Portezuelo: las aguas bajan turbias

Portezuelo del Viento sigue siendo noticia; para la cuenca en general y La Pampa en particular. Días atrás fue el propio presidente de la Nación quien confirmó que la obra será licitada antes de que termine este año y que dicho trámite correrá por cuenta de su gobierno. Ante un exultante gobernador mendocino agregó que el Estado nacional estará a cargo de la financiación.
La decisión de la Casa Rosada vuelve a poner de manifiesto que sigue actuando de acuerdo a las conveniencias políticas inmediatas y menospreciando las reglamentaciones y leyes en la materia, ya que no se ha completado el imprescindible estudio de impacto ambiental que se requiere para autorizar la represa. A esa irregularidad debe agregarse que ese estudio fue aceptado a regañadientes por Mendoza porque entiende que debe limitarse a su propio territorio. Como se sabe Portezuelo del Viento influirá en forma directa sobre toda la cuenca del río Colorado, afectando los aprovechamientos que tienen las cinco provincias condóminas.
Pero los problemas en torno a la represa no terminan con la desprolijidad presidencial, que refuerza la inexistencia de una política coherente en materia de recursos hídricos. Nuestra provincia se negó a avalar con presencia oficial un “taller” sobre el tema que se realizó recientemente en la provincia de Buenos Aires. Al parecer la iniciativa conlleva algún interés de los regantes de ese sector, que despiertan de a poco a los riesgos que podría crear un manejo inadecuado de la represa para con sus explotaciones agrícolas y también para las obras de agua potable proyectadas en esa zona. Las razones de la ausencia son atendibles e inquietantes: La Pampa objeta los informes previos elaborados por las universidades de La Plata y el Litoral, que se adjudicaran el trabajo del estudio de impacto ambiental de toda la cuenca, licitado meses atrás por el Comité Interjurisdiccional del río Colorado (Coirco).
La objeción es grave y se apoya en los análisis del equipo de la Universidad Nacional de La Pampa que asesora a la Secretaría de Recursos Hídricos pampeana y que ha expresado sin rodeos que el trabajo “no cumple con la premisa de ser un estudio serio e imparcial sobre los efectos que Portezuelo tendrá en la cuenca del Colorado, principalmente en las provincias ubicada aguas abajo”. Uno de los cuestionamientos es harto justificado: sorprende mucho que los técnicos de las universidades citadas “no hayan visitado la cuenca y no sabemos que lo vayan a hacer, porque no se puede hacer un estudio regional, sin siquiera un viaje para conocer la región de estudio”, según expresara el secretario de Recursos Hídricos pampeano. Obviamente esa acción debió haber sido uno de los fundamentos del trabajo para que tuviera solidez práctica, al margen de los análisis teóricos.
Todo este desorden político, técnico y, también, administrativo apunta a reforzar lo que se venía insinuando desde hace tiempo: la pérdida de autoridad del Coirco como administrador de la cuenca. Mezquinos intereses políticos van erosionando una institución que no solamente fue la primera en su tipo dentro del país sino que podía mostrar un desempeño ecuánime hasta hace poco.