Palestinos probarán otra vez suerte en la ONU

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se propone tratar de mejorar su estatus dentro del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un año después de intentarlo ante el Consejo de Seguridad. El 27 de septiembre, la delegación palestina solicitará ante la Asamblea General del foro mundial su admisión como “estado observador no miembro”, tras el fallido intento de 2011. La OLP participa actualmente en la ONU como “entidad observadora”.
De lograr el cambio de estatus, los palestinos podrán integrarse a varias agencias del foro mundial y hasta acusar a Israel de crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional (CPI).
En respuesta a esta iniciativa, Danny Danon, miembro de la Knesset (parlamento) de Israel, dijo que su país debía buscar anexar de forma unilateral el área C, controlada por el estado judío. La zona constituye 60 por ciento de Cisjordania y tiene más de 200 asentamientos y puestos de control israelíes. La idea de anexión parece ganar terreno. Danon, del gobernante Partido Likud, promueve un proyecto de ley en ese sentido.
El legislador Uri Ariel pidió que se aplicara el derecho civil israelí en el área C, lo que, según analistas, equivale a una anexión de hecho.
De acuerdo con el diario The Jersusalem Post, la propuesta de Ariel contó con el apoyo de “más de la mitad” de los representantes del Partido Likud. Varios de sus legisladores participaron en julio en una conferencia que trató sobre la anexión de toda Cisjordania, y no solo del área C.
Pese a la movilización de los legisladores, Mark Regev, portavoz del gobierno, declaró que hablar de una anexión israelí del área C era “ridículo”.
Según la organización no gubernamental israelí Peace Now, la construcción en los asentamientos aumentó el año pasado 20 por ciento, con el comienzo de las obras de más de 1.850 unidades nuevas. Este año, Israel aprobó 1.400 unidades habitacionales nuevas, lo que hace de 2012 un récord en la materia, y la cantidad de residentes aumentó 4,5 por ciento.
Mientras el gobierno facilita el traslado de israelíes al área C, expulsa a los residentes palestinos. Entre enero y junio, Israel destruyó 384 casas y edificaciones de palestinos y beduinos en Jerusalén oriental y en el área C. Esto llevó al “desplazamiento forzoso” de 615 personas, más de la mitad de las cuales son niños y niñas, según la ONU.
También señala que este año hubo “un aumento significativo” de demoliciones y desplazamientos. “En promedio, unas 103 personas fueron desplazadas cada mes en 2012, comparadas con 91 en 2011, 51 en 2010, 52 en 2009 y 26 en 2008”.
Tanto el Estado israelí como los colonos usan cada vez más la “guerra jurídica” contra la población palestina del área C, tildando construcciones y pueblos que datan de antes de la ocupación de Israel de “ilegales” y, por lo tanto, pasibles de demolición.Según Tamar Feldman, de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel, hay más de 14 aldeas palestinas en las colinas del sur de Hebrón librando batallas legales promovidas por el Estado y por organizaciones de derecha como Regavim.
Las localidades palestinas de Zanuta y Susya, ambas con riesgo inminente de demolición, son dos casos en los que Regavim desempolvó órdenes de demolición congeladas en la justicia, básicamente obligando a los jueces a emitir un fallo.
Además, si el Estado logra su objetivo, unos 1.500 palestinos serán expulsados de 12 aldeas ubicadas en un área militar llamada zona de tiro 918.
El Estado no tiene planes de reubicar a las familias ni de compensarlas por sacarlas de sus tierras. “El valle del Jordán y las colinas del sur de Hebrón tienen muchas zonas de tiro (declaradas por Israel) y reservas naturales con restricciones de ingreso y residencia”, dijo Feldman.
“La mayoría de las zonas de tiro no se usan como tal y el área 918 no ha servido para entrenamientos con municiones reales. De hecho ha sido muy poco utilizada en los últimos 15 años”, añadió.
También le pareció “muy extraño” el reclamo del Estado judío de que necesita el área para ejercicios militares.
Las zonas de tiro y las reservas naturales que salpican el área C, al igual que las demoliciones, la desigual asignación de recursos y las restricciones a la libertad de movimiento, funcionan para impedir la expansión palestina o directamente expulsarlos haciendo de su vida un infierno.
(Mya Guarnieri, IPS)