Pampa del infierno

El nombre de la localidad chaqueña describe hoy dramáticamente la situación que vive nuestra provincia por una conjunción de fenómenos adversos, algunos climático y otros humanos.
La ola de calor, los fuertes vientos y la ausencia de lluvias conspiraron para generar incendios en varios puntos de la provincia aunque la mayor devastación se estaba registrando en las últimas horas en la zona de Lihué Calel. Uno de los focos ígneos afectó el sistema de interconexión eléctrico que parte de la subestación de Puelches provocando cortes en el suministro en toda la provincia y, también y para tornar más grave el panorama, dejando inactivo al acueducto del río Colorado. La sumatoria de contingencias negativas no pudo ser peor, de ahí que desde la Administración Provincial de Energía y las cooperativas eléctricas se decidió realizar cortes rotativos para repartir más equitativamente las penurias y recomendaron a los usuarios racionalizar el uso del servicio. En tanto la municipalidad santarroseña y Aguas del Colorado llamaron a la población a economizar el uso del agua y restringirlo al consumo humano.
El estado de emergencia en los dos vitales servicios puso en vilo a la población y obligó a formular la pregunta: ¿por qué no se implementó todavía el abastecimiento de emergencia del acueducto desde el Valle Argentino? Los estudios realizados por la Universidad de La Pampa dieron como resultado que no se afectaría el acuífero y que, ante la eventualidad de un corte, ese punto de abastecimiento permitiría no interrumpir la llegada de agua a la capital pampeana. Hoy quedó demostrado en forma concluyente que es necesaria esa obra para asegurar la provisión de un servicio tan importante como el agua potable en la temporada más caliente del año. La irracional oposición a esa alternativa, por parte de algunos pobladores de General Acha está condicionando a toda la provincia y el gobierno aparece como cediendo a esa suerte de extorsión que hoy, como quedó demostrado, afectó a centenares de miles de pampeanos.
En estas horas tan complicadas para los habitantes de esta provincia también quedó en evidencia las dificultades adicionales de los bomberos y personal de Defensa Civil para cumplir su riesgoso trabajo a causa de la falta de mantenimiento de las picadas contra incendios y del manejo irresponsable del uso del fuego. En estos momentos críticos ha quedado muy claro que no solo se trata de una falta de responsabilidad y de solidaridad de muchos productores rurales para con sus vecinos y la comunidad en general. Esa actitud debería ser calificada mucho más duramente -con un nuevo encuadramiento legal- porque puede afectar la seguridad pública y la individual de las personas. Las dos muertes que acaban de provocar los incendios en el sur provincial dan una idea cabal de los peligros que se están corriendo. Estas faltas deberían encuadrarse como conductas dolosas y el Estado proceder en consecuencia. Son muy altos los costos ambientales, materiales y humanos los que están en juego como para seguir tolerando estas actitudes de tanta irresponsabilidad.
Ayer todo ocurrió bajo un efecto cascada: los incendios se descontrolaron y afectaron la infraestructura energética y ésta a su vez sacó de funcionamiento al acueducto. Otra vez una ola de calor puso en emergencia a toda la provincia.