Por qué inquietan los médicos cubanos

El presidente de la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe (Confemel) señaló que la principal preocupación de la entidad es “la importación de médicos cubanos para confrontar con los locales”, especialmente en Bolivia, Venezuela y Ecuador. El dirigente es un pampeano quien resultó electo en la última asamblea anual de la entidad realizada en Buenos Aires y realizó declaraciones a este diario que fueron publicadas días atrás.
Al tiempo que sorprende gratamente a quienes vivimos en La Pampa el hecho de que un comprovinciano haya resultado elegido para presidir una institución profesional de proyección internacional, desconciertan sus afirmaciones referidas a la “principal” inquietud que hoy manifiesta esa organización. Especialmente porque a renglón seguido, el dirigente informó que en forma masiva, miles de médicos latinoamericanos, y de ellos una significativa mayoría de argentinos, está emigrando a España y Portugal.
América Latina es una de las regiones del globo con mayores índices de desigualdad social y de pobreza, y en consecuencia la situación sanitaria de una enorme proporción de sus habitantes es pésima, sobre todo en algunos países entre los cuales figuran los que mencionó el médico pampeano. La llegada a esas naciones de médicos cubanos se origina en convenios gubernamentales destinados a atender las demandas de salud de un gran número de personas en extremo carenciadas. Los profesionales cubanos se están desempeñando en zonas rurales muy necesitadas y alejadas de las comodidades de las grandes ciudades. Además deben ejercen su profesión bajo condiciones de riesgo en su empeño por erradicar enfermedades endémicas, muchas de ellas altamente contagiosas, y para atender otras necesidades sanitarias perentorias.
Acaso no es pertinente preguntarse por qué mientras los médicos cubanos aceptan integrar misiones a esas pobrísimas y apartadas regiones sudamericanas, los médicos de esos mismos países, y los de Argentina también, eligen emigrar a países de primer mundo. Mientras los profesionales cubanos viajan para atender las necesidades sanitarias de poblaciones en situación de indigencia, sus colegas de esos mismos países, en lugar de ejercer su profesión con sus compatriotas tan necesitados, prefieren hacerlo en los países más desarrollados adonde emigran en masa. ¿Y ante esa realidad la conclusión que saca la Confemel es que los médicos cubanos “confrontan” o compiten con los locales?
Frente a una visión tan estrecha como mezquina, cabe recordar las fatigosas trabas que encuentran los médicos argentinos que estudiaron y se recibieron en Cuba en la Escuela Latinoamericana de Medicina para revalidar sus títulos en Argentina. Los obstáculos burocráticos son incomparables mayores a los que sufren los egresados de otros países de la región.
De sobra es conocido el notable nivel logrado por la medicina cubana que se encuentra entre las más eficaces y desarrolladas del planeta, a la altura de la que se practica en los países más poderosos. Gran parte de ese logro es la exigente formación de sus médicos. Pero en Argentina no parece importar nada de eso, sino dificultar el desempeño de quienes optaron por formarse en Cuba. Es evidente que hay mucho de discriminación política por parte de la corporación médica argentina contra la isla socialista que forma recursos humanos dotados de una concepción diferente de lo que implica el ejercicio de la medicina. Por esa razón los galenos cubanos viajan por miles a atender a poblaciones en riesgo en Bolivia, Paraguay o Ecuador, en tanto los argentinos saturan las embajadas europeas en busca de la “salvación” personal en el rico primer mundo donde los pacientes poseen abultadas billeteras y tarjetas de crédito al por mayor.