos muestra a las claras que la tarea pendiente en la materia es mucha y muy ardua.
Hay iniciativas desde el Estado como el Operativo Vida y otros similares, y desde ONG como los que despliega Estrellas Amarillas o Luchemos por la Vida. También la empresa YPF, hoy con mayoría accionaria estatal, viene desplegando campañas televisivas de buena factura. Pero los resultados indican que no alcanza y que una porción significativa de la población todavía no tiene conciencia de los grandes riesgos que implica circular en rutas saturadas por un parque automotor que creció con ritmo vertiginoso en la última década.
Las carreteras principales que tienen un nivel de tránsito muy elevado siguen siendo demasiado estrechas y todavía no se vislumbra un plan creíble y a corto plazo a fin de ensancharlas y permitir la doble circulación, tarea imprescindible para reducir las probabilidades de siniestros. Pero mientras esas iniciativas que involucran grandes obras y montos de dinero voluminosos están en veremos, hay otras que son mucho más económicas y que requieren para su implementación bajos presupuestos aunque una firme decisión política.
Se trata de profundizar los controles del tránsito en las rutas, con patrullas policiales fijas o móviles que -en forma permanente y no solo temporaria- vigilen y, llegado el caso, sancionen a la infinidad de conductores irresponsables que circulan, indiferentes a los riesgos propios y ajenos, cometiendo todo tipo de infracciones, desde exceso de velocidad hasta adelantarse en curvas y lomas y otras maniobras homicidas.
La presencia bien visible de la autoridad policial en la ruta durante todos los días del año, obra como disuasivo para conducir con mayor cuidado. Los puestos de control no solo están para examinar que automovilistas y automóviles estén en condiciones de circular, sino también para entregar material ilustrativo o brindar información útil acerca de las características de las rutas, sus eventuales zonas peligrosas, etc.
El impactante accidente que le costó la vida a cuatro personas a las puertas de Santa Rosa fue producto de un nivel de imprudencia colosal. Dejar que se detenga un automóvil sobre la cinta asfáltica, no desviarlo hacia la banquina aprovechando el impulso de la marcha y, como si fuera poco, descender sus ocupantes para empujarlo en la oscuridad de la noche y en una loma con escasa visibilidad para los otros automovilistas, constituye una suma de acciones irreflexivas que tornan infructuosa cualquier política preventiva. Pero lo cierto, y para que no cunda el desánimo, es que no todos los accidentes tienen ese cúmulo increíble de circunstancias y que muchos de ellos pueden evitarse extremando los controles en las carreteras.