Peligro en la ruta

La falta de respeto al prójimo y la irresponsabilidad tienen sus consecuencias en varios aspectos de la vida diaria. Pero adquieren dimensiones trágicas cuando tienen lugar en el ámbito del tránsito automotor.
Si en las calles de la ciudad se puede observar rodados de todo tamaño realizar peligrosas maniobras y no cumplir con las reglas de tránsito, la inseguridad vial se advierte en mayor medida en las carreteras. Las estadísticas indican, sobre todo las provinciales, que la mayoría de las víctimas fatales en accidentes de tránsito se verifica en las rutas. Y entre éstas, es en las nacionales, por su mayor circulación, que se producen más casos.
Se pueden mencionar, entre los causantes de los siniestros viales, el exceso de velocidad de los automóviles o el mal estado de preservación que suelen presentar las cintas asfálticas o la mala señalización. Pero el factor humano está siempre presente y constituye un problema no siempre bien entendido por los propios conductores.
Ha habido un cambio en los comportamientos de quienes están detrás de un volante y esto se nota en la manera en que conducen. En las rutas nos encontramos con todas las faltas posibles: vehículos que circulan sin las luces encendidas a pesar de lo que exige la ley y lo recuerdan infinidad de carteles, otros que directamente no cuentan con luces en buenas condiciones, automovilistas que no hacen señas de luces para avisar que van a hacer una maniobra de sobrepaso, y otros que no las bajan cuando conducen con los reflectores altos o llevan encendidas las anti-niebla que encandilan a quienes circulan de frente. Y se pueden seguir mencionando otras faltas, casi elementales, como no poner el guiño para anticipar una maniobra de giro.
Es cierto que no son todos los automovilistas los que cometen faltas, pero es suficiente conque unos pocos irresponsables salgan a la ruta para que se registren consecuencias trágicas.