Por qué vienen inversores pero no inversiones

EL GOBIERNO Y SU MUNDO DE SENSACIONES

El mundillo de la economía hoy está plagado de sensaciones optimistas que el gobierno se empeña en publicitar. Pero los datos duros dicen otra cosa.
EDUARDO LUCITA*
La afirmación de que la inflación ya es cosa del pasado choca con la sensación que tiene el ciudadano de a pie. Que las inversiones ya están llegando no se condice con las dudas de los empresarios ni con los despidos y suspensiones crecientes y la caída de la actividad económica. La sensación de que el paro era inminente se contradice con la pasividad de la CGT. Y así de corrido.
Según dicen, Argentina es de los pocos países que calculan la sensación térmica. Nuestro Servicio Meteorológico Nacional tiene la capacidad de no solo medir y predecir el estado del tiempo sino que al complejizar el análisis incorporando la velocidad del viento y la humedad ambiente nos dice, más allá de lo que marca el termómetro, cuál es la sensación de nuestros cuerpos. Tal vez este modelo pueda servir para guiarnos un poco en el intrincado mundillo de la economía, hoy plagado de sensaciones. Veamos:

Actividad.
Los principales voceros del gobierno se empeñan en estos días en convencernos en que la recesión ha tocado fondo y toman para ello algunos datos: los despachos de cemento se han incrementado, los créditos al consumo se estarían recuperando y las acerías esperan un repunte de la demanda para el cuarto trimestre. Al mismo tiempo el Indec ha dado datos que confirman que en el segundo trimestre -abril, mayo, junio- la recesión se profundizó. La economía cayó 3,4 puntos porcentuales, mayor a lo pronosticado, y esa caída se verificó en todos los componentes de la demanda: consumo -1,2; inversiones -4,9; exportaciones -1.9; lo que no sucedía desde la crisis del 2001, mientras que las importaciones crecieron 8,7 puntos en el mismo lapso.
Así, los primeros seis meses del año acumulan un retroceso interanual de 1,7 por ciento. El gobierno espera que en el tercer trimestre la economía deje de caer y que se recupere en el último, pero esta recuperación debiera ser del 8 por ciento, para que la caída anual no resulte mayor al 1,5 por ciento según lo estimado en la elevación del proyecto de Presupuesto 2017.

Inflación.
La inflación es cosa del pasado dice el ministro de Economía, en paralelo el jefe del BCRA afirma que la lucha contra la inflación recién ha comenzado. Ambos se apoyan en un mismo dato: agosto registró un alza de precios de apenas 0,2 por ciento. Para el ministro Prat Gay este dato es un indicador concluyente de que la inflación está vencida, por el contrario para Sturzenegger es solo una sensación influenciada por la suspensión que la Corte Suprema de Justicia aplicó al tarifazo, la fuerte caída de la actividad económica, que ya se cobró 200 mil puestos de trabajo, y un tipo de cambio que está planchado. Por el contrario los consumidores sienten lo que consultoras privadas ya adelantaran, que hay remarcación de precios de artículos de primera necesidad y que las tarifas en algún momento subirán.

Inversiones.
Desde el inicio el gobierno de Macri llevó a cabo una intensa política internacional buscando impulsar la formación bruta de capital fijo (inversiones productivas) que está en su nivel más bajo en años, apenas un 14,5 por ciento del PBI. El reciente Foro de Inversiones (el mini Davos) y la participación en el seminario organizado por el Financial Times en Wall Street son los más destacados. La sensación que transmite el gobierno es que esta política es todo un éxito -de hecho al mini Davos asistieron 1.900 representantes de las grandes corporaciones internacionales y locales y en el seminario el presidente Macri fue aplaudido de pie por la concurrencia- y que ya hay inversiones por unos 40 mil millones de dólares.
La realidad es que estas inversiones son solo posibilidades que incluso incluyen anuncios ya realizados en años anteriores y que los grandes empresarios y CEOs elogiaron el curso económico abierto por el gobierno pero insistieron en que previamente hay que ver la sustentabilidad económica -no los convence el gradualismo fiscal, tampoco financiar el déficit con endeudamiento- y económica -necesitan mayores garantías jurídicas y seguridad en cuanto la continuidad de este curso-. Su sensación la transmitió sin filtro el reciente editorial de The Wall Street Journal: “los inversores están observando el estado de ánimo de las calles”, tal vez esto explique por qué vienen inversores pero no inversiones.

Salarios y empleo.
Los sindicatos buscan reabrir las paritarias para compensar la caída del diez por ciento en la capacidad adquisitiva de los salarios, saben que en los primeros ocho meses la inflación creció 31 por ciento y que cerrará con un piso mínimo de 40 puntos. El gobierno sostiene que la desaceleración inflacionaria recuperará poder adquisitivo porque comenzaran a cobrarse los tramos de las paritarias y que eso mejorará el consumo. Por lo tanto se niega a reabrir las paritarias, busca cristalizar la pérdida del salario real y propone centrarse en la inflación futura. Por el contrario los trabajadores tienen la sensación de ser el pato de la boda, quieren reabrir las paritarias para recuperar lo perdido y no aceptan tener como meta la inflación del 17 por ciento que propone el gobierno para el 2017, algo que parece demasiado optimista.
El Indec ha informado que el desempleo abierto alcanzó a 1.165.000 trabajadores -trepó al 9,3 por ciento-, al mismo tiempo que registra que el 31,2 por ciento de los trabajadores tiene problemas de empleo y que el 33,4 trabaja en negro. Por si no fuera suficiente ha computado que en agosto las canastas Básica Total y Alimentaria, con las que se calculan los índices de pobreza e indigencia alcanzaron a 12.487 y 5.175 pesos respectivamente. Para jubilados y pensionados la canasta asciende a 11.031 pesos, cuando el haber mínimo que cobra el 70 por ciento apenas llega a 5.661 pesos. El gobierno afirma que hay 114.000 contratos en revisión en el sector público, en tanto que trabajadores del Estado, docentes y médicos paran y se movilizan y los cooperativistas del Plan Argentina Trabaja, que cobran un salario de 3.200 pesos, acampan en Plaza de Mayo esta semana. En este rubro más que de sensaciones hablamos de datos duros.

Sensaciones y realidad.
Así todo parece ser un mundo de sensaciones que muchas veces no se compadece con la realidad. Se sabe, después de un golpe inflacionario el alza de los precios se desacelera, luego de una fuerte recesión la economía rebota. En algún momento toda lluvia para. El asunto es transformar ese rebote en desarrollo y que cuando la economía crezca y cree empleo los precios no retomen la tendencia alcista, algo que salvo cortos períodos nunca se logró en más de siete décadas. Mientras tanto la CGT pareciera tener su propia sensación térmica, luego de una larga rueda de reuniones decidió extender la tregua con el gobierno. Su percepción de la realidad parece diferir de la que se percibe en los lugares de trabajo.
La sensación de este columnista es que nos encontramos frente a un final abierto.

*Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

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