Problema difundido en todos los niveles

Desde hace mucho tiempo diversas instituciones de la provincia preocupadas por la defensa de los recursos hídricos -este diario entre ellas- han venido haciendo notar la necesidad de hacer conocer el problema de nuestros ríos a nivel popular, poniéndolo más allá de la órbita estrictamente técnica en que, preferentemente, se consideraba y difundía, al margen de su singular presencia en lo cultural a través de poemas, cuentos, canciones, cuadros y fotografías.
Los gobiernos pampeanos nunca consideraron en demasía ese aspecto, con la excepción del actual que, justo es reconocerlo, ha puesto el tema sobre el tapete en los más diversos campos.
Esta actitud parece haber dado frutos de notable consistencia. Según se puede apreciar en el último número de nuestro suplemento juvenil 1+1, un grupo de estudiantes de un establecimiento secundario local decidió llevar tema y problema del Atuel como argumento central de su exposición en la Feria Nacional del Libro, recientemente realizada en Buenos Aires.
Los resultados fueron sorprendentes, y consecuentes con la sutil idea de los jóvenes de entregar un obsequio sencillo y original para motivar sobre el tema: un dulce, una chaucha de caldén y un poema nostálgico del agua, para más escrito por un empleado del establecimiento, que se agregaba así a los tantos creados por escritores de la provincia como una forma de reclamo sentimental.
A través de tan sencilla pero efectiva motivación los estudiantes pampeanos comprobaron el gran desconocimiento que hay sobre la provincia y -mayor todavía- sobre el problema de sus ríos robados. En sus propias palabras: “Mucha gente nos decía que no sabían nada del Atuel y el conflicto con Mendoza. Algunos no sabían ni cuál es la capital de La Pampa, así que mucho menos del conflicto por el río, por eso está bueno difundir y visibilizar la problemática que históricamente sufre el oeste pampeano”.
Esas palabras demuestran lo fundado del aserto comentado más arriba: que el problema debe ser difundido en todos los niveles, pero indica por otro lado una toma de conciencia por parte de las generaciones jóvenes que no puede menos que enorgullecernos y pensar que, con conciencia y desinterés, también ellos seguirán adelante con la lucha por nuestra justa causa.