¿Proyecto extraviado?

Los pampeanos vienen aprendiendo, dolorosamente porque sufren las consecuencias en carne propia, que el Estado siempre corre detrás de las emergencias. Nunca se anticipa, ni planifica con tiempo. Santa Rosa, con su catastrófica crisis hídrica y sanitaria, es el mejor ejemplo para ilustrar esta repetición circular de la historia. Las sucesivas administraciones que pasaron por el municipio en las últimas décadas hicieron todo lo posible -con diversos niveles de indolencia- para que hoy buena parte de la ciudad se encuentre convertida en un gigantesco pantano.
Pero no es muy diferente lo que sucede a nivel provincial y nacional. La denominada Obra de los Daneses lo puede demostrar. El proyecto se hizo hace 20 años pero solo se construyó la primera parte, por lo cual volvió a estar en el ojo de la tormenta a partir de un invierno inusualmente lluvioso. Hace muchos años que las dos etapas restantes que integran el proyecto debieron concluirse, y en este caso también pasaron varias gestiones por el Centro Cívico sin ningún avance. Para peor, parte de su estructura se ha visto deteriorada por falta de mantenimiento según alertó un especialista a este diario hace más de un año.
Pero las palmas se las acaba de llevar ahora el Estado nacional que extravió la documentación de este proyecto y le pidió a la Provincia que se la remita. Este sorprendente “descuido” llama la atención pues en el presupuesto nacional de este año se incorporaron partidas a fin de avanzar con esta obra imprescindible para amortiguar las periódicas inundaciones del noreste pampeano.
Así las cosas, no es de extrañar que últimamente lo que más se destaca es el cruce de imputaciones entre funcionarios municipales, provinciales y nacionales cuando lo que esperan tantos pampeanos con el agua al cuello -y no es una metáfora- es que se acaben las palabras y comiencen las obras.

Esta vez no pasó
Lo nació como drama terminó en comedia. La quita masiva de pensiones por invalidez a todas las personas que las recibían fue un duro golpe para sus modestas economías. Y ahora, sin más, se anunció que serán restituidas.
Atrás quedaron las altisonantes denuncias de corrupción con gran cobertura de la prensa oficialista. Ahora se empieza a saber que se trató de una gran puesta en escena con tintes electoralistas que apuntó -una vez más- a echarle tierra al gobierno anterior. En La Pampa no se detectaron casos de corrupción sino, apenas, de incompatibilidades porque algunas personas también recibían pensiones -mucho más modestas- de la Provincia. Estas constataciones permitieron que se desmorone el castillo que el macrismo pretendió levantar con la siempre oportunista muletilla de la corrupción. Todos los beneficiarios son personas humildes, con ingresos inferiores al salario mínimo; el mayor “pecado” de algunos fue percibir otra ayuda -además de la nacional- pero de monto muy inferior.
“Si pasa, pasa”, es la estrategia preferida del macrismo para llevar a cabo operaciones de este tipo; en este caso con la excusa de defender los recursos del Estado. Pero lo que es una constante es que los “ahorros” que el gobierno nacional dice pretender, siempre se buscan a expensas de los sectores menor favorecidos. Los jubilados, entre otros, son un buen ejemplo. Nunca el macrismo va apuntar hacia arriba en busca de recursos para el fisco, antes bien, la elite económica no deja de recibir favores a expensas del tesoro público como los tarifazos o la quita de retenciones y de impuestos.
Ahora, al anunciar la restitución de las pensiones, se dijo que el gobierno analizará cada una de ellas. Es lo que debió hacer desde un comienzo para no perjudicar a un sector social tan vulnerable, pues nada le impide al Estado realizar esa tarea sin suspender los beneficios en forma masiva. ¿Era tan difícil de entender?