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Plásticos: un buen ejemplo a seguir

El Parlamento Europeo acaba de prohibir, a partir del año 2021, la comercialización de utensilios de material plástico “de un solo uso” en todo el territorio de la Unión Europea. Según la resolución deberán dejar de comercializarse y circular cubiertos y platos, hisopos, pajitas, agitadores de bebidas y palitos destinados a sujetar globos, además de productos elaborados con plástico oxo-degradable (también denominados “biodegradables”) y envases de telgopor usados para trasportar comida”.
La decisión, que no deja de sorprender en el seno de una cultura capitalista del consumo y el derroche como es la occidental, parece ser un primer y decisivo paso en el sentido de afrontar una situación alarmante que los biólogos vienen denunciando desde hace tiempo: la acelerada contaminación y envenenamiento de los mares y su población animal que constituye una importantísima fuente de alimentación para la humanidad.
Esta urgencia en el proceder legal se vio reforzada por hechos irrefutables: varios países de la UE que tienen costas océanicas dedicaron un día -apenas un día- a recoger y juntar la basura costera, especialmente la que arrojan los turistas en las playas. Los resultados fueron impactantes, o más bien aterradores: se encontraron con miles de toneladas de materiales descartables, plásticos básicamente, de muy lenta o difícil degradación que fueron a parar al ambiente marino y, especialmente, a los sistemas alimentarios de las especies que lo pueblan con consecuencias imprevisibles. Conviene destacar que el trabajo se llevó a cabo solo en la franja marítima inmediata a la playa, y no tuvieron en cuenta la enorme cantidad de desechos que se vierten continuamente al mar por el sistema cloacal de las grandes ciudades.
Es posible que al leer estas líneas el lector pampeano sienta una suerte de alivio al pensar que vive alejado de las costas, pero si evalúa con detenimiento comprobará que la situación de su entorno no es mucho mejor. En principio, aunque el tipo de basura es esencialmente el mismo la capacidad digestora de nuestro ambiente continental es muy inferior al del mar y el método del enterramiento de basura está lejos de ser efectivo para ciudades del tamaño de la nuestra o mayores.
Los gobiernos -de todo signo político- vienen postergando la adopción de medidas eficaces contra este tipo de contaminación ambiental. Se sigue dilatando, por ejemplo, la selección hogareña de los residuos domiciliarios, las tareas de reciclado completo e, incluso, la penalización a los fabricantes por persistir en la utilización de envases no reciclables.
Un rápido recorrido por el basural de Santa Rosa -presuntuosamente llamado “relleno sanitario”- y sus aledaños permite ver el severo, y deprimente, daño ambiental que ocasionan los desechos de material plástico. Una gran superficie de tierra suburbana se encuentra afectada por esta calamidad sin que se adviertan iniciativas serias y consistentes para frenarla y revertirla. Otra deuda de las anteriores y de la actual gestión comunal que sufren directamente los habitantes de la ciudad por demorar decisiones que ya se están adoptando en otras latitudes a causa de la extrema gravedad del problema.