“Paz fría” y variantes que dan cuenta de alguna duda

En la más reciente de sus notas enviadas desde Berlín y que publica en el diario argentino Página/12, Osvaldo Bayer se refiere al problema de Crimea y a la gestión que encabezaron la primera ministra alemana, Merkel, y el presidente de Francia, Hollande.
Bayer, con ascendientes germanos, pasa algunos meses del año en Alemania pero mantiene su columna de contratapa en el diario mencionado. Me atrajeron algunas expresiones que recoge, como ésta: “Políticos europeos piden exigir una paz fría en vez de una guerra fría”.
Se refiere al riesgo creado por el conflicto en Ucrania. La idea de “paz fría” puede haber sido de la Merkel, aunque creo que resulta de sus conversaciones con Hollande. Alemania y Francia están actuando muy unidas ahora. La frase remite a la “guerra fría” que siguió a la II Guerra Mundial y que se dio por concluida hacia l990. La Alemania que surgió del derrumbe nazi marchó inicialmente hacia una “entente” con Francia para cerrar la tradición de guerras entre estos dos Estados, que los deprimieron y favorecieron al poder británico, primero, y luego al poder norteamericano.
Con Merkel, Alemania se ha mostrado más socio de EEUU que de Francia. El socialista Hollande restableció la relación con Berlín, pero pareció haber concedido demasiado. Ahora es admisible pensar que no cedió tanto y que su diálogo con Merkel ha provocado o ha instalado un giro paulatino de la política externa de estas naciones. En el caso ucraniano, lo primero que se hizo manifiesto fue que Alemania tenía papel importante en atraer a parte de la opinión ucrania hacia occidente. Por lo que se aprecia, Ucrania, que fue parte de Rusia hasta la disolución de la URSS, es un territorio cuya población es en parte pro rusa y en parte pro occidental. Cuando Kiev se inclinó por occidente, la parte oriental reaccionó. La de la península de Crimea se pronunció por integrarse con Rusia y otras dos regiones importantes se levantaron en armas y dominaron importantes sectores, donde revelaron su fuerza frente a las tropas de Kiev (la capital ucraniana).
En esa situación, Estados Unidos, a través de la OTAN, lideró la aplicación de sanciones a Moscú, acusándolo de armar a los rebeldes. Sanciones económicas cada vez más severas, que incluirían la no explicada baja del precio del petróleo, del que Rusia es fuerte exportadora, crearon un problema severo a Rusia y a la vez provocaron la reacción de la Ucrania pro rusa. El periodista alemán Udo Ulfkotte, autor de un resonante libro titulado “Periodismo comprado” (en La Arena del domingo 15 hay una amplia nota al respecto), en el que confiesa haber firmado como propias algunas notas referidas a Libia que le fueron entregadas por la OTAN o por el gobierno alemán, se refiere también al caso ucraniano y señala como noticia fraguada la que dio por cierto que el avión de línea que cayó en Ucrania fue derribado por un misil ruso, aparte de que las sanciones económicas podrían responder al propósito de desatar una guerra con Rusia o reducir su espacio de seguridad.
De hecho ha sido restablecida allí la guerra fría y ahora desde Washington se alienta la idea de enviar más armas a Kiev, lo que podría desatar la tercera guerra mundial. Esto explica que se vea mejor la “paz fría” que la “guerra fría”. Merkel y Hollande lograron un acuerdo con Moscú y con los rebeldes ucranios para un cese del fuego a partir del pasado domingo 15 y regresaron diciendo que lo obtenido “esboza una esperanza para lograr la paz”, es apenas “un paso hacia la paz”. Si no se cumple el cese del fuego tampoco habrá retiro de la artillería pesada, reapertura de los bancos cerrados en el sector en conflicto, determinación de una línea de separación y presencia de una fuerza multinacional para asegurar que no haya transgresiones.
Una canción argentina prefiere la “paz resfriada a la guerra con salud”. Ahora, allá, piden preferir la paz fría a la guerra.
Atentamente:
JOTAVE