Peligro en las calles

Viendo los inconvenientes que afectan hoy a Santa Rosa resulta sorprendente comprobar que una ciudad que alguna vez se puso como ejemplo de organización en los conglomerados urbanos de tamaño mediano, haya llegado al estado actual. Más allá de los problemas que no están siempre a la vista (las deterioradas redes cloacal y de agua potable) en esta capital es perceptible un notable desorden en el tránsito automotor, que suele tener serias consecuencias.
En principio resulta incomprensible cómo el municipio con el auxilio de la policía no es capaz de controlar mínimamente al parque automotor en actitudes de mucha peligrosidad; y no se trata del estacionamiento en doble fila (que se ha convertido en una costumbre) o a los embotellamientos tan frecuentes a la salida de los establecimientos escolares. El mayor peligro está en la irresponsabilidad de muchos automovilistas que conducen violando los límites de velocidad permitida y los que cruzan los semáforos en rojo, infracciones que comportan enormes riesgos. Precisamente por una de esas faltas en los últimos días hubo un violento choque que involucró un transporte de niños y podría haber sido trágico.
No se necesita buscar mucho para dar con los transgresores; se los puede hallar fácilmente en pleno centro donde uno se pregunta qué efecto puede tener en ellos el examen para la obtención del carnet de conductor, donde se resalta que la velocidad en la zona urbana es del orden de los 30 a 40 kilómetros por hora. El problema se agudiza en las avenidas cuyos semáforos no están sincronizados, lo que desata una fiebre de aceleración para alcanzar la luz verde. La situación se potencia en la avenida de circunvalación -que ya es una avenida interna muy transitada y poblada- donde se observan enormes camiones que circulan a muy alta velocidad.
Para combatir estas taras se requiere una doble acción: una campaña de educación vial y, simultáneamente, la presencia de inspectores municipales y policía, con la aplicación de multas que hagan recordar al irresponsable que por sobre su apuro importa la seguridad de todos los que convivimos en la misma ciudad.

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