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¿Qué hacer con los pesos?

PUNTO DE VISTA

JUAN PABLO VIETA
En momentos de fuerte aceleración inflacionaria, camino a una segura reestructuración de los papeles de la deuda pública Argentina y con el acceso recontra restringido al mercado único y libre de cambios, en el que siempre que se trate de personas físicas solo puede adquirirse hasta USD 200 mensuales por homebanking con motivo de atesoramiento, la pregunta que surge para ese puñado de argentinos con capacidad de ahorro es justamente qué hacer con los pesos.
Aunque como sucede siempre que se atraviesan escenarios de marcada inestabilidad no son muchas las opciones al alcance de un ahorrista convencional que le permitan conservar y/o acrecentar el poder adquisitivo del fruto de su esfuerzo, a continuación va un breve resumen de lo que queda disponible.
Está claro que en la medida de que nuestra capacidad de ahorro mensual en pesos esté por debajo del equivalente a los USD 200 que fija como límite de compra para atesoramiento el tan mentado cepo, no habrá inversión conservadora más redituable que tomar esa opción.
Pero atención que lo óptimo no está en pasar por ventanilla a buscar los dólares acreditados por homebanking sino que por el contrario vale la pena tomar los fuertes incentivos que existen para dejarlos en el sistema.
En efecto, un plazo fijo en dólares en el BNA puede pagar hasta un 5,25% anual y en el BLP hasta el 4%, jugosísimo rendimiento si se lo compara contra el costo que implica llevarse el billete físico y que tiene ver con la inflación del dólar, 1,7% interanual a septiembre, y el cargo por mantenimiento del cofre de seguridad, que suman $1.100 mensuales en el Pampa para la caja chica de 10 x 15 x 60 centímetros y $ 9.409,92 anual en el Nación, o $ 784,16 mensuales como más guste.
Para los escépticos que temen dejar los dólares en el sistema, vale aclarar que desde la salida de la convertibilidad los depósitos nominados en dólares se prestan a tomadores con ingresos en dólares, exportadores por caso, con lo cual no debería existir riesgo de pesificación y/o confiscación. Prueba de ello es que si bien desde la instauración del cepo se perdieron un 30% de los depósitos en dólares, aún quedan en existencia alrededor de 20.000 millones de dólares.
Ahora bien, siempre que se trate de pesos, lógicamente que el plazo fijo constituye una de las opciones que queda en pie. No obstante hay que agregar que con el piso de la tasa de interés de las Leliqs en 63% para noviembre fijado el Comité de Política Monetaria del BCRA, los rendimientos de estas colocaciones vienen en picada frente a una inflación que hacia adelante promete ser picante.
Dentro de los bancos que operan en La Pampa y tratándose de colocaciones de hasta $100.000 para clientes el panorama de las tasas de interés a 30 días es el siguiente: el Hipotecario está a la cabeza con el 50% anual y le siguen el Nación con el 49%, el Pampa con el 47%, Santander 46%, Credicoop 45%, HSBC 44,8%, ICBC 43,1%, Galicia 43%, Frances 43%, y Macro 36,5%.
Otra opción, teniendo en cuenta que el 2020 será también un año de alta inflación, son las colocaciones a un plazo mínimo de 90 días ajustables por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que sobre la evolución de la UVA, que ajusta por inflación, pagan una tasa de interés.
Aunque no todos los bancos que operan en suelo pampeano lo ofrecen, se destacan el Hipotecario con un 6% anual y el Nación con el 5% anual, en ambos casos liquidable sobre la UVA.

Blue, ficción televisiva y riesgos.
Tal vez resulte una trivialidad pero vale la pena señalarlo ya que a juzgar por lo que hacen algunos medios de comunicación, parece que no lo entendieran. El dólar blue es ilegal, con lo cual es imposible hablar de un precio unificado ya que se trata de un mercado compuesto por una inmensa cantidad de operaciones aisladas.
En este sentido, hacer un promedio sobre un sinfín de precios atomizados para publicarlo en el margen inferior de cada señal de noticias es en principio algo poco serio, a punto tal de que si quien está leyendo en este preciso momento esta nota supiera de alguien que vende dólares en algún punto de la Provincia de La Pampa al precio que se puede apreciar en A24, C5N, o 26TV, compre todo lo que pueda.
Ahora bien, hecha esta consideración está claro que el mercado negro del dólar no es para cualquiera ya que hay algunos factores a considerar como por ejemplo la AFIP y la legitimidad de los billetes.
Es decir, si los pesos provienen del negro de algún negocio y van camino a dormir una larga siesta en un cofre de seguridad no va haber mayores inconvenientes, ahora el problema va a estar si se trata de pesos blancos que están bajo el ojo de la AFIP.
Por otra parte para operar en el mercado negro se debe tener alguna destreza o habilidad para detectar billetes apócrifos ya que de lo contrario podríamos correr el riesgo de perder buena parte de nuestro dinero.

Más pesos, más brecha.
Ante el inminente pago de aquí a fin de año de la deuda reperfilada nominada en pesos, Letes, Lecap, Lecer, y Lelink, sumado a otros pagos como el Bopomo, otro interrogante que surge tiene que ver con el hecho de saber a dónde irán todos esos pesos.
Con cepo heavy metal y tasas de interés pasivas en baja en relación a las proyecciones de inflación que circulan, el riesgo es que esos pesos se canalicen hacia las opciones que quedan aún habilitadas para dolarizarse, esto es el dólar bolsa, que permite hacerse de dólares a través del mercado bursátil en el plano local, o contado con liquidación si es que la intención es fugarlos al extranjero.
En ese caso, el estiramiento de la brecha respecto de la cotización oficial es lo que terminaremos pagando el conjunto de los argentinos bajo la forma de una mayor expectativa devaluatoria y tensión inflacionaria por la sencilla razón de que los precios pierden la referencia del tipo de cambio oficial al ser poco representativo.
No son casualidad en este sentido las versiones que comenzaron a circular respecto a que el futuro encargado de gestionar la deuda Argentina, Guillermo Nielsen, estaría manteniendo conversaciones con bancos y compañías de seguros, principales tenedores de deuda de corto plazo en pesos, a los efectos de canjear dichas acreencias por un nuevo título con vencimiento más largo.