Problemas en el Parque Luro

Una entidad no oficial pero a la que se supone capacitada y relacionada con la función de gobierno -el Consejo Asesor Provincial de Fauna- ha tenido palabras muy duras para con el manejo de Parque Luro, uno de los pocos sitios emblemáticos de la provincia conocido y promovido a nivel nacional. La crítica resalta más por estar respaldada por personas idóneas en materias que hacen al funcionamiento y porque apunta a aspectos del desenvolvimiento cotidiano, lógicos y previsibles, que sin embargo resaltan feamente en el contexto del lugar.
El Parque Luro representa mucho en una provincia con escasos sitios turísticos atractivos, especialmente por estar situado a la vera de una de las rutas más transitadas por los viajeros y también por estar respaldado por una historia parecida a la leyenda, verdaderamente interesante y que posiblemente no ha sido utilizada en la medida de sus posibilidades. Veinte años atrás se había encuadrado la promoción del sitio dentro de un programa integral muy original y atrayente, que contemplaba incluso la exposición y venta de productos artesanales, pero que nunca se completó.
Que la actualidad del sitio, según lo expresado por la propia comisión asesora, tenga irregularidades tales como muy poco personal, mala provisión de agua, deterioro en las instalaciones y escasa vigilancia para un lugar tan apetecido por los cazadores furtivos, es una señal que debería alarmar a las autoridades. Precisamente llama la atención que los mismos asesores resalten la falta de respuesta concreta del subsecretario de Ecología a sus pedidos de audiencia, y que finalmente hayan tenido que mostrar el estado de situación ante una comisión de la Cámara de Diputados. Ante los representantes provinciales los asesores fueron duros, claros y terminantes: hay funcionarios que parecen creerse los dueños del Parque y en el mismo las cosas no están precisamente bien.
La crítica de la comisión asesora sirvió también para reactualizar un tema polémico, como es el de la introducción de nuevas especies en el parque. El tema está unido al de la erradicación de los ciervos sobre los que, al margen de ser todo un símbolo del lugar, al parecer no hay una información debida y confiable en cuanto a posible superpoblación. Antes de cualquier medida de cambio drástico es necesario un estudio faunístico detallado y responsable. A este respecto fue criticado un cierre de aguadas efectuado recientemente, al parecer sin la debida evaluación de su impacto biológico.
El duro diagnóstico de la comisión asesora abre la puerta a rectificaciones no solamente necesarias sino también innovadoras. Los legisladores sugirieron la creación “de un fondo específico” para posibilitar “el adecuado tratamiento de las especies autóctonas y exóticas, asegurando la conservación del bosque nativo”. La partida podría sostenerse “con los ingresos provenientes de la venta de los remanentes de individuos de especies exóticas para asegurar el equilibrio de la fauna”.
Ante la advertida inacción de los actuales responsables, no debería demorarse más una intervención a fin de mejorar un lugar emblemático que constituye uno de los más visibles rostros de la provincia.