Para hablar es necesario conocer

En forma sorpresiva -se diría que a la manera de un misil político de prueba- el secretario de Deportes de la Nación acaba de lanzar declaraciones intempestivas para con el partido gobernante en la provincia. Lo más notable es que apeló a un discurso que parece conceptualmente copiado de la pauta publicitaria nacional: no se reconocen las grandes decisiones nacionales (¿??); se han cometido errores pero pueden y deben ser corregidos; con los jubilados se hizo una reparación histórica; los maestros tuvieron buenos aumentos de sueldo y, claro, también el caballito de batalla macrista: “hay cosas que no se cambian en dos días”, frase directamente emparentada con aquellas de la llegada del segundo semestre, luego del primer trimestre de este año y, en las últimas semanas, de la Argentina pensada para los próximos veinte años. Nada menos.
Pero si algo resultó desconcertante en las declaraciones del secretario fue su alusión de que “en treinta años no arreglaron lo del Atuel”, aludiendo a los últimos gobiernos. Más allá de las críticas en el tema que pueda hacérsele a las últimas administraciones provinciales (y algunas las merecen) el funcionario nacional yerra en tiempo y conceptos; primero porque el tema Atuel y su reclamo lleva mucho más de treinta años y segundo porque para hacer semejante afirmación es necesario un conocimiento y una actuación en el asunto que, al menos que se sepa, nunca tuvo en lo personal. Incluso su recomendación de “bajar los decibeles a la discusión política” sugiere -en estos momentos críticos del tema hídrico- un sugerente aroma a allanamiento de las dificultades que, ya se sabe, allanarían el camino a los intereses de Mendoza.
Las polémicas declaraciones del secretario, que admitió no tener diálogo con el gobernador de la provincia, levantaron una pequeña tormenta en el entorno político gubernamental, donde hubo respuestas tan duras como sugestivas.

Muy grave.
Viralizar es un verbo surgido en los últimos tiempos a instancias de la difusión masiva de los medios electrónicos; significa el conocimiento general y buscado de un hecho -audio, fotografías o noticias-a través de las redes, Internet fundamentalmente.
Precisamente ha sido a través de este medio que ha quedado en evidencia un hecho de corrupción tan vergonzante como inesperado por parte de algunos miembros de la policía pampeana: el cobro de coimas y peajes a los presos a cambio del suministro de bebidas (y aun de drogas, se sospecha). Los testimonios fueron trasmitidos por los internos a través de sus celulares, con el agregado del registro de una pelea entre presos ante la pasiva mirada de dos guardianes.
El hecho en sí mismo es muy grave, tanto en lo que hace a la sospecha de degradación de la policía (un detalle hasta ahora poco frecuente entre nosotros pero repetido en el resto del país) como a la posibilidad latente de que se haya extendido. Es justo reconocer la rápida actuación de la justicia piquense, que ” a partir de las nuevas evidencias audiovisuales de los hechos acontecidos en la alcaidía de la UR II” promovió el pase a situación pasiva de los agentes involucrados en el hecho, con un pedido de prisión preventiva por parte del fiscal. La medida es aleccionadora pero la gravedad del hecho amerita una investigación a fondo y una sanción condigna.